PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura
Melilla

Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - MIÉRCOLES, 1 DE ABRIL DE 2009

 

OPINIÓN / EL OASIS

Los fracasos de Mohamed Alí
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse. Lo decía Winston Churchill y Mohamed Alí ha hecho su guía de esa cita trampa. Esa frase del político británico se ha convertido en la luz que alumbra todas las decisiones que toma el regidor de los destinos de la UDCE. De fracaso en fracaso. Sí. La trayectoria política de MA, a partir de que nos sorprendiera con un éxito indiscutible en las urnas, está siendo un rotundo fracaso.

Pero él sigue a lo suyo. Es decir, tratando de errar cuantas más veces mejor con el único fin, tal vez, de que se hable de él más como dilapidador de una fortuna en votos que de su importancia cual jefe del segundo partido que cuenta con más diputados.

Mohamed Alí está derrochando a manos llenas el capital conseguido en las urnas. Está malgastando la enorme confianza que depositaron en él los suyos; o sea, todas las personas que creyeron en él. Porque le vieron joven, fresco, preparado, y con un título de abogado que tanto adorna una carrera política.

Soy consciente de mi redoble de tambor, pero no tengo más remedio que repetirme: la credibilidad de Alí está cayendo en picado. Y pronto, si no lo es ya, pasará a ser el político menos valorado de esta ciudad. Incluso por debajo de Aróstegui. Tiene bemoles la cosa. Máxime cuando estamos hablando de alguien que, con el mínimo esfuerzo, consiguió encaramarse a un podio público impensable, en principio, para él y para los que le acompañaron en esa aventura.

Personas que no deben estar, de no ser masoquistas, muy contentas con el proceder de su líder. Un jefe que ha despreciado a los suyos de manera lamentable. Y, aunque haya sido por medio de una acción de ignorante, no le exime de culpa tan grande y manifiesta.

Es lo que yo les decía, días pasados, a algunos que hasta hace poco seguían teniendo, a pesar de que Alí no ha cesado de dar barquinazos desde hace tiempo, fe en que pudiera sentar la cabeza y comportarse, de una vez por todas, como ese político que tantas expectativas creó no sólo entre sus partidarios sino también entre los otros.

Parece mentira que el principal dirigente de la UDCE no se haya percatado del mucho desprecio hacia su gente que encierra el haber decido que sean individuos del PSPC quienes fiscalicen la labor del Gobierno en los consejos de administración de las nueve sociedades municipales.

Con tal postura, Alí nos está diciendo que en su partido, salvo él y dos más, no hay personas capaces de hacer esa labor. Así, Alí se retrata como clasista. A costa incluso, y he aquí la gravedad del asunto, de que el secretario general de un partido carente de representación parlamentaria –un don nadie- propale que el PSPC entra en los consejos de administración para hacer una ‘más seria’ labor de oposición. Humillante.

¿Dónde está esa arrogancia que Alí saca a relucir ante los miembros del Gobierno? ¿Dónde está la arrogancia de los miembros de un partido que nació con ínfulas de evolucionar sin descanso? ¿Acaso la evolución está en que AV sea tenido por lo que no es? Me refiero a Vázquez y a los demás fiscalizadores.

Los fracasos de Alí son sonados por disparatados. Y lo empequeñecen. Y lo peor es que daña a la gente que le votó.
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto