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OPINIÓN - JUEVES, 5 DE FEBRERO DE 2009

 

OPINIÓN / EL OASIS

Manuel Calleja
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Es licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla. Es profesor del Instituto de Educación Secundaria, Luis de Camoens, en Ceuta. Y en su historial sigue rezando como miembro del Consejo Sindical de Comisiones Obreras, consejero del Consejo Económico y Social, y militante socialista.

Con tales reseñas, Manuel Calleja no deja de ser un hombre destacado en esta ciudad. Todo un personaje. Y si no lo califico de influyente, créanme, es porque creo que semejante adjetivo está muy devaluado. O sea, que cotiza a la baja de tanto usarlo a favor de personas con poco peso específico para lucirlo.

La primera y única vez que he hablado yo con MC fue cuando Manolo Chaves vino a Ceuta para apoyar la campaña electoral de Antonia María Palomo. Coincidimos en “El Varadero”, durante la cuchipanda con que fuimos obsequiados los invitados. Y debo decir que, a primera vista, me cayó la mar de bien.

Pero, además de causarme una magnífica impresión aquel día, también consiguió Calleja convertirme en asiduo lector de los artículos que suele publicar. En los que muestra su total disconformidad con el hacer del gobierno local. Se le nota a la legua que no deja de repatearle todas y cada una de las decisiones que toma el equipo presidido por Juan Vivas.

Me parece estupendo que Calleja se haya convertido en un furibundo opositor de los gobernantes locales. Puesto que estamos necesitados de personas como él, independientes a troche y moche, y capaces de enfrentarse al poder establecido y cantarle las cuarenta a cada paso. Porque sin su valor, tan demostrado en sus escritos semanales, los demás nos veríamos sometidos a la dictadura de Gordillo y Vivas. Y algo así es muy apreciable. Dado que nos queda el consuelo de saber que hay un hombre bueno, cuyos escritos están encaminados a liberarnos de la opresión agobiante, ejercida por los gobernantes ya reseñados.

El artículo de esta semana, escrito por Manuel Calleja, y titulado “Presidente Pedro Gordillo”, así de corrido, sin hacer la parada de rigor, me ha defraudado muchísimo. Y no por el contenido de su denuncia, no; sino porque ha cometido un error gramatical que no está en consonancia con su historial. No olvidemos que Calleja es licenciado en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Sevilla. Casi nada. Ojú...

Vayamos con el motivo que, según mi modesto entender, ha dejado a Calleja con el trasero al aire. Dice así en su artículo del miércoles pasado: “Juan Vivas hizo el ademán de cesar inmediatamente al militante popular” (el militante popular, lo digo yo, es Luis María Fernández). “Ese ademán duró algo así como un día. Hasta que Pedro Gordillo le dijo que eso no se iba a hacer”.

Estimado Manolo, cómo tú, tan académico, te has permitido el lujo de usar el verbo cesar cuando tocaba el verbo destituir. Me explico: no se puede cesar a nadie, sino que es una persona la que cesa. Ni tampoco pedir su cese, porque el verbo cesar es intransitivo. Lo que quiere decir que no admite complemento directo.

Manolo, ante situaciones así, te recomiendo que, antes de meter la pata, recurras a “El dardo en la palabra” de mi admirado Lázaro Carreter. De lo contrario, te puede ocurrir lo que ahora te está ocurriendo, que te veas obligado a soportar mi intento de ironía.
 

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