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OPINIÓN - DOMINGO, 29 DE MARZO DE 2009

 

OPINIÓN / EL OASIS

Desagradecidos con las autoridades portuenses
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

La Feria de Primavera y del Vino Fino es la fiesta más importante de El Puerto de Santa María. Es una feria andaluza por los cuatro costados. La segunda que se celebra, en cuanto finaliza la de Sevilla, y que comienza cuando abril está tocando a su fin.

En ese rincón gaditano, son escasas las lluvias, pero cuando dice a llover lo hace torrencialmente, y es la primavera una estación preferida por las aguas. Así que los portuenses suelen encomendarse a todos los santos para que esa Feria única y comunicativa, esa Feria donde nadie es extraño, donde es verdad que todo forastero es uno más en cualquier reunión, tan pronto acepta la primera copa de vino, no sufra a causa del mal tiempo.

En esa tierra tienen la costumbre de dedicarle sus fiestas a alguna comunidad autónoma o provincia que tenga cierta relación con la ciudad. Costumbre que empezó en el año de 1999. Y que ha hecho posible que Madrid, Galicia, Extremadura, Jaén, Castilla y León, Alicante, Aragón, Vizcaya, Ceuta y Navarra, hayan disfrutado de la hospitalidad de los portuenses y de ver cómo se les dedicaba una calle del recinto ferial.

Incluso se preocupan de buscar a la persona de más edad que, habiendo nacido en la Comunidad invitada, viva en El Puerto, con el fin de que sea ésta la que encienda el alumbrado. Así ocurrió, como no podía ser menos, cuando Ceuta aceptó el ofrecimiento de las autoridades portuenses. Siendo alcalde Fernando Gago.

A Ceuta le dedicaron la Feria de Primavera y del Vino Fino en 2007. Y tuve la suerte de asistir a ese acontecimiento y hasta de emocionarme en el izado de las banderas: que es el acto que indica que la Feria ha sido inaugurada.

En esa feria de abril, de 2007, con Ceuta como protagonista, los portuenses acudieron en masa a la caseta ‘caballa’; regentada por Manolo Guillén, propietario del Restaurante El Varadero. Quien, emocionado, me decía lo siguiente: “La gente ha vibrado en nuestra caseta, se ha gastado el dinero con enorme alegría, y no ha cesado de vitorear el nombre de Ceuta durante cuatro días”.

Pues bien, todo ello, aprovechando la ocasión de que estoy pegando la hebra con Pedro Gordillo y Juan Manuel Doncel, se lo recuerdo al vicepresidente de la Ciudad. Para, a renglón seguido, darle las quejas por el mal comportamiento que se ha tenido con las personas que fueron capaces, hace dos años, de ofrecerle a los ceutíes la oportunidad de saber que esta tierra es querida en muchos sitios.

Pedro Gordillo presta mucha atención a mis palabras sentidas; a mis quejas acerca de una actitud que no corresponde, de ninguna manera, con el modo de ser de los ceutíes; por lo que, y después de dos años, aún me sigue extrañando la falta de sensibilidad de quienes debieron preocuparse por tener un comportamiento acorde con las atenciones recibidas en El Puerto de Santa María.

Tras oírme, Gordillo expresa lo que siente en esos momentos. Reconociendo que el Gobierno local no estuvo a la altura de lo que en esa tierra se le ofreció. Y lo lamenta de verdad. Y habla incluso de acudir a la ya cercana Feria de Primavera y del Vino Fino de El Puerto de Santa María. Con el único objetivo de poner las cosas en su sitio.

Pero ya es tarde para evitar que sigan diciendo de nosotros, en ese rincón gaditano, que quedamos peor que la Chata de Cái.
 

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