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sociedad - DOMINGO, 29 DE MARZO DE 2009


campamento de inmigrantes. archivo.

inmigración
 

La APDHA cree “imposible”
nuevos grandes campamentos
de inmigrantes cerca de Ceuta

Marruecos cambia su estrategia con los
indocumentados y en lugar de “llamativas” redadas opta por hacer “detenciones diarias” y expulsiones de “pequeños grupos”
 

CEUTA
Gonzalo Testa

ceuta
@elpueblodeceuta.com

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) considera “imposible”, según su informe ‘Derechos Humanos en la Frontera Sur 2008’, presentado esta semana, que los grandes campamentos que acogían a cientos de inmigrantes subsaharianos en los alrededores de los perímetros fronterizos de Ceuta y Melilla puedan reproducirse en el futuro. Más que nada por lo “fielmente” que Marruecos, punto de partida del 77% de los indocumentados que intentan llegar a España, su papel de “gendarme europeo”, que a juicio de la oenegé le facilita lograr acuerdos económicos con la Unión Europea.

El número de inmigrantes indocumentados llegados a Ceuta y Melilla durante el año pasado, 1.210, ha caído un 40% con respecto a las cifras registradas por el Ministerio del Interior en 2006, el primero en el que sus balances anuales incluyeron números relativos a las dos ciudades autónomas. Según los datos propios del informe ‘Derechos Humanos en la Frontera Sur 2008’, presentado el jueves pasado por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), el número de foráneos llegados a Ceuta y Melilla el año pasado fue ligeramente inferior: 1.140.

“Las conclusiones están a la vista”, razona el ex presidente de la APDHA, Rafael Lara: “Se mantienen los flujos migratorios hacia España desde África en niveles similares a los de hace una década, sólo que efectivamente y de forma paulatina se ha conseguido desplazar buena parte del control de las migraciones hacia el sur y se ha logrado la colaboración de los países de partida de las embarcaciones que han aceptado su rol de policías de las fronteras de la Unión europea, convirtiéndose en auténticos países tampón; es la materialización de las políticas de externalización que se diseñaran ya en el lejano Consejo de la Unión celebrado en julio de 2002 en Sevilla y se concretaran en el Programa de La Haya de 2004”.

Teniendo en cuenta que, según las cifras de la Agencia Europea de Fronteras, el 77% de los foráneos que trata de entrar ilegalmente en España tiene Marruecos como punto de partida, el papel del país vecino en el control de los flujos migratorios, tanto hacia Andalucía como hacia las dos ciudades autónomas, ha sido capital.

Así lo entiende, aunque no con tantos parabienes como las autoridades españolas, la vocal de la APDHA María Ángeles Marco: “Marruecos tiene buenas razones para pasar holgadamente el examen de buen alumno de la polítíca europea de externalización de fronteras”.

Rabat, “fiel gendarme”


“Durante el 2008 ha cumplido fielmente con su papel de gendarme europeo [que, en teoría la facilita las negociaciones que en materia económica mantiene con la UE] y ha ejercido la represión con empeño, también sobre sus nacionales que intentaron emigrar, pero especialmente sobre los inmigrantes subsaharianos en tránsito”, concluye, aunque advierte de que su modus operandi para ejercer tal tarea también ha cambiado: “En lugar de las grandes redadas practicadas antaño, y que tenían el inconveniente de llamar mucho la atención internacional y de las organizaciones humanitarias, la policía marroquí practica ahora el goteo constante de detenciones diarias y expulsiones en frontera de pequeños grupos”.

En relación con las dos ciudades autónomas la APDHA destaca que desde los saltos masivos del otoño del 2005, únicamente tres inmigrantes han logrado atravesar el vallado de Melilla. “El resto de entradas clandestinas se producen por vía marítima, bien a nado o a bordo de pequeñas embarcaciones”, refiere el informe, que cifra entre 3 y 4, citando fuentes oficiales, el número de indocumentados que sigue logrando entrar en las dos ciudades autónomas al día a pesar de que “los alrededores de Melilla en la parte marroquí, son prácticamente un campamento militar, con las fuerzas del orden marroquíes siempre dispuestas a emplearse a fondo”.

Cien subsaharianos


“La vigilancia es tal, que es imposible pensar en que vuelvan a rehacerse los campamentos de antaño”, opina Marco a pesar de que “grupos de subsaharianos se acercan a la frontera y, en su desesperación, buscan la entrada por métodos nuevos”.

En ese sentido en Melilla, donde se calcula que dos centenares de inmigrantes siguen viviendo alrededor de su perímetro fronterizo, el doble que en aquí, el año pasado fue bastante más agitado que aquí de acuerdo con el breve relato de acontecimientos más significativos en materia migratoria registrados en ambas ciudades, que en el caso de Ceuta pone un énfasis especial en el sobreseimiento en octubre por parte de la Audiencia Provincial de un senegalés al que supuestamente la Guardia Civil le pinchó su flotador en septiembre de 2007 y en el “inédito” hecho de que seis asiáticos acogidos en el CETI local solicitasen el año pasado ser repatriados a la India mientras más de 70 compatriotas huían al monte para evitarlo.
 


¿Por qué no colaboración más allá del control de las migraciones?

La APDHA pide en su informe una reflexión sobre el hecho de que Melilla “sí posee aduana comercial con Marruecos porque Rabat quiso mantenerla tras la independencia para exportar minerales del Rif a través del único puerto que existía entonces en la zona” mientras que Ceuta “carece de frontera comercial con el país alauita”. “La apertura de una aduana comercial es una de las reivindicaciones de la ciudad y sorprende que no se luche por la apertura de esta aduana o se busquen soluciones como la gestión conjunta de aeropuertos [hasta 1969 Melilla y Nador compartieron el aeropuerto de Taouima gestionado de manera similar al gibraltareño] cuando se presume estar en el mejor momento de relaciones entre ambos países”, advierte la asociación, quien concluye que “pareciera que el único examen que le hacemos a Marruecos es si se emplea a fondo en la represión a los migrantes. Si hace bien su papel de gendarme europeo, ninguna otra cuestión empaña las relaciones”, lamenta.
 

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