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OPINIÓN - DOMINGO, 12 DE JULIO DE 2009

 
OPINIÓN

Miscelánea semanal

Por Manuel de la Torre


LUNES. 6


El domingo estuve en la playa de la Rivera. Y allí estaba Pepe Sillero. Así que nos pusimos a charlar en cuanto nos vimos. Pepe y yo nos conocemos hace ya la tira de año. Y nos ha ocurrido algo que solemos recordar con satisfacción: nuestras relaciones comenzaron siendo dubitativas, algo frías y con apariencia de quedarse estancadas. Pero, casi sin darnos cuenta, fueron progresando de modo que un día nos percatamos de que nos agrada sobremanera conversar en cuanto tenemos la ocasión de hacerlo. Que son menos veces de las que deseamos. En esta ocasión, lo primero que hicimos fue recordar a Emilio Lamorena: el mejor amigo de Pepe. Que es, además, el que se encarga de guardarle ‘El Pueblo de Ceuta’ cada día y en cuanto puede allá que se lleva los periódicos reunidos al lugar donde Emilio vive temporadas mirando a su nieto con embelesamiento. Y es que los dos, Pepe y Emilio, son lectores nuestros. Lo que yo no sabía es que Sillero se había convertido en un lector de los que devoran libros. Me ha contado que los lee con fruición. Y, claro, lo siguiente ha sido recomendarnos títulos. Y es que leer es un placer. Hasta el punto de hacerle decir a Montesquieu que nunca había tenido un disgusto que una hora de lectura no le hubiera quitado.

MARTES. 7


Pedro Gordillo me presenta a Rafael Jiménez Gámez, que fue alumno suyo. Y que ahora es profesor en la Facultad de Ciencias de la Educación. Departamento de Didáctica, en la Universidad de Cádiz. Rafael es nacido en Ceuta. Y viene a veces a darse un garbeo por su tierra. Dice que fue lector mío, durante una temporada, y me recuerda cuando Pedro, su amigo, no salía bien parado en algunos de mis artículos. Y a mí se me ocurre responderle que en cualquier momento puedo volver a zurrarle la badana al vicepresidente de la Ciudad. Y Gordillo se toma a risa mi contestación. Jiménez Gámez confiesa haber sido un comunista convencido y manifiesta su escasa o nula simpatía por Felipe González y Alfonso Guerra. Cuando le pido su opinión acerca de Gordillo, a quien debe conocer muy bien, no duda en tacharlo de apasionado y de ser muy amigo de sus amigos. Aunque bien pronto destaca que a Pedro le juegan malas pasadas, a veces, su vehemencia y cabezonería. Cuando me despido de Jiménez Gámez, va y me dice que a partir de ahora volverá a leerme todos los días. Pero a mí me da en las pituitarias que nunca ha dejado de leerme.

MIÉRCOLES. 8

Beatriz Lamenca se me declaró un día lectora de ‘El oasis’. Sucedió cuando ni siquiera yo sabía que era una artista del daguerrotipo. Y a partir de ese momento, Beatriz y yo en cuanto nos vemos echamos la parrafada sobre lo que se encarte. En esta ocasión, le digo que muchas veces me entretengo en mirar las fotos que contiene el catálogo que me regaló en septiembre de 2007. Cuyo título es ‘Habana Trinidad 2003’. Y le hablo de las fotografías en blanco y negro de una Cuba de la que tantas veces se ha dicho que es Cádiz con más negritos. Y le cuento que veo reflejados en ellas todo el sentimiento y la pasión de una mujer que trata siempre de inmortalizar las cosas como la perciben sus ojos. Y es entonces, tras darme las gracias, cuando Beatriz me cuenta que su nuevo trabajo sobre Ceuta se está demorando. Y el motivo es porque, tratándose de su tierra, nunca está conforme con las imágenes que consigue. Lo cual me induce a pensar que mi amiga es esclava de la perfección. Y esa forma de ser, tan dada a mejorar todo cuanto se hace, termina por ser un problema en todos los sentidos. En fin, esperemos que Lamenca se decida a editar cuanto antes su nuevo catálogo. Que no dejará de ser otra obra magnífica y valorada.

JUEVES. 9


Noche espléndida la vivida en El Parque Marítimo del Mediterráneo. La fiesta celebrada, con motivo del 60 aniversario de ‘Chocrón Joyeros’, fue un éxito. En todos los aspectos. Gloria, mi mujer, y yo pudimos saludar a conocidos a los que hacía mucho tiempo que no veíamos. Aunque gran parte de la noche nos la pasamos conversando con Alberto Gallardo y Luz Marina, su mujer. Propietarios de ‘La Dehesa’. La verdad es que disfrutamos del momento. Luego, en uno de los paseos por el extraordinario recinto, nos topamos con Clemente Cerdeira y Charo, su mujer. Y allá que nos metimos en conversación sin caer en la cuenta de que el reloj corría a paso de legionario. Y es que hablar con Charo y Clemente es siempre muy gratificante. A Clemente, cada vez que tengo la oportunidad, le recuerdo que una vez, de hace muchos años, se portó conmigo de una manera que jamás he olvidado. De la manera que suelen portarse los hombres de verdad y los profesionales íntegros. Y él, que se acuerda de aquella época, me responde que no eran amigos, precisamente, quienes trataban por todos los medios de noquearme. Y lleva razón. Pero aquí estamos sin mirar hacia atrás con ningún tipo de rencor. Y dispuesto, desde luego, a pegar la hebra con Charo y Clemente cada dos por tres.

VIERNES. 10


El día 4, de este mes, coincidí con Luz Elena Sanin en el atrio de la iglesia Nuestra Señora de África. Y le dije que estaba deseando entrevistarla. Quedamos, después de gastarnos las bromas de rigor, en vernos para acordar la fecha en la que poder sentarnos frente a frente con la grabadora entre los dos. Y se me ocurrió decirle que lo mejor sería aprovechar la cita que ambos teníamos en El Parque Marítimo del Mediterráneo. Pues entraba en nuestros planes acudir a la celebración del 60 aniversario de ‘Chocrón Joyeros’. Pero mi gozo en un pozo. Ya que no vi a la senadora por ningún sitio. Hoy, al preguntarle si había estado en la fiesta, me responde que no. Que le hubiera gustado muchísimo asistir. Pero que no había sido invitada. Y le contesto que me resulta extraño lo que me está contando. En fin, que mi estimada Luz Elena se vio privada, seguramente por error, de pasar una velada extraordinaria. Eso sí, ya hemos decidido la fecha en la que nuestra parlamentaria se someterá a las treinta preguntas que le tengo preparadas.

SÁBADO. 11

Paseo a esa hora vaga de mediodía por la calle González de la Vega. Que está de dulce. Y me doy de bruces con Francisco Gallardo Martín ‘Quico’. Y lo primero que me dice es que lo siga para que vea la nueva tienda que ha abierto. Y que hace la número siete. O sea, que el popular Quico ya ha superado la media docena de tiendas abiertas. Al frente de la última está Pepe Muñoz. Quien se encarga de enseñarme las dos plantas. Una está repleta de trajes nupciales y de ceremonias. Y la otra está llena de lo que ellos llaman ropas de multimarcas. A Quico, de quien ya hablé recientemente en otra miscelánea dominical, hay que agradecerle el valor que demuestra en los negocios. Sobre todo si nos atenemos a los tiempos que corren. Tiempos de crisis donde hay que atarse bien los machos antes de tomar decisiones de semejante tipo. Pero está visto que nuestro amigo es de los que han nacido con agallas suficiente para no arredrarse ante los inconvenientes. En fin, sólo me queda desearle mucha suerte. Y a ver si un día consigo yo convencerle para que se dé una vuelta por la redacción de esta Casa, para presentarle al encargado de nuestra sección de publicidad. Bromas aparte: lo de Quico es para quitarse el sombrero.
 

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