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OPINIÓN - DOMINGO, 4 DE ENERO DE 2009

 

OPINIÓN / ALGO MÁS QUE PALABRAS

Reclamos para el 2009
 


Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net
 

Se me ocurre ponerle a la octavilla del 2009 un rosario de reclamos. Como inicio de llamada a la verdad, decir que las riadas de injusticias, las enfermedades ocasionadas por el virus de la usura, las guerras de todo tipo y las garras de los materialismos, siguen en pie de vida. Los panfletos del egoísmo visten por todos los lugares y hasta revisten, para dolor de muelas, una cierta atracción social. Primero son mis dientes que mis parientes. Después de mí, el Diluvio; dijo el rey francés. O el clan de los orgullosos, que es más de lo mismo, la egolatría en los altares del señorito. Ese no pensar más que en si mismo repele la mundialización. La interdependencia creciente entre los ciudadanos y sus hábitats lo que nos está exigiendo es más altruismo, dosis crecientes de generosidad, abnegación y humildad a raudales. Las normativas internacionales de protección de los derechos y las libertades humanas no sólo han de promulgarse, también han de cumplirse. Velar por la paz de cada día es un diario que a todos nos incumbe. A veces es suficiente una sonrisa para ganarnos el abrazo que nos sabe a pan.

Una sociedad mundial multiforme que genera tantas oportunidades y esperanzas, como interrogantes y peligros, exige reclamos que lleguen al alma de la ciudadanía. El que aspirantes a terrorista suicidas se acreciente es el primer fracaso a la cultura de la convivencia. Lo que sucede es que para vivir unidos se requiere un verdadero nexo humano, bautizado por la comprensión. Disfrutar en común del justo placer de la belleza en todas sus manifestaciones, bajo la hoz de un sistema excluyente que lo basa todo en la producción, es casi un amor imposible. Por eso, la situación demanda cambios en las organizaciones y, sobre todo, evitar interpretaciones relativistas de los derechos humanos, lejos de intereses nacionales y partidistas. Hemos entrado en tantas crisis, que la económica es una gota más de agua en el mar del desconsuelo. El interés financiero no debe convertirse nunca en algo exclusivo, porque de hecho mortificaría la dignidad humana. Hoy el gran desafío es globalizar no sólo los intereses económicos y comerciales, sino también las perspectivas de solidaridad, respetando y valorando la aportación de todos los componentes de la sociedad.

Volviendo los ojos a la madre patria, el Presidente del Gobierno español: José Luis Rodríguez Zapatero, acaba de pronosticar que dentro de un año “estaremos tocando con las manos la recuperación económica”. Como esperanza está bien, pero como propósito habría que añadir a ese crecimiento monetario la búsqueda de un desarrollo humano y social integral. Algo que se tiene olvidado en todas las agendas políticas. De lo contrario, será un paso adelante y tres atrás. También dice que con el año nuevo se abre “un periodo de cooperación en la España de las Autonomías y los Ayuntamientos”, un año en el que entre todos “vamos a aprobar un nuevo modelo de financiación, con más recursos para las CCAA que, en el 80 por ciento, van a ir destinados a la Educación, la Sanidad y la Dependencia”. La idea, que puede ser buena, también precisa de un transparente mecanismo de control y evaluación de resultados, para huir de influencias corruptoras.

Aún hoy, quien quiera ser él mismo y cómo quiera serlo, con el único límite a las reglas del juego convivencial, está llamado a ir contracorriente, a no dejarse atraer por reclamos interesados y persuasivos que provienen de diversas tribunas, desde donde se promueven comportamientos marcados por la soberbia y la intimidación, la prepotencia y la conquista del éxito a toda costa. En la sociedad actual se registra una carrera, a veces desenfrenada y a todas luces fanática, que a nada conduce, tan sólo al detrimento de la persona como tal, a venderse por unas migajas.

Entre los variados reclamos para el 2009, me quedo con aquellos mercados y políticas que sitúan a los indigentes en lugar predilecto para sus actuaciones; con aquellos poderes judiciales independientes, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley; con aquellas haciendas cuyos garantes subordinan la riqueza del país al interés general. Con una desfachatez brutal, los caudales públicos, que son indispensables para invertir en atención médica, escuelas, medio ambiente, infraestructuras, no siempre llegan a su destino y a la causa programada. Los sistemas injustos antes o después pasan factura a todos. Por ello, lo que hoy necesitamos quizás sea liderazgo de autenticidad y actuar al unísono, sobre todo en valores de justicia e igualdad.

Por fin, reclamo para el 2009, que se ponga todo el mundo manos a la obra. Que nadie se haga el remolón. Los retos que se nos presentan en la actualidad son tan angustiosos, que no cabe la espera. Nos enfrentamos a una emergencia alimentaria y a una crisis de todo y en todo, más allá de las finanzas. El yugo de la represión política, de la amenaza y la siembra del terror está en todas partes, partiéndonos la vida que nos pertenece. El medio ambiente sigue sufriendo las agresiones de la humanidad y los Pilatos se lavan las manos. Y, como es de suponer, el dolor y los atropellos golpean primero a los más débiles entre los débiles. ¿Dónde está el avance del mundo? ¿Dónde está la evolución del ser humano? Que cada cual se responda asimismo con una copa de versos en los labios. La poesía va directa al corazón. Si el hombre sordo a la voz de la poesía es un bárbaro, como dijo Goethe, este mundo no es de los poetas. ¡Qué decepción!
 

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