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sucesos - MARTES, 16 DE JUNIO DE 2009


uno de los vehículos afectados. reduan.

destrozos
 

Un desprendimiento de piedras por el talud de Martínez Catena daña a tres vehículos

Uno de los coches circulaba en dirección a Juan XXII cuando le sorprendió una de las rocas caídas y no pudo evitar el impacto; otros dos vehículos sufrieron abolladuras y roturas de cristal al estar estacionados

CEUTA
Antonio Gómez

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Pudo haber sido una catástrofe, pero por suerte, amen del susto de una conductora que se topó contra una de las rocas caídas e impactó rompiendo el eje, todo quedó en daños materiales más alguna gallina muerta de las que pululan por el talud. Una avenida de cantos de notable dimensión cayó montaña abajo desde una obra que se acomete arriba en Francisco Rivalta. ¿Cayeron por accidente fortuito?, ¿Provocó el viento la caída de las piedras?, ¿O fueron desprendidas intencionadamente?

Tres vehículos seriamente dañados es el resultado más leve de lo que realmente podría haber sucedido si las circunstancias hubieran traído como consecuencia actuaciones personales distintas a las que se produjeron.

Sobre las 17’00 horas varias piedras de considerable tamaño y peso caen por el talud de Martínez Catena y acaban frenando contra dos vehículos aparcados a los que rompe las lunas y les provoca varias abolladuras, en tanto que una de las piedras, por la velocidad de la caída salta directamente a la carretera para quedarse justo en el carril en dirección a Juan XXIII y en el momento en que un Fiat Punto pasaba por el lugar. A la conductora no le dio tiempo más que golpearse frontalmente con el considerable pedrusco, lo que le provocó rotura del carter y del eje en la dirección. Un movimiento distinto al que hizo la conductora podría haber devenido en un serio accidente circulatorio.

Del mismo modo, uno de los propietarios de uno de los vehículos aparcados se disponía a cruzar con los bártulos de la playa para recoger el coche. Desde enfrente vio la caída de entre cinco y seis piedras de las que una de ellas impactó en su automóvil. La suerte quiso que sólo lo viera de frente y no se encontrara en las cercanías del vehículo depositando los enseres de la playa. Un golpe del roqueo hubiera sido mortal.

A los pocos minutos del suceso, patrullas de la Guardia Civil y de la Policía Local se daban cita en el lugar. Aparecieron igualmente los bomberos.

Tras unos veinte minutos de retenciones en Martínez Catena, el tráfico comenzó a ser fluido. Entre tanto, agentes de la Guardia Civil determinaban lo sucedido y una patrulla subió a la zona de Francisco Rivalta, al lugar de las obras para comprobar si el suceso fue provocado por la acción de personas intencionadamente, o si el hecho fue ocasionado de manera fortuita.

En cualquier caso, también subieron los bomberos para comprobar el estado de seguridad en que se ejecutan las obras que presumiblemente provocaron, del agún modo, el hecho.

Los técnicos comprobaban si existían mallas de seguridad ante posibles desprendimientos y si, efectivamente, esos cantos pertenecían a la obra. El hecho formará parte del atestado que entre Guardia Civil y Policía Local se llevaba a cabo.
 

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