PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura
Melilla

Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - MARTES, 23 DE DICIEMBRE DE 2008

 

OPINIÓN / EL ESQUINAZO

Llegó el invierno
 


Jesús Carretero
jesuscarretero@elpueblodeceuta.com

 

Apenas había pasado el mediodía del 21 cuando aparecía el invierno, en medio de la fiesta del Sol Naciente, o en vísperas de la Navidad.

Atrás había quedado un largo otoño y digo lo de largo, no porque haya durado más que en años anteriores, sino porque las condiciones climatológicas, desde septiembre, aquí en Ceuta, al igual que en la mayor parte de nuestro país, han dejado en “paños menores” a los estudiosos y defensores del cambio climático, que nos habían vendido, como si el desierto fuera a llegar hasta Asturias, algo que nadie creía y que no pasa de ser una mera opinión.

La llegada del invierno, o al menos eso es ahora, no se parece en nada a las dos últimas semanas del otoño, en las que a un frente seguían dos más, y a esos dos iba a seguir un tercero.

Aquí y ahora, el invierno ha venido acompañado del anticiclón, con cierta revoltura en las corrientes marinas y con bastante niebla en los valles de algunos de los ríos, como el Duero o el Guadiana, pero el frío, al menos de momento, ha desaparecido.

Con todo, la brevedad de los días, las pocas horas que ahora mismo tenemos de sol, hacen que una vez que el sol se ha puesto las bajas temperaturas se noten un poco más.

Es la época, por tanto, en la que al frío se une una brevedad del tiempo que el sol se muestra en el horizonte, para alumbrar un poco las representaciones navideñas.

Y en el cristianismo, no olvidemos que nuestro país, en su casi totalidad es cristiano desde hace muchos siglos, no se podía poner la fecha del nacimiento del Redentor más que en esta época, era la transformación en lo religioso del Sol Naciente a aquel Dios hecho hombre que venía a alumbrar el camino de la humanidad.

Se habían dejado de lado los dioses paganos, el Cristianismo ya en el siglo IV de nuestra era había adquirido tanta fuerza que sólo podía lograr el dominio del Imperio Romano el que tuviera a todos estos a su lado.

De una tacada se lograba el doble objetivo, poner las fiestas cristianas donde estaban las paganas, sin trauma alguno, para hacer coincidir el nacimiento de Cristo en las fechas del nacimiento del nuevo Sol, o Sol Naciente.

Esto política y religiosamente tiene su explicación, pero el invierno, o mejor dicho su comienzo, es algo más.

Es la etapa de muchos cambios, es el momento en el que está en pleno auge la trashumancia, con vaqueros, pastores o cabreros que recogen sus bártulos en las zonas altas de Castilla o de Asturias, para marcharse a Extremadura o Andalucía, aquí en España.

Y volvemos a encontrarnos con símbolos que no se ocultan en el nacimiento de Cristo, los humildes, aquellos que trabajan las 24 horas del día al lado de sus ganados y que, si es preciso, acuden a echar una mano al vecino.

Los pastores, especialmente con jornadas largas en cuanto a horas y bastante cortas por el espacio recorrido, se nos muestran, por parte de la Iglesia, como uno de los elementos básicos en aquellos instantes, y como totalmente necesario en los movimientos de la trashumancia.

Ceuta, muy afín a las distintas culturas, pero alejada de la trashumancia, vive estos días, como todos los pueblos españoles, la entrada del invierno, entre fiestas, luz y colorido para comprar o vender mejor.
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto