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OPINIÓN - VIERNES, 27 DE MARZO DE 2009

 

OPINIÓN / EL OASIS

Vuelven los rumores sobre Vivas
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Hubo un tiempo, más o menos dos años atrás, en el cual todos los días se hablaba de lo mismo: si el Partido Popular gana las elecciones generales, seguro que Mariano Rajoy le ofrece a Juan Vivas un cargo en el Gobierno de España.

Era el comentario más extendido por tertulias, corrillos y mentideros. Y, lógicamente, se hacían toda clase de cábalas. Que si Vivas podría ser escogido para ministro, que si para secretario de Estado, que si para director General... y así sucesivamente la gente opinaba a discreción.

Lo cierto es que casi siempre había unanimidad en una cosa: los éxitos de Vivas en las urnas no sólo habían causado una enorme impresión en la calle Génova sino que, además, en la sede principal de los populares se reconocía que éste se había revelado cual político de altura.

Tampoco faltaban quienes auguraban un desastre para el PP de Ceuta si acaso se confirmaban los rumores ya reseñados. Y hasta se vaticinaban encarnizadas luchas intestinas, producidas por quienes aspiraban a convertirse en candidato a la alcaldía.

Recuerdo que en una de las visitas de Rajoy a Ceuta, lo primero que le preguntaron fue por la posibilidad que tenía Vivas de irse a Madrid. Y el gallego no tuvo ningún inconveniente en decir que Juan era un extraordinario activo del PP y que, por tanto, figuraba en sitio preferente en su lista de personas relevantes.

Semejantes declaraciones hicieron que hasta el propio Vivas tuviera que poner fin a los rumores, asegurando que su vida política acabaría como presidente de la Ciudad. Y el debate quedó cerrado a partir de ese momento.

Sin embargo, me da en las pituitarias que muy pronto volverá a hablarse de ese asunto con verdadero interés. Me explico: el martes pasado coincidí en la cafetería del Hotel La Muralla con alguien que militó en Alianza Popular y lo sigue haciendo en el PP. Ese alguien es de derecha de toda la vida y no se esconde, si llega el caso, a la hora de proclamarlo. Pese a que es persona tranquila, moderada y poco dada a perder los papeles en discusiones sin sentido.

Lo primero que me dijo, con gran satisfacción, es que el PP ganará las próximas elecciones generales. Y me razonó los motivos por los que está tan seguro de que el cambio se va a producir. Tras escucharle atentamente, sólo se me ocurrió responderle que aún queda mucho tiempo por delante. Reservándome mi opinión en relación con algunas de las suyas que no me parecían muy acertadas. En un momento determinado de nuestra charla, y dado que él cree a pies juntillas en que Rajoy será el próximo inquilino de La Moncloa, sacó a relucir el nombre de Vivas. De quien aseguró que ocupará un cargo destacado en el Gobierno de España.

Mi interlocutor, tras tomarse un respiro, continuó diciéndome que lo que me estaba contando no tenía vuelta de hoja. Por más que el propio Vivas saliera a la palestra, nuevamente, para propalar que él nunca dará semejante paso. Y remató su faena adelantándome los nombres de las dos personas que podrían entrar en lucha abierta, llegado el momento, para convertirse en candidato indiscutible a la presidencia de la Ciudad: Gordillo y Márquez. Mi conocido habla con tanta propiedad sobre el futuro que me dio la impresión de estar oyendo al famoso Acisclo Karag: médico y periodista deportivo, que acabó siendo, en los años de Maricastaña, mago a edad tardía.
 

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