PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura
Melilla

Opinión
Archivo
Especiales

 

 

sociedad - JUEVES, 2 DE ABRIL DE 2009


Ratty, su esposa y su bebé. ligüeri.

inmigracion
 

“Habitaremos en la calle,
son sangre de mi sangre”

Ratty llegó a la ciudad en 2007, siendo acogido por el CETI. Por problemas
con una residente tuvo que trasladarse a Cruz Blanca, separándose de su esposa e hija. Ahora le queda una semana para intentar regresar con ellas
 

CEUTA
Cristina Marzán

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Sudán, 2003. Guerras civiles intermitentes asolan a la población desde el momento en que el país, el mayor de África, se independiza de Gran Bretaña en 1956. Los enfrentamientos tienen su origen en una enorme desproporción entre el desarrollo del norte, árabe e islamista, y las comunidades negras del sur, cristianas y animistas. Una desigualdad alimentada, primero, por las fuerzas coloniales británicas; y después por los gobiernos de Jartum, que han tratado de imponer el modelo de Estado islámico y centralizado en todo el país.

En este contexto social, político e ideológico, Ratty Osemwengie decidió emigrar hacia Marruecos, donde permaneció hasta mediados del año 2007 y conoció a una chica a la que, por caprichos del destino, luego volvió a encontrar. Por esta fecha, accedió a Ceuta a través del arroyo fronterizo del Tarajal y, de forma voluntaria, solicitó ayuda a los cuerpos de seguridad de la ciudad. Durante unos meses, los policías dudaron que Ratty procediese de Sudán pero, finalmente, los agentes lo trasladaron al Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI). En dicha sede volvió a reencontrarse con la chica a la que conoció en Marruecos y con ella, se agudizó su problemática vital. Ratty se vio inmerso en un procedimiento judicial de malos tratos, por el que lo condenaron a dos años de alejamiento con respecto a la chica. “Nos conocimos en Marruecos y estuvimos como pareja un tiempo. Cuando llegué al CETI y la ví, buscó la reconciliación conmigo y, como no quise, me amenazó diciéndome que me crearía problemas”. Y eso fue lo que ocurrió.

Días después de su ingreso en el centro, y en los aledaños del mismo, Ratty fue detenido por la policía a raíz de la denuncia. “Estábamos en plena calle; ella me agarró de la camisa, jalándome, y comenzó a desnudarse. En ese momento llegó la policía, no me dejaron explicarme y a ella la creyeron, diciendo que iba a matarla. La abogada que me asistió no entendía inglés, por lo tanto, apenas hubo comunicación, no tuve prácticamente defensa”, argumentaba. El juicio se saldó con una sentencia condenatoria para Ratty, con la prohibición de aproximarse a menos de 200 metros a la chica y no mantener contacto con ella durante un año y medio. Por ello tuvo que abandonar el CETI.

Ante esta situación, los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, con los que ha estado hasta ahora, ofrecieron asilo al sudanés. Aunque la historia lleva aparejada la segunda cara de una misma moneda. Durante su estancia en el CETI, Ratty Osemwengie conoció y se enamoró de la que actualmente es su esposa. Al poco tiempo se residir los dos en el centro, se casaron y un mes después, su esposa se quedó embarazada. En ese justo momento, Ratty fue desplazado a Cruz Blanca.

Durante dos años, el sudanés, su esposa e hija han vivido separados por la condena, sufriendo en la incertidumbre de una situación que no avanza ni retrocede. Justamente en enero del presente año, el Juzgado de Instrucción número 3 liquidó la sentencia que mantenía a Ratty a las afueras del CETI, donde viven su esposa y su bebé de 10 meses. Y como consecuencia, el sudanés solicitó de nuevo su ingreso pero el destino le ha jugado una mala pasada. “En el CETI me han dicho que no puedo estar porque consideran que mi presencia puede alterar el orden público y supone un riesgo. Yo me he comprometido a respetar todas las normas y a posibilitar una buena convivencia tanto con los trabajadores como con los residentes. Aun así, me niegan el acceso y desde Cruz Blanca han dado excelentes referencias sobre mi, advirtiendo que en dos años no he dado ningún problema, que soy trabajador y me llevo bien con todo el mundo”, lamentaba. En menos de una semana, Ratty tendrá que abandonar Cruz Blanca y se encuentra a expensas de que alguien les dé cobijo a él, a su esposa y a su bebé ya que “si no me dejan entrar en el CETI, los tres habitaremos en la calle porque son sangre de mi sangre”. Ratty sólo quiere vivir con su esposa y su bebé; sin saber qué hacer, solicita ayuda de todo el que se la ofrezca en el 620804187.
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto