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sociedad - JUEVES, 30 DE OCTUBRE DE 2008


miguel delibes. a. samiñán.

medio ambiente
 

Miguel Delibes: «Estoy seguro que se va a aceptar vivir con menos»

El investigador del Centro Superior de
Investigaciones Científicas abrió ayer las dos jornadas de conferencias de las IV Jornadas de Protección Ambiental, Seguridad, Calidad y Cambio Climático de Cepsa
 

CEUTA
Fernando M. Caracena

ceuta
@elpueblodeceuta.com

El profesor del Centro Superior de Invesigaciones Científicas, Miguel Delibes De castro (sí, hijo del escritor), abrió ayer las IV Jornadas PA.S.CAL. que Cepsa organiza para crear un foro sobre medio ambiente. Delibes Doctorado en Ciencias Biológicas en 1979, ha sido investigador de la Estación Biológica de Doñana y recpetor de premios como el Féliz Rodríguez de la Fuente a la Conservación de la Naturaleza o el Prmeio Nacional de Investigación Alejandro Malaspina. El autor quiso ayer en su conferencia enmarcar el cambio climático en un cambio más global que es producto de la intervención del hombre y afecta a los ciclos biológicos, del nitrógeno y el agua dulce.

Pregunta.- Usted ha insistido mucho en su ponencia que el cambio climático es sólo una parte de un cambio mayor global.

Respuesta.- Sí efectivamente. El cambio climático no necesita publicidad y tiene publicistas muy famosos con mucho éxito en su labor. Pero a los que trabajamos en conservación de la naturaleza nos preocupa que tenga tanta luminosidad que oscurezca al resto. El climático es el cambio más mediático, el más evidente y quizás el que más se puede ver porque tiene consecuencias más inmediatas como en el comportamiento de las especies. Pero otros como el déficit de agua dulce, el aumento del nitrógeno o el problema de las especies que llegan de otros sitios y provocan desajustes son tan importantes como el cambio climático y no se pueden separar de él porque se retroalimentan mutuamente. Nosotros tendemos a hablar de cambio global, lo que no es desmerecer el cambio climático sino colocarlo en un marco más amplio.

P.- Según lo expuesto, el cambio global está obligando a las especies a evolucionar. ¿A raíz del proceso abierto se pueden sacar conclusiones de cómo funciona la teoría de la evolución, que las grandes variaciones se producen en momentos de crisis?

R.- Algo así dicta la teoría evolutiva. Es decir, que las grandes modificaciones han ocurrido después de las grandes extinciones. Digamos que de alguna forma se genera un vacío que lo llenan nuevos inventos. Cuando está lleno es muy difícil inventar y que te salga bien la prueba porque tienes que competir con otras especies que ya están rodadas y funcionan mejor. De hecho existían mamíferos hace 150 millones de años y prácticamente no tuvieron ningún éxito evolutivo hasta que desaparecieron los dinosaurios y muchos otros reptiles hace 60 millones de años. Nos dejaron un hueco y ahí fue cuando evolucionamos los mamíferos. Esa evolución a saltos contradice un poco el esquema de Darwin que pensaba en un cambio continuo y siempre menor y es uno de los elementos que se tienden a reconocer como evidentes en la teoría evolutiva. Es cierto que los humanos estamos provocando una extinción masiva de especies y eso abre la posibilidad de futuras evoluciones pero a lo largo de millones de años. Las evoluciones en tiempo real o microevoluciones pueden ser menores pero también son importantes.

P.- Con la batería de datos que ahora se están aportando sobre el cambio climático y global. ¿Qué le parece las últimas declaraciones de Aznar donde comparaba ecologismo con comunismo?

R.- Desafortunadas. Las personas importantes deben ser más responsables a la hora de juzgar aunque después la opinión de cualquiera sea respetable. Si él tiene esta opinión la puede decir. Lo que no es cierto es presentar como que los científicos no saben lo que dicen o que hay una pelea de gallos para saber quien tiene razón o no, porque hay bastante acuerdo. Podemos discutir detalles, incluso mayores en las consecuencias que es lo que nos vienen a decir en la ponencia de Olcina. Se discute que en el Mediterráneo occidental va a llover menos o va a llover más, que es muy importante y no sabemos en realidad lo que va pasar. ¿Se va a volver desierto o subtropical? Es difícil hacer modelos en cosas que son de mucha trascendencia. Pero lo que nadie discute es que está habiendo cambios y que esos cambios nos van a afectar. Cuanto peor sepamos predecirlo, peor nos vamos a poder preparar para ello.

P.- Precisamente usted daba un margen muy amplio para situar la extinción actual de especies sobre la extinción que sería habitual en condiciones normales. ¿Hace falta mucho trabajo para obtener las consecuencias del cambio global o es predecible sólo dentro de unos márgenes limitados?

R.- El sistema global es muy complicado, entiendo que los geógrafos y los climatólogos lo tienen muy difícil porque hay muchas variables que interactúan y muchos bucles que tienen relación entre ellos. Estos sistemas complejos casi que se caracterizan por la difícil predecibilidad. ¿Qué puede ocurrir con las corrientes oceánicas? Pues que se paren o que no se paren. Si dejan de funcionar bajará la temperatura en vez de subir, si sube la temperatura y no se para el funcionamiento de las corrientes, pues se incrementarán pero no lo sabemos predecir. Eso en cuanto a las extinciones de especies es aún más complicado porque ignoramos cuántas hay. No tenemos ni idea de cuántas hay.

P.- ¿Y cómo se calcula entonces datos como la extinción habitual en condiciones normales?

R.- La extinción de fondo la calculan los paleontólogos y es un número moderadamente razonable. Lo hacen a través de una media, más o menos una especie por millón de especies y año. No hace falta decir que es un número aproximado. Conocemos muchísimo peor cuántas especies hay, entre cinco millones y cien millones vale todo, cualquier número es admisible. Probablemente haya entre veintitantas y treinta millones de especies pero si no sabemos las que hay muchísimo menos las que interactúan entre ellas y cuantas se están extinguiendo cada vez que se pierde una. ¿Cuántas especies se han perdido en las costas que se han urbanizado? Pues no sabemos las que había y no podemos conocer cuantas hemos extinguido.

P.- ¿Usted cree que hay más responsabilidad política en los últimos años con respecto al medio ambiente y los cambios globales?

R.- Sinceramente creo que hay dos movimientos. Uno de fondo que es hacia más responsabilidad. A los que tenemos ya bastante edad si nos hubieran dicho en los 80 que íbamos a tener un Ministerio de Medio Ambiente y una Unión Europea con una Comisaría de Medio Ambiente nos hubiera parecido fantástico. Luego hay otras respuestas más de ondas de corto recorrido y en este momento con la crisis económica el medio ambiente ha perdido protagonismo. Más del que yo pensaba y me ha hecho pensar que en realidad había una parte de moda mayor de la que yo creía. Parecía que algunas conquistas eran irreversibles y ahora da la impresión de que puede que no lo sean.

P.- Cuando la economía aprieta, la preocupaciones medioambientales son menores.

R.- Sigue habiendo el corto plazo y el largo plazo. La unión Europea se puede seguir plantendo una política a medio o largo plazo. A medida que vas bajando en una administración y después al ciudadano, cada vez vas pensando más en el corto plazo. A uno le preocupa el trabajo de mañana y a otro más mayor que usted el futuro de su hijo, pero no puede pensar en los nietos o bisnietos. Con lo cual se suma esa tendencia a largo plazo de preocupación del medio ambiente por otra más a corto plazo que se ve cortocircuitada por los problemas de cada día.

P.- El escritor Asimov decía que si la población seguía creciendo al ritmo de los 70, pronto estaríamos los unos sobre los otros. ¿Es sostenible el crecimiento de la población actual?

R.- Antes nos comeremos los unos a los otros. La población sigue creciendo pero afortunadamente ha cambiado la tendencia, ha habido un punto de inflexión y cada vez crecemos más despacio. Hace unos años en el 2050 podíamos ser 12.000 millones de personas, luego 9.000 y creo que ahora 8.500, es decir, se ha desacelerado. Lo que en cambio se sigue acelerando y no se ha frenado es el consumo. Es la mezcla de esas dos cosas lo que afecta a los ecosistemas. Ahora creo que la población crece a un 1,2 por ciento anual y disminuyendo y el consumo 1,4 y aumentando. Dentro de esa ecuación el consumo es lo más preocupante y lo más difícil de cambiar. A ver quién gana las elecciones diciendo: “Votadme que vais a vivir peor”.

P.- ¿Cree que se debería aceptar vivir con menos?

R.- Estoy seguro que se va aceptar. Creo que deberíamos basar nuestra idea de desarrollo y basarla no en vivir con más si no en vivir mejor. Sin el deber de tener dos o tres coches.
 


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