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sucesos - JUEVES, 2 DE ABRIL DE 2009


lugar del suceso. reduan.

accidente
 

La polea de una grúa de obra invade el ático del edificio ‘Azul Mediterráneo’

El suceso ocurrió pasadas las 11.00 horas, cuando la máquina de la estructura de hierro se activó a causa de un cortocircuito provocado por la lluvia mientras los obreros descansaban, según apuntó el inspector

CEUTA
Luis Parodi

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Vecinos del edificio ‘Azul Mediterráneo’, situado en una de las bocacalles de la avenida de África vieron ayer cómo la polea de una grúa de obra impactaba contra la fachada del quinto piso. Tras la intervención de los bomberos, el polipasto quedó suspendido sobre la viga del ático. El suceso no causó heridos, gracias a que la pieza de hierro, de más de 150 kilos, quedó enganchado en el pretil de la última planta. Los bomberos tuvieron que utilizar herramientas hidráulicas para desenganchar la polea, ya que se exponían al descontrol del instrumento, después de que las cuerdas de agarre hubieran quedado en tensión.

Según narró el inspector de trabajo tras la primera inspección, todo podría ser causa de un cortocircuito entre el contacto eléctrico de la grúa y los mandos. “El gruista y los obreros nos han dicho que en el momento del suceso ellos estaban desayunando y da la sensación de que el agua de la lluvia ha provocado un cortocircuito en la máquina de operaciones”. En ese momento de asueto, pasadas las 11.00 horas, el polipasto (órgano de aprehensión) de una grúa de obra impactaba contra la fachada de la quinta planta del edificio ‘Azul Mediterráneo’. La enorme estructura había quedado sin control, la pluma (viga transversal situada en la parte superior) giraba y el órgano de aprehensión, de 150 kilos de peso, daba bandazos como si de un péndulo se tratara. Finalmente impactó en el edificio ‘Azul Mediterráneo’, provocando el sobresalto de los ocupantes de las viviendas.

El cable que une la pluma con el polipasto abarcaba desde la parte superior de la grúa hasta el quinto piso, dibujando en el cielo una línea oblicua de unos 30 metros de recorrido. Según relataron los bomberos, uno de los grandes peligros que se encontraron al abordar la situación fue la tensión de ese cable.

Lo primero que tenían que hacer entonces era desenganchar el polipasto de la cornisa. Para ello utilizaron herramientas neumáticas e hidráulicas. “Tuvimos mucho cuidado, porque no sabíamos cómo iba a reaccionar el armatoste; pesaba mucho y veíamos que estaba muy tenso”. Las labores pudieron llevarse a cabo gracias a que el mecanismo de la grúa quedó paralizado gracias a un programa inteligente de la máquina, que le permitió percatarse de que era imposible seguir virando la polea de un lado a otro.

Los bomberos tuvieron que alzar el órgano de aprehensión hasta el ático, pero fue inevitable impedir los daños materiales en la cornisa del edificio.

Por este motivo, la Policía Local tomó declaración a los propietarios y se aseguró de que la empresa contratista contaba con seguro en vigor, comunicándole posteriormente que tendría que hacerse cargo de los daños.

Enrique Bellido, propietario del ático fue avisado del incidente por su empleada del hogar. Rápidamente vio lo sucedido, abandonó su puesto de trabajo y pidió a los encargados de la obra que paralizasen cualquier movimiento para no causar males mayores. A pesar de su reclamación, un obrero, que había escalado por el mástil de la grúa hasta ponerse frente al damnificado a seis pisos de altura, propuso un plan para sacar el polipasto del terreno útil de vivienda de Bellido, pero éste se negó al no considerar consistente el argumento.

Debajo del edificio, la Policía, encargados de la obra e inspector de trabajo componían el puzzle de la denuncia, poco después de que el funcionario del Estado hubiera pedido la documentación, permiso de obra y demás requerimientos obligados.

Éste confirmó que la grúa no operaba en ninguno de los edificios que se están construyendo a pie de la avenida África, sino en la parte opuesta, en una casa de cuatro plantas de la calle Nicaragua, una vía situada en la barriada del Morro. Sin embargo, debido al movimiento involuntario de la pluma ésta había quedado señalando hacia el colegio Mare Nostrum.

El inspector comentó que, tras el suceso, se le había requerido a la grúa que se quedara en posición veleta, a merced del viento, para que no hiciera ningún movimiento brusco y quedara la estructura en condiciones de seguridad. Los peritos serán los encargados de determinar en los días sucesivos qué causa desencadenó la maniobra presuntamente involuntaria de la grúa. Tras el incidente, el contratista tendrá que aportar también el escrito que acredite el buen estado de la estructura de hierro y demostrar además que éste había superado los correspondientes reconocimientos.
 

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