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OPINIÓN - MIÉRCOLES, 1 DE ABRIL DE 2009

 
OPINIÓN / COLABORACIÓN

XX aniversario de las primeras elecciones municipales

Por Partido Popular


El 3 de abril de 1979 los españoles eligieron por sufragio universal, libre y secreto, a los alcaldes y concejales de todos los municipios españoles. Ese día tuvo lugar la primera elección democrática de ámbito municipal en España, después de muchos años.

Casi cuatro meses antes, el 6 de diciembre de 1978, el pueblo español había ratificado por referéndum la Carta Magna. Y lo había hecho sobre los valores de la concordia, la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, la defensa del Estado social y democrático de Derecho, el reconocimiento de los derechos del hombre y del ciudadano, la división de poderes y la monarquía parlamentaria.

Desde entonces, España dio el gran salto hacia la modernidad y la equiparación con los países de nuestro entorno. Pasó de ser un país ignorado a formar parte integrante de la Unión Europea y llegar a ser incluso uno de los países fundadores de la moneda única europea: el euro. En tan sólo treinta años, la transformación de nuestro país ha sido espectacular y ello se ha debido en gran manera al establecimiento de un nuevo Estado configurado por la Constitución en torno a la existencia de las Comunidades Autónomas y las Corporaciones Locales, que hace de España uno de los países más descentralizados del mundo.

Ésta fue la previsión del artículo 137 de la Constitución al disponer que el Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas que se constituyan. Añadiendo que todas estas entidades gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses.

Sin embargo, la articulación de esta estructura territorial ha deparado en este tiempo un desequilibrio en perjuicio de los Entes Locales. Los poderes públicos han dedicado más esfuerzos a desarrollar las Comunidades Autónomas que a favorecer la posición institucional de los Entes Locales, dotándolos de la autonomía y suficiencia financiera que les reconoce la Constitución y sin llegar a terminar el proceso descentralizador iniciado.

Treinta años no han sido aún suficientes para reconocer a los Entes Locales la importancia que les corresponde de acuerdo con su capacidad de gestión. En este período, apenas ha subido el porcentaje de participación en el gasto público desde el 11% en 1979 al 13’4% actual.

Si bien la financiación local es un problema estructural que se lleva arrastrando casi desde el principio, ello no es excusa para no poner en marcha de manera inmediata reformas institucionales y en el ámbito de las haciendas locales, que permitan empezar a desbloquear este problema. Las dificultades económicas y financieras actuales obligan a no retrasar más este compromiso de los poderes públicos.

Al cumplirse pues una fecha tan señalada para la democracia española, el Partido Popular quiere reivindicar el importante papel institucional de Ayuntamientos, Diputaciones, Cabildos y Consells Insulares, y la exigencia de dotarlos de competencias y recursos suficientes ya para que los municipios puedan desempeñar con garantías las competencias que les corresponden y prestar los servicios públicos y sociales que los ciudadanos demandan.

De esta manera, los representantes del Partido Popular en municipios, provincias e islas de España, ante el cumplimiento del trigésimo aniversario de las primeras elecciones democráticas municipales celebradas el 3 de abril de 1979, queremos hacer la siguiente declaración pública:

PRIMERO.- Los Entes Locales son una parte esencial de la arquitectura institucional española y constituyen, con las Comunidades Autónomas, la base territorial del Estado diseñado por la Constitución. De acuerdo pues con nuestra Carta Magna, les corresponde el pleno reconocimiento de su autonomía y suficiencia financieras.

SEGUNDO.- La democracia está en deuda con el peso específico que los gobiernos locales han ido adquiriendo en estos años tanto en el desarrollo y crecimiento de la sociedad, como en su capacidad para mejorar el bienestar de los ciudadanos gracias a la mayor proximidad a sus necesidades.

TERCERO.- El ejercicio del cargo de alcalde y concejal, así como el trabajo de todos los que prestan sus servicios en un Ayuntamiento, Diputación, Cabildo y Consell Insulares y Juntas Generales, en cualquier municipio español, constituye la mejor “escuela de democracia” que existe para solucionar los problemas de la gente, acercarse a sus inquietudes y necesidades y comprender la importancia de los servicios públicos que se prestan en beneficio de los ciudadanos.

CUARTO.- El completo reconocimiento de esta situación obliga en consecuencia a los poderes públicos, especialmente al Gobierno de la Nación y a los Gobiernos Autonómicos, a adoptar todas las medidas que mejoren y beneficien la organización y el funcionamiento de los Entes Locales, tanto en su vertiente institucional como en su financiación.

Y, finalmente, debemos entre todos mantener siempre en el recuerdo el valor inestimable de los alcaldes y concejales que han perdido su vida precisamente por defender la libertad y la democracia frente a los asesinos de ETA. Así como nuestro cariño y solidaridad con los ediles que soportan sus amenazas e intimidaciones. El reto más acuciante de nuestra democracia es pues conseguir la paz y la libertad en el País Vasco y en España, y que por fin sea una realidad la libre expresión de las ideas y de las opiniones sin amenazas ni coacciones. Este es el verdadero homenaje pendiente que debemos rendir. Ahora más que nunca.
 

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