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OPINIÓN - MARTES, 30 DE JUNIO DE 2009

 

OPINIÓN / EL MAESTRO

¡Adiós, pizarra, adiós!
 


Andrés Gómez Fernández
andresgomez@elpueblodeceuta.com

 

La pizarra es uno de los pocos elementos que han perdurado en la escuela. Descansaba sobre caballetes de madera. En 1950 las prohíben porque resultaban perjudiciales para la salud. Para borrar se escupía sobre ellas y, posteriormente, se frotaba con un trapo.

Pero, la pizarra evoluciona, cuando las hacen deslizar una sobre otra, con la finalidad de guardar lo escrito –pizarra que sube- porque al maestro le interesaba retener el contenido escrito sobre ella.

Las tizas de forma prismática, con sus acentuados vértices, fuero sustituidas por las de formas cilíndricas; así se evitaba el daño que producían los vértices en los dedos. ¡Fue un gran avance! Como también lo fue las antialérgicas, que no desprendían apenas polvo. Otro gran logro fueron las tizas de colores, para destacar aquello que interesaba para el alumnado.

Con el borrador también se producen sustanciosos cambios. Del “trapo” que, generalmente, aportaba el propio alumno, se pasó a la “bayeta” y de ésta al “sofisticado” borrador, donde sobre un taco de madera iba unido un trozo de fieltro. Era sumamente tentador para el maestro, ya que en algunos ocasiones los hubo que lo utilizaron como “objeto volador”, impactando en la cabeza de algún indisciplinado alumno. En cualquier caso, los alumnos las utilizaban para dirimir entre ellos alguna que otra desavenencia, lanzándose las tizas.

Nuestra convencional pizarra, pronto (¿) nos dejará. Y se echará mucho de menos. ¿Cómo van a apuntar, los delegados de clase, en ausencia del maestro, los nombres de aquellos compañeros que se portaban mal? Pero su marcha, dejará sin “trabajo”, es decir, quedarán fuera de su circuito a los instrumentos que siempre les permanecieron fieles: reglas, compases, escuadras, cartabones… que estaban diseñados para su uso en la pizarra.

En estos días, finales de curso, he visitado el Aula de Informática del C.P. “Maestro Juan Morejón”, especialmente invitado por la Sra. Directora del Centro. Fui atendido por el responsable de la misma, J. Carlos Pedrajas, el cual me informó de los objetivos que se pretenden conseguir con la nueva tecnificación de los colegios. Me llamó, en primer lugar, la llamada Pizarra Digital Interactiva (PDI), con el proyector-ordenador y el “blig”, borrador con funciones como el convencional. El aula está formado por treinta ordenadores, con lo cual se acoge a un grupo. Por otra parte, cada aula está dotada de un ordenador, totalizando el centro 107 ordenadores, por lo que la ratio está situada en 107/482. (482 número de alumnos del Centro).

Por último, J. Carlos, me mostró el Paper-CHOV, con el bolígrafo interactivo. ¡Todo un prodigio!

Teniendo en cuenta que el Aula de Informática está muy solicitado, se intentará que en este centro, sus alumnos están muy bien atendidos en el campo de la informática.

Sin duda, que todos los centros escolares, estarán dotados de la misma forma que el “Morejón”, esperándose que en un futuro no muy lejano, la PDI llegue a todas las aulas.

Todo esto me hizo reflexionar si con todos estos recursos, la enseñanza mejorará, porque, para conseguir mejores logros, no basta con “tecnificar” a los alumnos. Hay otros muchos aspectos que tenemos que mejorar…

Pero, lo deseable hubiese sido participar en la investigación de ámbito nacional, en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, TIC, denominada “centro de excelencia SMART”, en la que participan veinte colegios de toda la geografía española.

Los “centros de excelencia SMART” pretenden constituir un referente en el campo de la utilización de la TIC en la educación, así como convertirse en focos de conocimiento avanzado en este tipo de investigación.

Este proyecto está dirigido por el profesor titular de Tecnología Educativa en la Universidad Autónoma por Barcelona. Tendrá una duración de dos cursos lectivos y pretende descubrir el potencial pedagógico que encierra la Pizarra Digital Interactiva (PDI y evaluar su incidencia en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

En la investigación estará implicado todo el profesorado del colegio participante, que dispone de una PDI en cada una de las aulas y que la utiliza de forma habitual.
 

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