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OPINIÓN - DOMINGO, 14 DE DICIEMBRE DE 2008

 

OPINIÓN / ESPAÑA CAÑÍ

Treinta años de Constitución.
Otros tantos de Buenos Propósitos

 


Nuria Van Den Berghe
nuriavandenberghe
@elpueblodeceuta.com
 

Aún laten en nuestra memoria los fastos y discursos autocomplacientes con los que, los que viven de la cosa pública, celebraron los treinta años de nuestra irreal Constitución.

Alharacas institucionales, tanta sobreactuación que, los mandamases parecían tangueros argentinos y enorme gozo para el pueblo soberano, mayormente por el puente. Porque, para que nos vamos a engañar, ante el almíbar y las glosas onomatopéyicas acerca de la más Magna de las Cartas o Faro-que -¿guia?-nuestro-Ordenamiento-Jurídico. Ante el pamplineo y la pamplinería de los actos con loas a los padres del invento. Ante tanta parafernalia, el sentir real de la España que madruga. Y usa bonobús o bonometro para ahorrar en carburante y aparcamiento. Ahí, ahí les buscan y les encuentran, ahí, ahí, me buscan y me encuentran en mi realidad de la barriada de el Palo malagueño, más desconfiados, en general, que un pavo oyendo una pandereta. Porque sabemos la verdad subyacente en tanta conmemoración y tanta palabrería. Y la verdad pasa por un inmenso sentimiento de frustración por las promesas rotas y por los contratos, firmados en las urnas que, con el tiempo, se incumplieron y quedaron en mera apariencia. Eso sí, una apariencia de impecable corrección política e impagable en concepto de buena imagen y marketing público.

¿Qué si hoy me encuentro en plan nihilista y porculero? No. Nada de nihilismo, ni de fatalismo, tan solo llamar al pan, pan, al vino, vio y al jamón, el amor platónico de nuestros frigoríficos. Que los arreos del puchero mágico de nuestro ADN hispano, son avíos y pitanza de grandes esperanzas, inmensas rebeldías y un amor total por luchar por derechos y libertades. Porque, lo apasionante de los retos, es luchar por ellos. Y mucho nos queda por luchar a este pueblo español, heredero de la testiculina de Don Pelayo y acunados por la Santina, para lograr que, esos tipos a quienes aseguramos sillón y jornal cada cuatro años, reconozcan que hay mucha mentira institucionalizada y mucha palabrería hipócrita en negro sobre blanco, letra redondilla y número de artículo por delante , eso sí, muy bien redactado todo y con unos buenos propósitos del carajo. Buenos y evanescentes, con la consistencia real de una ventosidad solapada de mala digestión de fabada con su pringá. ¡Prrfff!.

¿Qué musitan con expresión de franca hostilidad? ¿Me dicen que ponga un ejemplo? Vale. El derecho a la presunción de inocencia del manido y desgastado artículo veinticuatro. ¡Vive Dios! ¿Por qué claman en comandita? ¿Piden por un causal el aguinaldo? A mí que me registren, si me dan la mano luego les aconsejo que se cuenten los dedos, pero en verdad yo también me parto el pecho de risa cuando oigo la ñoña coletilla jurídica “En virtud del principio de presunción de inocencia”. ¡Ahh! ¡Ahh! (río con discreción tapándome la boca con la lima que aconsejo utilizar a los “presuntos inocentes” para salir de los calabozos pestilentes, porque, por derechos constitucionales no salen ni con alas). Comicidad, sano divertimento, gozo y jolgorio para los telespectadores cuando, en los telediarios, nos premian con imágenes televisadas de actuaciones policiales, concretamente cuando detienen a los amparados por la presunción de inocencia, les ponen las esposas y les pasean ante las cámaras y los focos, para morbo y disfrute del personal. ¡Qué juerga cuando, creo que fue en aquella inmensa Ballena Blanca, que quedará en jurelillo, sacaron de un despacho de abogados muy abolengoso, esposado a “todo” el personal ¡. Abogados, oficiales, auxiliares, telefonistas, señoras de la limpieza, familiares del dueño, las mujeres llorando y los hombres desencajados bajo los flashes, arruinadas vidas y honras de presuntos inocentes. ¿Y el cachondeo de la Malaya cuando España seguía el procedimiento judicial por el “Aquí hay tomate”?.¡ Ahh! ¡Ahh! ¿Y el alcalde Barrientos de Estepona paseado engrilletado y ahora su madre de ochenta años procesada y publicitada como testaferro de su hijo? ¡No vean como estará la vieja con la acusación y ella, tan buena mujer y tan ancianita, pregonada en los periódicos!.

Se ve , se siente, que el derecho a la presunción de inocencia, al honor y a la intimidad, están presentes. Procedimiento Penal español: Acción Policial ante las cámaras, refocile en la sobremesa, nuevo pase de inocentes bajando de los furgones en los juzgados, juerga en la merienda, pase final del auto de prisión, plano general del Centro Penitenciario, impresionado respeto ante la imagen de jueces y fiscales que van con ademán solemne y altivo a desayunar un café y un mollete antequerano con jamón y queso. Primer plano de familiares llorosos de los encarcelados. Tertulia de casquería del corazón con los autos judiciales en mano y las pedorras y pedorros que viven de parasitar desgracias, convertidos en fiscales y jueces. ¿Justicia o linchamientos mediáticos? ¿Quién va a tener los cojones de absolver a tipos o tipas que ya han sido juzgados y condenados en los programas de la frivolité?. Pero, para sadomasoquistas, la Malaya, la Hidalgo, la Ballena Blanca, Rumasa, Mario Conde, la crucifixión del alcalde Barrientos, canela fina, carnaza sanguinolienta y fétida. ¿Qué hable de más Grandes Derechos y Principios cuya mención provoque la carcajadota grosera? Vale. Más adelante. Pero tan solo por dignidad, tras los espectáculos bochornosos de los últimos años, con criaturas machacadas en las televisiones, con escarnio y vilipendio, crueldad y juicios paralelos consentidos y aplaudidos. Tan solo por esa ignominia pública, el treinta aniversario, mejor dejarlo pasar. No vaya a ser que la gente se pare a pensar. Y se coma las túrdigas de rabia. Y reaccione. Mejor haberlo dejado estar. Calladitos…
 

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