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ACTUALIDAD - VIERNES, 1 DE MAYO DE 2009


cuerpo del fallecido. ligüeri.

accidente en el mar
 

Fallece ahogado un bombero
ceutí durante unos ejercicios rutinarios de submarinismo

Le dieron por desaparecido sobre las 15’00 horas en aguas del Sarchal y dos más tarde fue encontrado a 30 metros de profundidad cerca de una roca llamada ‘Preciada’
 

CEUTA
Antonio Gómez

ceuta
@elpueblodeceuta.com

El bombero Marcos Navas, joven ceutí de 39 años, ha tenido el triste honor de ser el primer funcionario del Servicio de Extinción de Incendios de la Ciudad Autónoma fallecido durante el ejercicio de su profesión. Marcos perdió la vida en las profundidades de las aguas de Ceuta mientras, junto con otros tres compañeros, realizaban ejercicios prácticos de submarinismo en la bahía sur frente al Sarchal. Buzos del Centro de Buceo de Ceuta lograron hallar el cuerpo del bombero unas dos horas después de que, por las corrientes, le perdieran de vista sus compañeros durante las maniobras de ascenso.

La angustia, la desazón y la tristeza se ha cebado con el Cuerpo de Extinción de Ceuta. Hombres rudos y baqueteados en mil y una batallas llorban sin consuelo por la pérdida de uno de los suyos. El bombero Marcos Navas (soltero, 39 años), que se había incorporado a la unidad de rescate submarino del cuerpo, halló la muerte en un accidente (se investigan las causas) bajo el mar.

A las 14’00 horas cuatro submarinistas del Cuerpo de Bomberos buceaban por la zona del Sarchal. Varios vecinos vieron a los buzos cómo realizaban la inmersión. Todo parecía ir bien. A esas horas las corrientes fueron un factor decisivo que cobraron trágico protagonismo una hora más tarde.

Dos parejas de buzos ya se encontraban bajo el mar, Marcos Navas entre ellos. La inmersión se hizo cerca de una roca llamada ‘Preciada’ de pared escarpada y de 40 metros de profundidad. Sin embargo, los ejercicios prácticos no pasan habitualmente de los 20 metros.

Cerca de las 15’00 horas los compañeros ya comprobaron las dificultades de Marcos para ascender, según ha podido saber este medio, en un momento dado y sin conocerse los detalles aún de ese decisivo momento (agua con poca visibilidad, el aumento de la corriente...) se pierde de vista al compañero. Los momentos de impotencia y desesperación llegan cuando en un intento reiterado de su búsqueda, culminan con la imposibilidad de hallarlo. Aunque las bombonas ya marcaban síntomas de agotamiento de oxígeno, había margen de seguridad, pero no daban con él.

La alerta llega inmediatamente a los Grupos de Especialistas de Actividades Submarinas (GEAS) a los que se unen (tras ser avisados sobre las 16’00 horas) tres buceadores profesionales del Centro de Buceo de Ceuta. Todos a una y prestos a salir desde el Muelle deportivo, se dirigieron a la zona donde se perdió la pista al bombero. Dividido por sectores, los propios bomberos se encargaron de una zona, los GEAS de la Guardia Civil de otra y los tres submarinistas profesionales de Ceuta se emplearon en otro sector. Los minutos contaban aunque a la hora del inicio de la búsqeuda del cuerpo ya se sabía que no había esperanzas de hallarlo con vida. Aún así, lo importante -dentro de la tragedia- era encontrar a Marcos.

Había corrientes que complicaban la búsqueda fundamentalmente porque la fuerza de la marea ‘tiraba’ en sentido contrario de cuando se inicio la búsqueda, pero se insistía en la necesidad de hallar el cuerpo. Y así fue, Juan Carlos Rivas, el presidente de la Federación de Submarinismo y buceador profesional que capitaneaba el Centro de Buceo de Ceuta junto a Franci Valero y Álvaro Suárez dio, con él.

El profundímetro marcaba 30 metros, justo en el lecho marino donde se hallaba boca arriba tendido Marcos al albur de las corrientes. No es la primera vez que Rivas se ve en la necesidad de rescatar el cuerpo de un submarinista.

Marcos no tenía aire en su equipo, por lo que el rescatador tuvo que emplear el de su propio equipo para inflar el chaleco hidrostático del malogrado bombero y, de este modo, lograr su ascensión.

Eran las cinco de la tarde cuando se pudo extraer el cuerpo de Marcos del agua. Su traslado al Puerto Deportivo de Ceuta y su depósito en el muelle hasta la espera de la Juez de guardia supusieron unos momentos de gran desazón entre los compañeros que se acercaron para llorar y lamentar la pérdida.

Desde el minuto uno de este trágico episodio, el presidente de la Ciudad estuvo al frente de las operaciones hasta el levantamiento del cadáver. Fue él precisamente el que dio la pésima noticia a los padres del joven bombero en su propio domicilio y miembro de una reconocida familia ceutí.
 


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