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OPINIÓN - VIERNES, 17 DE OCTUBRE DE 2008

 

OPINIÓN / SNIPER

Oued Laou, una villa en marcha
 


José Luis Navazo
yebala06@yahoo.es

 

Entre las brumas de la mañana la costa de Gomara se desdibujaba en el paisaje, hundiéndose en un Mediterráneo terso como la piel de una doncella. Dejando Tetuán atrás fueron quedando Azla, Amsa, Tamrabet, Tamernut y Auchtme; al enfilar Oued Laou ya lucía un tibio sol mientras, allá en las montañas, la cumbre del yebel Kelti sobresalía, triunfante, entre un mar de algodonosas nubes que retozaban, juguetonas, serpenteando por su falda.

La villa de Oued Laou, recientemente visitada por Mohamed VI marcando un hito en su reciente historia, lucía una nueva avenida paralela a su larga playa, mientras dos plazoletas acabadas hace poco auguran las inversiones y mejoras en infraestructuras que se esperan, empujadas por la presencia y el celo del joven soberano alauí. Con 46 km2 y unos diez mil habitantes, Oued Laou es una encantadora villa de recio sabor, dotada de un espléndido paraje natural y de un valor turístico en alza: bañada por el mar y cerrada por una corona de montañas, aúna en su paisaje y recursos (pesquero, agrícola…) un excelente potencial de futuro, siendo ya conocida por su festival veraniego de música y cultura que, año tras año, va alcanzando notables cotas de prestigio. En el futuro de la villa está firmemente empeñado su infatigable alcalde, Mohamed Yemlahi, al que desde hace años he visto moverse incansable buscando ayudas y fuentes de financiación para su municipio, no solo en Marruecos (en Tetuán y Tánger no para de remover la Administración) sino también en España, cosechando interesantes ayudas de la Junta de Andalucía. Ayer el regidor de Oued Laou, un político solvente al que vengo tratando con cierta asiduidad, estaba que fumaba en pipa. Al hombre le costaba comprender la falta de controles, por parte española, de ayudas al desarrollo, en este caso procedentes de Cataluña y Mallorca; la culpa la tiene una asociación local, de nombre ADEO, que logró conseguir fondos notables para ciertas obras de infraestructuras y mejoras sociales (supuesta carretera, centro de capacitación de la mujer, mejoras en las condiciones de trabajo…) presupuestadas en, no se asombren, bastante más 250.000 euros. Mi impresión es que algunos listillos y sinvergüenzas, de ambas orillas, están haciendo un pingüe negocio con esto de la ayuda comunitaria; he visto los papeles, los proyectos… y luego las pésimas ejecuciones, unas chapuzas: como el presunto pozo de agua, ya existente, al que solo se remozó el acceso. De pena. Alguien, en España, debería tomar cartas en el asunto y fiscalizar a tanto cutreprogre, tanto caradura que vive de desviar para su bolsillo dineros ajenos. Tienen nombre y apellidos.

Pero para rebotes -y reales- el que se pilló Mohamed VI en su viaje hacia Oued Laou, al toparse en ruta con dos megaproyectos turísticos financiados, según parece, con fondos angloamericanos y rusos respectivamente a la altura de Tamrabet y Auchtme. Las monstruosas excavaciones y desmontes, empezadas sin ningún criterio de respeto hacia el agreste y bello entorno natural circundante, han causado ya un irreparable deterioro ecológico. Resultado: de momento, las obras han sido paralizadas sine die. Desarrollo, naturalmente; pero equilibrado. Sería una pena que la pintoresca costa de Gomara corriera el destino -y el colapso- de Marbella y la saturada costa malagueña, en la orilla de enfrente.
 

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