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OPINIÓN - DOMINGO, 26 DE OCTUBRE DE 2008

 
ANÁLISIS

Miscelánea semanal

Por Manuel de la Torre


LUNES. 20


Dije días atrás que llevaba mucho tiempo sin ir al Alfonso Murube. Y expuse las causas. Pues bien, atendiendo a la llamada de un amigo me presenté en el campo para ver el partido de los locales contra el Marbella. Y hoy, como es lógico, quienes me vieron el domingo sentado en sitio preferente han requerido mis opiniones. Lo mejor fue que la Asociación Deportiva Ceuta ganó. Lo peor es que me aburrí muchísimo. Así que será muy difícil que vuelva hasta que no se me olvide el tedio que se apoderó de mí. Jugar en el Murube con dos volantes, Sergio Castaño y De Lerma, por delante de una defensa de cuatro, sin apenas invadir el campo foráneo, me parece facilitarle la tarea a los contrarios. De esa ventaja se aprovechó en la primera parte, sobre todo, Carlos Rivera, el número 6 de los marbellíes; quien jugó con una comodidad apabullante. Incluso sin acudir a los cambios, pudo ser rectificada esa mala decisión táctica de principio, pero no se hizo. En la segunda parte, ocurrió el milagro: Rivera deambuló por el césped; el número 2, Zamorano, continuó haciendo agua, como lateral zurdo; falló el guardameta Ávila en el primer gol; y los centrales del Marbella, los mejores durante todo el partido, quedaron abatidos. Tarde, muy tarde, llegaron los cambios hechos por el entrenador ceutí. Insisto: no quiero ir al Murube por dos razones: una, para no aburrirme; otra, para no verme obligado a opinar. Así de claro. Eso sí: toda la suerte del mundo les deseo a los jugadores frente al Polideportivo Ejido.

MARTES. 22


Coincido con Blas Rosua Moreno en sitio que los dos solemos frecuentar. Y como ya se ha enterado de que estuve el domingo en el Murube, también quiere saber si me gustó el equipo entrenado por Benigno Sánchez. Y, dada nuestra amistad, me permito decirle que no le diré ni pío acerca del partido frente al Marbella. Lo que sí saco a relucir es cuando él estaba, junto con uno de sus hermanos, al frente del Bar Flor. Y yo era cliente diario del establecimiento, después de los entrenamientos y los días de partido. En el bar, de dimensiones pequeñas, me mezclaba yo con los aficionados, una vez que los futbolistas habían empezado a equiparse, para estimularme con el café correspondiente, entre las miradas de quienes llegaban al campo con tiempo suficiente. Y me tocaba oír, por supuesto, las opiniones a voz en cuello que daban algunos aficionados sobre qué jugadores debería yo alinear. Jamás me molestaron los hinchas a esa hora. Tal vez porque reservaban sus energías para el término de los partidos. Bromas aparte, desde aquellos días de principio de los años ochenta, Blas y yo hemos cuidado con esmero nuestra amistad.

MIÉRCOLES. 22


Leo que el PSOE de Ceuta, siguiendo las directrices marcadas por el Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero, está dispuesto a apoyar los presupuestos de la Ciudad. Quien lo confirma es Inmaculada Ramírez, portavoz socialista. Aunque a cambio exige que haya una disminución drástica de los gastos. La señora Ramírez, por más que intentemos ayudarla, mientras cumple ese aprendizaje que ha de hacer todo político novicio, no escarmienta. Y cada vez que habla mete la pata hasta el corvejón. Y mira que me duele tener que decírselo sin miramiento alguno. Con esa forma de plantear ella sus propuestas, los socialistas no ganarían nunca unas elecciones locales, incluso contando con la ventaja de que Juan Vivas decidiera no presentarse. Estimada Inmaculada: repasa tus declaraciones y verás que una de tus peticiones nos obliga a pensar de ti lo siguiente: o que no sabes en qué mundo vives o bien la tienes tomada con quienes no debes. Ay, cuánta razón llevaba quien me dijo, hace nada, que por mucho que nos empeñemos contigo, o sea, en airear tus cualidades, no conseguiremos nada más que reveses. Piensa bien lo que te decimos.

