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cultura - MARTES, 7 DE ABRIL DE 2009


acuarela de las murallas reales. cedida.

pintura
 

Una ambiciosa muestra recuerda en la Murallas la obra de Mario Prieto

Más de un centenar de cuadros del
pintor ceutí componen una exposición que estará visitable hasta el 18 de mayo en
el Museo de Ceuta en el conjunto
monumental amurallado
 

CEUTA
Rober Gómez

ceuta
@elpueblodeceuta.com

El Museo de Ceuta en el conjunto monumental de las Murallas Reales inauguró ayer una exposición especial dedicada a recordar la obra del ceutí Mario Prieto Trujillo, quien trabajó todo tipo de técnicas, desde las acuarelas a los óleos pasando por los rotuladores, tintas o ceras para plasmar sobre todo paisajes, naturalezas muertas y marinas.

Mario Prieto Trujillo nació en Ceuta en 1923, donde creció y vivió hasta su fallecimiento en 1980. Aunque en su vida profesional fue empresario, tuvo muchas aficiones artísticas, desde la fotografía a la música clásica, pero donde la pasión le pudo fue en la pintura, como se puede comprobar estos días –hasta el 18 de mayo– en el Museo de Ceuta en las Murallas Reales.

La exposición organizada por la Ciudad Autónoma es amplia, más de un centenar de obras que ha habido que recopilar incluso en casas particulares, y muestra el dominio de Prieto en diversas técnicas: acuarela, óleo, tintas, ceras o rotuladores.

Gusto por el paisaje

En cuanto a los motivos, la ambiciosa exposición del Museo de Ceuta muestra su gusto por los paisajes en general, especialmente urbanos y marinas, pero también naturalezas muertas de jarrones con flores, por ejemplo.

Fue un autor prolífico que ha dejado un amplio legado del que se han podido reunir más de un centenar de obras en las que destaca la densidad fría para dejar paso a lo representado, recordando a otros artistas como José María Sicilia o Jasper Johns.

Asimismo, se puede comprobar la pericia en el tratamiento del color, especialmente de sus acuarelas, con las que captó la luz de la ciudad autónoma a través de colores puros.

La exposición ofrece también la posibilidad de seguir la evolución del pintor fallecido en 1980, que en la década de los 70 se volvió más simbólica en sus paisajes, que se vuelven más espirituales.

Este camino que emprendió el artista ceutí enriqueció su trabajo, que se volvió más íntimo y de trazo firme y compacto utilizando colores más puros, siempre con el protagonismo de la luminosidad del norte de África.
 

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