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economía - DOMINGO, 8 DE FEBRERO DE 2009


pescadería del mercado central. a.s.

situación comercial
 

Los comerciantes afirman
tener pérdidas de entre un 8
y 20% en un enero de crisis

Los ciudadanos no escatiman en la demanda
de productos alimenticios o de primera necesidad aunque se lo piensan dos veces
en sectores como el textil o el hostelero, este último, el que mayores déficits registra

CEUTA
Cristina Marzán

ceuta
@elpueblodeceuta.com

¿Crisis o enero? Ambas palabras se entrecruzan provocando los mismos efectos: miedo a gastar, menos consumo pero en los descuentos, un público receptivo a todo tipo de productos. Los comerciantes autóctonos acreditan el descenso de las ventas entre un 8 ó 20% y aseguran que los temporales han dado beneficios o pérdidas dependiendo del negocio.

Plazas y calles vacías, bares abiertos con pocos clientes, comercios con rebajas de hasta un setenta por ciento, pero sin colas, y meses de escasez son los adjetivos más descriptivos de la entrada del año a nivel económico en la ciudad autónoma.

Claro que son muy diversas las opiniones y situaciones de nuestros comerciantes aunque sólo hay una conclusión general para la mayoría: tanto la crisis como la cuesta de enero no permiten que al hacer las cuentas se perciban beneficios ni márgenes de ganancias. Los déficits o la estabilidad son las únicas posibilidades a pesar de que en Ceuta el empleo, los salarios y las condiciones de vida no tienen nada que envidiar a la grieta que sufre la península. O por lo menos, eso acreditan varios vendedores autóctonos. “En Ceuta tampoco se puede hablar de mucha crisis; los sueldos son mayores y van con su plus, muchos militares y comerciantes, no hay grandes fábricas. Es muy diferente; además la gente no escatima a la hora de realizar la compra porque son productos de primera necesidad”, explicó Mohamed Mohamed, encargado de un puesto de carnicería del Mercado Central.

Evidentemente, no siempre llueve a gusto de todos y las situaciones varían dependiendo del negocio y sus propias condiciones externas. Es el caso de Francisco Carrasco, propietario de un puesto de pescado del Mercado Central. “Las ventas han disminuido un porcentaje notable, de un 30 % por lo menos con respecto al año pasado. Con la crisis y que el mes de enero nunca ha sido bueno, los clientes demandan pescado más barato aunque claro, también depende del puesto de trabajo que tenga cada uno. Además, los precios han subido por el mal tiempo y se sale menos a pescar así que se han incrementado en dos euros el kilo, aproximadamente”.

La venta directa de productos alimenticios también ha visto claras ventajas para el negocio en dos factores: el cierre de establecimientos como Spar y las condiciones metereológicas, que han impedido el desplazamiento a la península en varias ocasiones. “Con el levante y los barcos y la liquidación de establecimientos, la gente ha terminado por comprar en el mercado; mucha gente nueva que antes no pasaba por aquí, y se nota mucho más lleno”, argumentó Mohamed.

La escasez de beneficios es común aunque también varía dependiendo del sector comercial a analizar, los productos que se ofertan y el perfil de la clientela que demanda. El ámbito de lo textil, por ejemplo, presenta diversas características que nada tienen que ver con el alimenticio. “Para contrarrestar los efectos de la crisis, antes de que llegasen las Navidades aplicamos un descuento de un 30% en las prendas y se notó, porque la gente venía a comprar más a menudo. Después de las fiestas hubo un bajón de entre un 15 ó 20% menos de beneficio con respecto a enero de 2008; la gente mira más los precios y espera los descuentos. Este año hemos tenido que rebajar prendas y accesorios hasta un 70% porque a la mitad, no se vendía, y no quedarnos con la ropa. Lo único que más se ha vendido, y por el frío, han sido las chaquetas, los gorros y las bufandas, las mayores demandas”, sintetizó Amelia Salaovi, encargada de la tienda Pavana Surf.

Otros han corrido la suerte de contar con una clientela fija y fiel durante años y en tiempos de crisis, la palabra que mejor los define es la de estable. “Las ventas las mantenemos, prácticamente igual que el año anterior, pero esto de la crisis habrá que verlo cuando llegue la primavera y el verano. Claro está que el llevar medio siglo en la ciudad, también influye y eso nos mantiene. Por lo que se escucha, es cierto que en la península se agudiza más la crisis por el paro pero Ceuta precisamente es uno de los sitios donde menos se ha notado”, esclareció Manuel Vega, quién añadió que “el clima de este invierno ha obligado a la gente a comprar ropa de abrigo y a nosotros incluso de nos han acabado prendas de paño, lo que ha supuesto una mayor demanda que oferta”.

Lo más sufrido en la economía ceutí ha sido el tapeo y las cervezas en los bares. Son los empresarios del sector hostelero los que mayor descenso de ventas han registrado en la ciudad autónoma; una costumbre que califican “del mes de enero y febrero” pero que se intensifica con el mal momento de la economía a nivel mundial. “Mis días de venta son los viernes, sábados y domingos; el resto de la semana es malísimo. Se une todo, incluso las tarjetas de principio de mes. Además la televisión inculca mucho miedo a gastar y el cliente deja de pagar. Antes un persona se podía gastar entre 15 ó 20 euros y ahora entre cinco o seis y se toma una crveza en lugar de tres, permaneciendo el mismo tiempo. Otro de los motivos han sido las lluvias, las familias se quedan en casa y claro, no consumen”, apostilló Jesús Vázquez, propietario de El Mentidero. Sin embargo, otros se lo toman con filosofía y cargan la cruz de enero con un toque de humor. “Este mes tiene crisis todos los años y se nota un descenso del consumo de entre un ocho o diez por ciento, en comparación con el pasado año. Aunque creo que la gente tiene miedo a gastar por el bombardeo que hay pero en Ceuta no debería haber crisis porque casi todos son funcionarios y se cobra el plus”, argumentó Manuel Guerrero.

¿Crisis o enero? Lo cierto es que ambas palabras se entrecruzan provocando los mismos efectos y un resultado exacto: miedo a gastar, menos consumir pero siempre que haya descuento, habrá un público receptivo a todo tipo de productos.
 

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