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sociedad - DOMINGO, 26 DE ABRIL DE 2009


El vicario ofició el acto. Reduan.

INMIGRACIÓN
 

El adiós a los ‘sin nombre’

Los dos inmigrantes que perecieron
en el Estrecho cuando intentaban
llegar a Europa fueron enterrados ayer
en el cementerio de Santa Catalina
 

CEUTA
Joaquín Galán

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Pasaban unos minutos de las 12.00 horas de la mañana cuando al cementerio de Santa Catalina llegó ayer una furgoneta con dos ataúdes. En el interior yacían los restos de dos personas, de los dos últimos inmigrantes que han muerto intentando cruzar el Estrecho de Gibraltar y que aún no han sido identificados. Los cuerpos fueron rescatados el pasado jueves por la Salvamar El Puntal después de que una embarcación de recreo los avistase cerca de la costa vestidos con un chaleco salvavidas. De esta forma el cementerio acoge desde ayer a dos nuevas personas anónimas que perdieron su vida por llegar a Europa.

“Desgraciadamente varias semanas después volvemos a estar aquí”. Con estas palabras el vicario Francisco Correro Tocón recordó el último entierro de una persona que murió al intentar cruzar una frontera. Fue hace varias semanas cuando un joven perdió la vida al saltar la valla que separa Ceuta y Marruecos. Protagonistas distintos en diferentes lugares pero con el mismo objetivo y el mismo final.

En la despedida de ayer se les ofreció un sencillo adiós en el que las palabras que se pronunciaban decían tanto como los silencios que se se veían amenazados por el viento que seguía agitando la ropa de los presentes y las flores de las tumbas que ‘recuerdan’ a las personas que están enterradas.

Un acto religioso que dirigió una vez más Correro y que contó con la presencia de un puñado de personas y de un testigo incómodo, el fenómeno “que probablemente les debió de coger cuando intentaban cruzar el Estrecho”, tal y como pronunció el vicario haciendo referencia al viento. Unas palabras de despedida que sirvieron como antesala a que los trabajadores del campo santo recogiesen los ataúdes que estaban depositados en el suelo y los alzasen hasta los dos nichos sin nombre que ‘esperaban’ para acoger a los dos inmigrantes que tuvieron “una muerte injusta y dolorosa” a la que “nunca nos acostumbraremos”, tal y como señaló Correro durante el acto.

Un cuarto de hora después de que comenzase el oficio, los asistentes ponían el punto y final al acto cuando veían cómo se colocaban las dos baldosas de mármol que cerraban los huecos de los nichos en los que descansan los dos inmigrantes que perecieron en aguas del Estrecho intentando hacer realidad un sueño.
 

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