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OPINIÓN - MARTES, 14 DE ABRIL DE 2009

 

OPINIÓN / EL OASIS

Cábalas
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Javier Arenas ha pedido, días atrás, la celebración de elecciones “anticipadas” y “separadas” de otros comicios en Andalucía. Pues considera que José Antonio Griñán será designado presidente legal pero no legítimo. Y es que ante la marcha de Manolo Chaves a Madrid, Arenas no para de decir que Andalucía no se puede permitir que la gobierne un presidente interino, durante tres años, sin haber pasado éste por las urnas.

Y hace bien el galán nacido en Olvera, y residente en Sevilla, en reclamar esas elecciones anticipadas; porque es la mejor oportunidad que se le ha presentado en muchos años para tratar de quitarse de encima esa etiqueta de perdedor que lleva adherida al forro de sus apreciadas cazadoras.

Ya que Arenas sabe que si Griñán, político destacado y brillante, permanece tres años en el cargo, será mucho más difícil, por no catalogarlo de imposible, que el sustituto de Chaves no consiga mantener la presidencia.

El presidente del PP andaluz puede que se haya acordado, en estos días, de cómo accedió Juan Vivas a la presidencia en Ceuta, y de qué manera aprovechó la oportunidad para arrollar en las dos siguientes elecciones. Haciéndose con un cartel que a buen seguro le permitirá seguir obteniendo mayorías absolutas hasta que llegue un día en el cual se aburra.

Más o menos que Vivas se vea asediado por ese hastío de ganador de lo mismo que sufría otro ceutí: Chaves. Y Arenas debe de haberse echado a temblar. Porque si Griñán le derrota, llegado su momento, a él no le quedaría otra salida que agachar su cabecita y decir que lo blanco es negro.

Pero dejo a Arenas con sus tribulaciones y sus deseos de acabar de una vez por todas con su fama de impenitente perdedor, y pienso en que esa situación que se ha dado en Andalucía puede darse aquí si Mariano Rajoy gana las próximas elecciones generales. Situación de la que he hablado en no pocas ocasiones. Que no es otra que Vivas sea designado para ocupar un cargo en el Gobierno de España, después de haber obtenido otro triunfo rotundo en casa.

Y, claro, de producirse ese hecho, más que posible, habría que sustituir a Vivas y para qué contarles la que armarían los de siempre en relación con la falta de legitimidad del sustituto del presidente. Y qué decirles si éste fuera Pedro Gordillo. Una elección nada descabellada, por supuesto que sí.

Por lo tanto, las palabras de Arenas, no tengo más remedio que nominarlo nuevamente, acusando a Griñán de que será un presidente ilegítimo, son tan egoístas como improcedentes. Lo cual es costumbre en quienes viven la política del momento rabioso y ni siquiera son capaces de avizorar en el horizonte de unos meses algo que tiene viso de poder convertirse en realidad.

La realidad de tener que viajar a Ceuta, verbigracia, por la que Arenas ha dado siempre muestras permanentes de mucha atención, para apadrinar al sustituto de Vivas. Y además de los ditirambos de rigor, que habría de repartir entre el presidente saliente y el que llega, se vería obligado a defender la legitimidad que los miembros de la oposición le negarían al presidente interino. Y si alguien le recordara lo que pensaba de Griñán, en su día, le respondería, casi seguro, eso tan manido de con usted no hablo...
 

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