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OPINIÓN - LUNES, 6 DE ABRIL DE 2009

 

OPINIÓN / ESCRITOS CABALLAS

La Pasión del Martes Santo
 


Javier Cherllarám
javiercherllaramt@elpueblodeceuta.com

 

Cuantas pasiones guarda mi Ceuta en su Semana Santa, uno de ellos es sublime y es divino, es presenciar el Tradicional Encuentro entre la Esperanza y el Nazareno, la tradición me obliga a estar presente desde aquella primavera de 1999. La pasión de mis pasiones, con la de veces que canté el Credo Legionario, el Novio de la Muerte, fue hace dos años desde el cielo caballa, balcones del Ayuntamiento, que cosa mas extraña que sensación mas bella, La Semana Santa de mi Ceuta es la mejor de España, un año he estado cerquita del mismo cielo y en otras veces en la misma tierra. Alli los veo llegar , ese es mi Tercio y me mueven las entrañas. La Legión como gusta llamar a sus hombres y mujeres, forma frente al Palacio, a la derecha queda la Tierra Africana, tierra de tantas hazañas legionarias, y tantas guerras ganadas, allí quedó derramada Sangre Legionaria, a la izquierda de ellos, se mira de reojo el Estrecho, cuantas veces cruzaron al grito A mi La Legión, la llamada de Socorro del resto de España y esas Misiones Internacionales.

De frente la Esperanza mira a su hijo el Nazareno, detrás en las montañas caballas, la Cuna de La Legión donde dio los primeros pasos la Primera Bandera, esa tu casa, arriba tu hogar, Tercio Africano de los montes del Serrallo,. Yo me salía del cuerpo, desgarrandome el alma, yo os tiraba besos y te quieros, debajo de mis ojos, encima de mi alma, Una Procesión, El Encuentro, Una Banda de Guerra y Escuadra de Gastadores, asi como una Compañía Formadas, si hubo alguién que se extrañó verme exultante por Calle Velarde, con ese sentimiento desbordado, envuelto en lagrimas vivas eso como se puede explicar, lo que siento al verme frente a la entrada del Patio Morales, la encrucijada entre Velarde y Recinto Sur, vivencias y sentimientos de ese rinconcito divino de esta mi Ceuta. Que grande era el Patio y que chiquito ahora lo veo, a las puertecitas del Patio, en la acera de Velarde, veo pasar mi Nazareno, que bonito va madre mia con ese sufrimiento que es su Cruz, ay como iba a abandonarte Padre Mio si tu nunca me has abandonado.

Beso su respiradero y el Capataz avisa a sus costaleros, que están en su calle, que son unos privilegiados y están cerca de su Casa de Hermandad. Debajo de esos faldones, el Nazareno pide paso, los costaleros cantan con voz quebrada, ellos solos el Novio de la Muerte, silencio sepulcral en toita la Calle Velarde, ese Cristo mirando a la Calle, ese Sentimiento Caballa, y detrás van las pisadas retumbando el suelo , son los Caballeros Legionarios, cada vez que yo quiero contar esa vivencia , lo hago como mejor uno puede, pero es para estar esos momentos en Calle Velarde, por nada del mundo se puede esto comparar. Ahí llega mi Esperanza, que brilla su Manto y su Palio Verde, ante el Cielo azul fundido en la noche, sus mecíos y el de Su Palio hacen una Poesia Celestial, ante las miradas y suspiros de los Caballas.

Ya tocan los primeros sones, y se estremecen los balcones con ganas de verte, es que suena el Novio de la Muerte, los Legionarios hacen estremecer nuestros corazones, de sus Guiones y Banderines, cuelgan muchas Corbatas, Medallas y Laureadas, de hazañas pasadas de España, asi como las Misiones Internacionales, Bosnia, Kosovo, Irak, Afganistán, El Salvador, Libano y allá donde los llamen. Los que van detrás de Dios, en su promesa, a los que me ven cantar el himno con emoción, me hacen señas que les escriba a esa que es mi devoción, el Sentimiento de los Caballas, con sus Sagrados Titulares acompañados de La Legión.

A los Jefes de Bandera , los que estuvieron y los que están, a los Coroneles, a los que cada año acompañan al Paso, me saludan con ese Hola Javier, si acaso alguna sorpresa en algunos presentes, ellos saben que respiro Legión y que estoy en la noche mágica de mi Semana Santa, una vez finalizado el himno funebre del Tercio y las sucesivas colombianas, cantadas al delirio por el Cabo 1º Giles, la Esperanza pide paso, se cambia la marcha de la música y es que un cable, le dificulta el Encuentro con el Reino de los Cielos, la Calle tiene en sus adoquines la cera que arde, es el Martes Santo en la Calle Velarde.

Llegamos a la esquinita del Bravo, donde se hace que los Pasos giren solos, no hay descanso y van los pies del Nazareno, los pies de los costaleros, Gira la Esperanza meciendo sus Varales, un Legionario que lloró a lagrimas sobre claveles, fue un año que no podia salir en su trabajadera, aquellos compañeros le ofrecieron un ratito, el solo miraba la cara de la Sacratisima Esperanza, ay Madre Mia el le decia, Guardame El Sitio, que con tu protección estaré sirviendo a La Legión, en un sitio de los Balcanes. Sube la cuesta, donde quedaron recuerdos entre polvo y piedra, sepultada la Calle Consuelo, asomando ya Plaza de los Reyes, por Calle Camoens y esquinita los Dragones y otra vez el Novio de la Muerte, esta vez no podia más y fue aquella vez que se me salió el alma, reventando la garganta, la gente me vió embravecido, perdonarme caballas, pero Mi Nazareno va con su Cruz y va descalzo, solo vale un himo y es el Credo Legionario, solo vale un aplauso y es el de mi Ceuta, si alguién de los que me vió, exclamó como va ese que canta con devoción, como si la cosa fuera con él, esa era y es mi religión, como si la cosa no fuera conmigo… Una historia de amor, la pasión del Martes Santo, El Encuentro y la Legión.
 

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