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OPINIÓN - DOMINGO, 23 DE NOVIEMBRE DE 2008

 
ANÁLISIS

Miscelánea semanal

Por Manuel de la Torre


LUNES. 17


Un amigo en común me pregunta si conozco a Antonio San Martín, con el fin de presentarnos. Y ambos, casi al unísono, respondemos que nos conocemos desde hace un montón de años y las demás cosas que se suelen decir en tales situaciones. Pero la realidad, a pesar de lo dicho en ese momento, es que ese saber el uno del otro no nos ha servido nunca para meternos en conversación. Creo que hemos hablado pocas veces y todas ellas de manera breve. Eso sí, nos saludamos de manera sucinta cuando nos cruzamos, a veces con un leve gesto, y cada cual sigue su camino. Aunque tengo más que sabido quién es este gaditano, ceutí de adopción y Profesor de Didáctica de la Expresión Plástica de la Facultad de Educación de Humanidades de Ceuta. Sé que es un artista que se distingue por su llaneza y porque sus amigos hablan de él la mar de bien. En esta ocasión, comparto unos minutos de charla con San Martín y no se me ocurre otra cosa que, adrede, poner en duda ciertas cualidades de Diego Sastre. Y de pronto me encuentro con que el rostro de Antonio cambia de color y se debate entre decirme una guasa o soportar la prueba haciendo gala de su buena educación. Intervengo a tiempo, es decir con gran celeridad, para sacarle de dudas. Y compruebo el enorme alivio que le produce mi aclaración. ¡Menudo amigo tiene mi estimado Diego Sastre!

MARTES. 18


Hace la tira de años que mantengo unas relaciones muy cordiales con Carlos Lamorena. También me consta el enorme interés que viene poniendo para saber cada día más de un deporte que le tiene sorbido el seso: el fútbol. Me topo con él en el centro de la ciudad, a esa hora en que las calles están rebosantes de vitalidad, y nos ponemos a conversar. Me tira de la lengua, como ya es habitual cada vez que nos vemos, y no dudo en darle una conferencia acerca de un deporte que me gusta analizar minuciosamente. Debo decir que Carlos me escucha atentamente y es a mí a quien me toca cortar por lo sano, llegado su momento, pues veo que se nos puede ir el santo al cielo. Carlos Lamorena lleva años trabajando en el mundo del fútbol. Y me da en las pituitarias que debe ser un magnifico soporte para cualquier director técnico con deseos de trabajar duramente y sin resabios profesionales. Además de contar con otras cualidades que no vienen al caso exponerlas en estos momentos.

MIÉRCOLES. 19


Veo a Beatriz Lamenca en el paseo Camoens. Viene andando en dirección contraria a la mía y hago todo lo posible por ponerme en su camino para que se pare conmigo. No hablo con ella desde octubre del año pasado. O sea, nada más y nada menos que un año bien despachado. Le recuerdo, en cuanto nos pusimos a charlar, que la última vez que lo hicimos fue en el Museo de Las Murallas Reales. Al cual acudimos para ver la exposición fotográfica de Fito Carreto: un artista de El Puerto de Santa María, cuyo padre y yo vivimos momentos que nunca hemos olvidado. Lamenca, por si alguien no se ha enterado todavía, es una artista ceutí a la que yo aprecio muchísimo. Aún recuerdo la primera vez que nos pusimos a charlar muy cerca del edificio de San Luis y ella me confesó que era una lectora asidua de ‘El oasis’. En cambio, yo desconocía que estaba ante la autora de una obra tan amplia y extraordinaria que recoge Playa de Marfil (Tetuán); Paseo en góndola (Venecia); Atardecer desde el Malecón (La Habana); Por algo se empieza (París); La tarde (Bruselas), e instantáneas como Nuestra Madre, procesión Virgen de África, Corpus 1994, etcétera. Así que siempre estaré en deuda con una señora con la que he vuelto a pegar la hebra con gran satisfacción. Aunque sea después de un año.

