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melilla - MARTES, 2 DE JUNIO DE 2009

 

medio ambiente

Mano dura contra el incivismo en
defensa de la convivencia urbana

MELILLA
Paqui Sánchez T.

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Como si se tratara de un hogar familiar cualquiera, Melilla está regida por una serie de normas de convivencia cuyo cumplimiento es vital para evitar problemas sociales y garantizar así la cohabitación tranquila y pacífica de la población.

La mayoría de estas normas están recogidas en una montaña de ordenanzas municipales de la Consejería de Medio Ambiente, que regulan aspectos tan diversos como la recogida de basuras, el depósito de residuos de todo tipo, el control de la contaminación y la limpieza de la vía pública y del entorno natural, además del funcionamiento de establecimientos comerciales y la convivencia social con los animales de compañía.

Esto se une a otra gran cantidad de normas de tráfico que todos, conductores y peatones, debemos cumplir nada más salir de casa para garantizar la seguridad en algo tan natural, habitual y necesario como es transitar por la calle.

Entre las ordenanzas medioambientales y las normas de circulación vial que hay actualmente vigentes, suman cientos de reglas que, si el 100% de los melillenses cumplieran siempre, conseguirían el engranaje perfecto en la convivencia poblacional.

Algo que, lamentablemente, no ocurre por la falta de civismo que impera en una minoría de la sociedad, lo que ha obligado a la Ciudad Autónoma a crear unas unidades policiales dedicadas exclusivamente a vigilar que todos los melillenses cumplen de forma escrupulosa esta parte de sus obligaciones como ciudadanos.

Objetivos: concienciar y educar

Desde hoy empiezan a funcionar operativamente las unidades de Vigilantes Medioambientales y Vigilantes de Movilidad, integradas por ocho y doce funcionarios, respectivamente, que se encargarán de realizar esta tarea, hasta ahora asumida por la Policía Local.

A partir de hoy, estos vigilantes se dedicarán a velar por el cumplimiento de las ordenanzas de la Consejería de Medio Ambiente y la normativa de tráfico, con el objeto no sólo de sancionar con multas los gestos incívicos, sino también de concienciar a la población de que esta conducta egoísta es perjudicial para el resto de los ciudadanos.

Una labor que, a priori, se presenta un tanto ingrata por lo que supone multar a los ciudadanos incívicos por comportamientos que, en muchos casos, éstos pueden llegar a considerar incluso normales.

Para ello, estas dos unidades de vigilantes están siendo preparadas para el trato directo y cercano con los melillenses con una formación muy específica a cargo de la Escuela de Seguridad Pública. Su director, Diego Giner, es muy claro al subrayar el importante papel que estos nuevos vigilantes tienen en su misión de reeducar al sector de la población que no cumple con las normas básicas de la convivencia que deben regir en toda ciudad.

"Esta función, aunque ingrata, es necesaria para el buen desarrollo de ciudad. Por eso deben hacer comprender al ciudadano que la denuncia no es gratuita porque supone un perjuicio para el resto de melillenses, y debe enseñarle a comportarse de una manera más cívica", subrayó Giner.

De hecho, Giner recordó que la población de Melilla va creciendo a un ritmo acelerado y si no se corrigen estos comportamientos incívicos cuanto antes, "los problemas se convertirán en acuciantes" para el buen desarrollo social de la ciudad.

Ésa es la razón principal por la que la Consejería de Seguridad Ciudadana decidió crear estas nuevas unidades partiendo de la reciente funcionarización del Cuerpo de Vigilantes de Servicios Generales.
 

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