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OPINIÓN - MARTES, 31 DE MARZO DE 2009

 
OPINIÓN / COLABORACION

Los policías y guardias civiles, como la
OTAN, no creemos en el Gobierno

Por S.U.P, UFP. AUGC, CEP, SP, UGC


El grupo Parlamentario Popular presentó en el Congreso de los diputados una proposición no de ley que planteaba al Gobierno negociar condiciones salariales y laborales homogéneas entre los miembros de los Cuerpos de Seguridad del Estado, Policía y Guardia Civil, con las policías autonómicas.

Esa propuesta obtuvo 160 votos a favor (PP, UPyD y PNV) y 182 en contra (PSOE y todos los demás). El Grupo parlamentario socialista, o su diputado portavoz de interior Antonio Hernando, aprendiz de político malabarista como su mentor Rubalcaba, pero con la décima parte de inteligencia, pacto con ERC, BNG, CIU y otros, para anular la iniciativa parlamentaria del grupo popular y, de este modo, acabar con las legítimas aspiraciones de las decenas de miles de policías que servimos a España desde cualquiera de sus regiones. Finalmente se aprobó una moción prácticamente por unanimidad (342 votos a favor y una abstención) que venía a hacer justicia a los Mossos y Policías forales por su agravio en la edad de jubilación respecto a la ertzaintza (apoyamos este derecho de los miembros de dichos cuerpos) pero se excluyó del criterio de equiparación o igualdad en cuanto a derechos profesionales y condiciones salariales a policías y guardias civiles.

Con esta resolución, más allá de las palabras hipócritas y falsas que son habituales en algunos políticos de esta democracia de tan baja calidad, el Gobierno se ha retratado apoyando a todas las policías autonómicas y despreciando a los policías y guardias civiles. Si ya el ministro del Interior actual ha sido considerado el peor de la democracia, el Gobierno, si no rectifica pronto ese garrafal error, quedará nominado también como el peor Gobierno de la democracia para los miembros de estos Cuerpos, que suman más del 40% de las víctimas del terrorismo, dicho sea sólo como ejemplo de que el respeto nos lo hemos ganado con sangre, mientras politiquillos de pitiminí juegan a hacer una patria a la medida de sus bolsillos y su ambición.

El portavoz del PSOE, el joven Hernando, utilizó contra la resolución del PP críticas del pasado de los sindicatos a ministros del Interior del PP, incluido Rajoy, críticas que, si hubiésemos sabido en el momento de emitirlas que íbamos a padecer a Rubalcaba y a Hernando jamás se hubiesen producido. Un ejemplo de su catadura son los expedientes a guardias civiles por manifestarse de paisano. Hernando, con López Garrido, fueron quienes negociaron con las asociaciones el régimen disciplinario y dijeron de palabra, una y mil veces, que dicha norma les permitiría manifestarse sin uniforme. Cabe suponer que ahora, personas cabales ellos, acudan ante los instructores de dichos expedientes a manifestar aquello que dijeron entonces, salvo que fuese mentira, que es lo que fue, y entonces pongan en evidencia que son dignos representantes de esta casta de políticos falsos, sin palabra, en esta democracia de baja calidad salpicada de corrupción que por políticos como estos no merece ni una gota de la sangre derramada en su defensa.

Los firmantes del presente escrito representamos a más de cien mil policías y guardias civiles. Desde esta fuerza, a la que se suma la más importante, la fuerza del a razón, denunciamos que el Gobierno de España no cree en las fuerzas de seguridad del Estado. Por ello, siempre que un responsable del Gobierno, en cualquier acto, emita palabras de respeto y alabanza hacia nuestro trabajo, cualquier policía o guardia civil que las escuche puede objetivamente llamarle mentiroso, porque las policías en las que creen no llevan el escudo de España en su uniforme.

El Grupo Parlamentario ha borrado de una proposición no de ley la equiparación en condiciones de trabajo y salariales de la Policía y la Guardia Civil con las policías autonómicas, y ha aceptado que se proceda a igualar a las policías autonómicas entre ellas. Ha certificado que apuesta por una policía de primera, las autonómicas, y una de segunda, las del Estado; ha aceptado que el principio de igualdad que presuntamente defienden como socialistas no vale para los policías ni las comunidades autónomas, donde han establecido que hay policías ricos y policías pobres, y apoya la igualdad entre los ricos despreciando a los pobres. Eso es lo que hizo ayer el Grupo Parlamentario Socialista.

A este insulto y desprecio del Gobierno socialista responderemos con las armas de la legalidad. Estudiaremos convocar trabajo a reglamento en determinadas fechas y elaborar listados de esquiroles, en el que se incluirá a cualquier miembro de ambos Cuerpos que en los días señalados lleve a cabo cualquier actuación que no sea urgente y de imperiosa necesidad. Valoraremos también si llevamos a cabo una consulta, un referéndum, entre los miembros de ambos colectivos, en el que se pronuncien sobre la opinión que les merece el Gobierno, sobre los derechos sindicales, y sobre cuántos de ellos secundarían una huelga si legalmente se pudiese convocar, entre otras medidas de presión.

Y como el Gobierno quiere entablar con la Policía y la Guardia Civil un combate de judo (si te empujan, cedes), les responderemos con la noble técnica del Aikido (si te empujan, giras), donde el empuje del contrario es su propia debilidad. Por ello, en cuanto se mueva un papel para modificar la situación actual de Mossos y Policía Foral y establecer la segunda actividad a sus miembros, exigiremos al Gobierno, puesto que forma parte de la misma resolución, que proponga una mejora salarial para policías y guardias civiles, pues aunque han retirado la referencia a la equiparación mantienen que el Gobierno seguirá negociando mejoras salariales para los miembros de ambos Cuerpos. Veremos en qué se concreta dicha propuesta de mejora, o si es una mentira lo contenido en la resolución parlamentaria, en cuyo caso también tendrá oportuna respuesta.

Adelante, pues, cada vez con más ánimo, cada vez con más valor cívico, cada vez con más razón. El Gobierno perdió ayer una oportunidad inmejorable para acabar con una situación de injusticia histórica. Nosotros no vamos a perder el ánimo para tratar de remediarla.
 

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