JUEVES. 20


De Salvador Díaz tengo escrito que fue el mejor directivo que tuvo Arjanda Walbanda Lalvani durante el tiempo que éste presidió la Agrupación Deportiva Ceuta. De Díaz conservo el mejor de los recuerdos. Y ahora, incluso transcurridos veintitantos años, sigo viendo con claridad la enorme calidad personal que atesora; porque, de no haber sido así, le habría sido imposible darnos el magnífico trato que nos dio a los profesionales de la ADC, en aquellos comienzos de los años ochenta. Era el que manejaba los dineros. Y jamás ponía ninguna pega cuando se le requería algún que otro anticipo. Pero ello, que en su momento tenía su valor, era nada y menos comparado con su amabilidad y lo predispuesto que estaba siempre a solucionar cualesquiera problemas que se convertían en un mundo para nosotros. Con Salvador coincidí en la consulta del doctor Juan Medín Catoira, el pasado mes de octubre. Y allí hablamos de tiempos pasados ante la presencia de mi yerno, que había venido a que le diagnosticaran una dolencia en la vista. Hoy, en la plaza de los Reyes, he hallado a Salvador y hemos coincidido en que tenemos en Ceuta un extraordinario oftamólogo. Luego, tras poner en su sitio a Medín Catoira, tocamos otros asuntos de escasa importancia, antes de decirnos adiós.

VIERNES. 21


El miércoles tuve la oportunidad de hablar con Jaime Wahnon durante un buen rato. Los dos estábamos acompañados. Y en un momento determinado le dije que el jueves se vería reflejado en ‘El oasis’ y no precisamente con fines laudatorios. Lo cual le hizo torcer el gesto, como diciendo qué habré hecho mal para que tú pongas mi nombre en negrita y en ese escaparate de establecimiento que da a calle céntrica. Lo tranquilicé, por supuesto, pero contándole el hecho por el cual merecía ser amonestado en la contraportada de este medio. Y lo hice mirándole a la cara: por permitir que Radio Televisión Ceuta, de la que tú eres presidente del Consejo de Administración, haya actuado de manera malévola contra ‘El Pueblo de Ceuta’. Y me respondió que haría las averiguaciones debidas para enterarse de quién se había atrevido a comportarse de esa manera. Hoy, que le he visto a cierta distancia, sin que él se diera cuenta, he estado a punto de llamar la atención de Wahnon para preguntarle si se interesó por el asunto y qué me puede decir al respecto. Pero pensé que no merecía la pena seguir poniendo en un brete a Jaime. A fin de cuentas, su cargo es figurativo, aunque con derecho a sueldo de ministro con cartera.

SÁBADO. 15


A veces es conveniente decirle al presidente de la Ciudad, máxime cuando me consta que es lector de estas páginas (bueno, de éstas y de muchas otras: no vaya a ser que les dé un soponcio a los biliosos de costumbre), que hace ya mucho tiempo que no le recuerdo que Radio Televisión Ceuta está repleta de personas procedentes del GIL. Personas que se distinguieron por pasear las calles subidas en una batea de camión acondicionada, desde la que gritaban infundios contra el Partido Popular y que luego le pusieron a él como chupa de dómine; tampoco he insistido en preguntarle a Vivas qué hace sentándose a conversar con un locutor de la televisión pública, a cada paso, cuya afiliación al GIL le proporcionaba unos deseos vehementes de vejar a quien ahora rinde pleitesía. Ni he caído en la tentación de requerirle a Vivas su opinión acerca del comportamiento del todopoderoso gerente del medio público y sobre actuaciones de éste y que han sido sometidas a las decisiones de los jueces. Y así podría enumerar una serie de cuestiones que desembocarían en que me dijera qué pinta Jaime Wahnon como presidente del Consejo de Administración, en una televisión pública donde es archisabido que allí quien hace lo que le da la real gana es Manolo González Bolorino, secundado por sus ayudantes de cámara. Pero sí le voy a recordar al presidente, que tanto gusta de ver ‘El silbato’ -sobre gustos no hay nada escrito-, el que no haya sido capaz de darse cuenta de que en esa televisión, la de todos los ceutíes, se están vengando de ‘El Pueblo de Ceuta’. Una venganza que desvela muy bien la poca categoría de un medio con ínfulas de grandeza. Pero que sigue dando pruebas de ser una televisión de corto alcance, porque quien la maneja es incapaz de conseguir que los profesionales saquen a relucir la imaginación y dejen de plagiar incluso sin la menor convicción. A ver si usted, presidente, se da por enterado de ese proceder en un medio de todos. Me imagino que lo hará, ¿verdad? Pues de lo contrario, a lo mejor podríamos imaginar otras cosas...
 

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