JUEVES. 23

Llevo dos días sin pisar la calle. Una ligera indisposición me lo ha impedido. Y lo que más siento es no haber podido recoger el libro que Francisco Bernal me había dejado al martes pasado, en la recepción del periódico. Se trata del libro del cual él me habló semanas atrás y que escrito por Amparo Rubiales se refiere a María del Carmen Cerdeira, en un capítulo de “Una Mujer de mujeres”. Que así se titula el libro. Lo que no me ha faltado es la llamada de quien, echándome de menos por las calles céntricas, ha querido saber de mí. Y me ha contado varias maldades de las que he tomado notas. Una de ellas, por original y por imposible, me ha hecho reír lo suficiente. Que falta me hacía para paliar en parte mis alifafes. La persona que me ha telefoneado dice tener la fórmula para que los socialistas ganen las elecciones autonómicas en Ceuta. Mira, Manolo, es tan sencillo como ofrecerle a Juan Vivas un cargo importante, en todos los aspectos, en la Junta de Andalucía. Un cargo tan bien remunerado como de cierto lucimiento. De manera que éste no pudiera rechazarlo. Y a partir de ahí, no te quepa la menor duda de que los populares irían perdiendo gas a pasos agigantados. Hay gente que piensa cada cosa...

VIERNES. 24

Al fin, y tras dos días con dolencias, decido salir con el único propósito de recoger el libro que me ha regalado Paco Bernal. El que ha escrito Amparo Rubiales y ha titulado así: “Una mujer de mujeres”. Una mujer de mujeres es la vida de una de ellas vista a través de la historia de las demás. Y en la contraportada se dice también que es un homenaje a todas aquellas mujeres que soñaron con una sociedad distinta, en la que la igualdad era real. Lo primero que hago, en cuanto tengo el libro entre mis manos, es lo de siempre: decido acariciarlo; paso mis manos por el lomo y por la portada y contraportada; lo huelo con disimulo, si estoy ante testigos, y rápidamente me pongo a leer el índice. En esta ocasión, antes he tropezado con la afectuosa y sentida dedicatoria que me ha dedicado Paco Bernal. En el índice, he buscado con ahínco el capítulo que estaba seguro que le había dedicado Amparo a María del Carmen Cerdeira. Es el capítulo XXI. Y el epígrafe es el siguiente: ‘In memórian: Carmen Cerdeira’. Esta tarde empezaré a leerlo.

SÁBADO. 25

La semana pasada, en estas mismas páginas, reconocía yo la magnífica trayectoria de Pepe Torrado al frente de la Autoridad Portuaria. Pero alguien, que suele viajar mucho y de quien sé que sus comentarios están siempre encaminados a que se enmienden errores con el único fin de que Ceuta sea la beneficiada, me ha puesto al tanto del abandono en que está sumida la Estación Marítima. Los voy a enumerar: cuando se espera en la cola ante las taquillas, interminable en ocasiones, no cesan de decir que el barco está ya a punto de salir. Con lo cual cunde el nerviosismo entre quienes esperan su turno. Una mala y fea costumbre que habría que erradicar. Las escaleras mecánicas están casi siempre averiadas. El ascensor ídem. Una vez pasado el puesto de control, la cinta que portaequipajes tampoco funciona habitualmente y los carros de transportes brillan por su ausencia. Así que está asegurada la interminable caminata cuando el embarque se produce por los muelles más alejados. Caminata de la que no están exentas las personas mayores. La estación marítima es imprescindible para Ceuta, en todos los aspectos. Y Pepe Torrado tendría que tenerla reluciente y repleta de motivos útiles que propiciaran los elogios de cuantos la transitaran. Y me sorprende que haya que recordárselo a quien ha echado los dientes en ella. Ah, antes de que se me olvide: ¿por qué se permite que esté cerrada una tienda en el interior de la estación, precisamente en sitio poco adecuado, sin que rinda el menor beneficio, por más que su propietario sea persona influyente...?
 

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