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OPINIÓN - DOMINGO, 26 DE ABRIL DE 2009

 
OPINIÓN / VENTANA ABIERTA

Familia hoy

Por Miguel Ángel de la Huerga *


Grandes pensadores del siglo XIX tales como Marx, Weber, Comte, Spencer, Durkheim, Tonnis, pronosticaron un rápido declive y desaparición de la familia en el panorama histórico. Comprobaron que después de la Revolución Industrial, muchas de las funciones de la familia tradicional fueron asumidas por otras instituciones. Así, la función económica fue absorbida por fábricas y empresas; la educativa por un sistema de escolaridad; la recreativa pasó a las salas y estadios, la sanitaria a hospitales y asilos; la religiosa a iglesias y sinagogas…. La familia estaba despotenciándose, y toda institución que pierde sus funciones, deja de ser útil y termina desapareciendo.

Pero en 1930, el sociólogo americano Willian Ogburn, comprobó que lejos de aquellos augurios, la institución familiar estaba muy viva y constató que la actual familia se había especializado en gratificar necesidades psicológicas de niños y adultos, cumpliendo la importante misión social de refugio psicológico y motivación social que solo puede otorgarles aquella comunidad que, como la familia, garantice una respuesta a la personalización global del individuo, una capacidad de comunicación en profundidad con garantías totales de respeto y confidencialidad, y unas relaciones placenteras por sí mismas.

Y es que la familia a lo largo de la Historia ha sabido adaptarse a todos los cambios sociales, manteniéndose siempre útil para resolver problemas fundamentales del ser humano. En la actualidad realiza, entre otras, imprescindibles funciones sociológicas y psicológicas. Entre las primeras, la de reproducción o conservación de la especie, y la de identificación social de las personas. De las segundas cabe destacar la de socialización primaria, esto es, la preparación para vivir en comunidad, y la afectiva que permite la estabilización emocional de niños y mayores.

Por estos motivos y otros de los que quizás tengamos ocasión de hablar otro día, la familia es hoy la institución más valorada en España por jóvenes y mayores; por científicos y por organismos supranacionales.

Sin embargo, a pesar del bien que para la sociedad resulta la familia, y su general aceptación en todo el mundo, los herederos intelectuales de aquellas teorías del siglo XIX, los autodenominados pomposamente progresistas, tratan de menospreciar la institución familiar suprimiendo todo aquello que le permita subsistir, agrediendo sus sólidos fundamentos, y devaluándola al considerar matrimonio, origen primario de toda familia, a cualquier forma de unión y convivencia personal.

¡Qué se apuestan que también esta vez se equivocan!

* Orientador Familiar
 

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