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OPINIÓN - DOMINGO, 19 DE JULIO DE 2009

 
OPINIÓN

Miscelánea semanal
 

Por Manuel de la Torre


LUNES. 13


Por la mañana me entero del accidente casero que ha sufrido el Delegado del Gobierno, durante el fin de semana. Trato de conectar con Sergio Moreno para que me cuente, si a bien lo tiene, qué le ha ocurrido a José Fernández Chacón. Pero me resulta imposible localizarle. Así que sigo insistiendo por la tarde. Con mejor fortuna. Y Sergio me pone al tanto de lo ocurrido. Aunque, pasado el susto inicial, me dice que Fernández Chacón se está recuperando con mucha celeridad. Hasta el punto de que el miércoles viajará a Madrid a fin de resolver asuntos concernientes a nuestra ciudad. De lo cual me alegro muchísimo. Y es que nada más conocer lo ocurrido, comencé a preocuparme por la salud de alguien que por su forma de ser ha conseguido mi estima. Estima que en absoluto se debe a su cargo. Sino que se basa, simple y llanamente, en el buen talante que ha venido exhibiendo Fernández Chacón, durante el tiempo que lleva en esta ciudad. Sí, ya sé que a un político hay que exigirle aciertos. Pues bien, Fernández Chacón los tiene y encima viste ropajes de sencillez como si tal cosa.

MARTES. 14


Camino hacia el Casino de Ceuta para asistir a la velada social programada por ‘Chocrón Joyeros’. Motivo: exponer las “Joyas escultóricas” de Manuel Carreras: artista de fama reconocida. De pronto, se me acerca una pareja que también está invitada a la fiesta. Se trata de Manuel Muñoz y su mujer. Que, en cuanto se presentan, me dicen que son lectores de ‘El Pueblo de Ceuta’ y que, por tanto, son también asiduos lectores de ‘El oasis’. Columna que dicen seguir con gran interés. Les agradezco la atención, como no podía ser de otra forma, mientras pasamos al interior del recinto. Luego hice el intento en varias ocasiones de acercarme a ellos para charlar un rato. Mas me fue imposible. Ya que siempre que lo intentaba surgía algo que me impedía acercarme al Jefe de Correos y a su esposa. De cualquier manera, queda pendiente, pues, conversar en el momento en que volvamos a coincidir en la próxima cuchipanda. Que espero sea más pronto que tarde. Sobre todo porque estoy en deuda con ellos.

MIÉRCOLES. 15

Una de las personas que más saben de cuanto se cuece en el Ayuntamiento, me habla de que hace poco había tenido que cortar a alguien que estaba recordando a Elena Sánchez con una calidez tan falsa como desproporcionada. Cuando le recomiendo que no se meta en líos, me responde que ante ciertas posturas saturadas de hipocresías se le revuelven las tripas y le hacen perder la compostura. Y es que la persona que tengo delante tiene aún en la memoria el nombre de alguien que nunca paró de hostigar a la consejera de Fomento y la tuvo siempre sumida en un estado nervioso que le fue causando daños irreparables. Pero lo que más le enfurece, a este conocido mío, que tantas cosas lleva ya vistas y vividas en el edificio municipal, es que quien mantuvo sus constantes críticas acerbas contra Elena, poco tiempo después conseguía meter la cabeza en un puesto municipal donde gana dineros que jamás habría ganado en su profesión y además con el mínimo esfuerzo. Es decir, lo que todos conocemos por canonjía: empleo de mucho provecho y poco trabajo. Y todo como recompensa por los servicios prestados a un personaje que detestaba a la difunta. Vivir para ver...

JUEVES. 16

Hoy, debido a una cita que tengo con la senadora Luz Elena Sanín, tengo que cambiar todo mi plan de trabajo. Pero lo hago con sumo gusto. Ya que hace tiempo que deseo entrevistar a la senadora. La cita es a las diez de la mañana. El lugar: una cafetería céntrica. Dado que suelo llegar a los sitios con gran antelación, estuve media hora larga esperando a la senadora del Partido Popular. Y viendo que no llegaba, me dirijo a la redacción echando sapos y culebras. En esos momentos, reconozco que me puede el enfado. Mas en cuanto pongo los pies en la recepción de este medio, Ángela Guerra me comunica el motivo por el cual Luz Elena no ha podido estar en el sitio previsto. Si bien me dice que me está esperando en el Hotel Tryp. Y allá que me dirijo para sacarle a la entrevista todo el partido posible. Pero la cosa volvió a torcerse cuando la grabadora se puso renqueante. Y es que todo parecía ir esta mañana contra mí. Menos mal que Luz Elena Sanín me facilitó la tarea. Puesto que no sólo me respondió a todas las preguntas, con la facilidad que en ella es proverbial, sino que además me hizo pasar un rato la mar de agradable. Charlar con la senadora, abogada reputada, es un placer. Y a mí me toca decirlo.

VIERNES. 17


Raimundo Moreno anda preparando con su habitual esmero los actos que el Centro Gallego celebra cada año para honrar a su Patrón Santiago Apóstol. De modo que hoy, cuando nos hallamos en la Avenida del Alcalde Sánchez-Prado, lo primero que hace es invitarme a un café en el Tryp para entregarme el programa de actos de 2009. Habrá, como siempre, la correspondiente misa en la Iglesia Catedral, en Honor al Patrón, y ofrenda floral a la Virgen de África Patrona de la Ciudad. Ello será a mediodía. Luego, el sábado 25, a las 22 horas, comenzará la Cena Baile en la explanada de las Murallas Reales, amenizada por la Orquesta Bohemia. Y el domingo, también a las diez de la noche, celebrarán la ya tradicional Cena de Hermandad para los socios en Plaza de Santiago. Raimundo, secretario del Centro Gallego, está preocupado porque la subvención de este año puede que no les permita traer al grupo de gaitas y danzas ‘Ecos de mero’. Pero, como él bien dice, ya se verá cómo se resuelve el asunto cuando consigan los directivos del centro entrevistarse con Vivas y Gordillo. Hablar con Raimundo, secretario del Centro Gallego, me permite siempre pasármelo bien.

SÁBADO. 18


Camino hacia la sede de esta Casa, para resolver unos asuntos, cuando veo a Antonio Tirado Camacho, ‘Antonati’, que está sentado junto a su mujer y uno de sus hijos, en una terraza de la plaza Padre Perpén. Y lo primero que hago es acercarme a ellos para poder darle un abrazo a un hombre a quien aprecio muchísimo. Máxime cuando hacía ya la tira de tiempo que no hablaba con él. Y es que cuando veo a Antonio Tirado se me agolpan los recuerdos de una época en la cual no había día en que ambos no mantuviésemos nuestra correspondiente charla futbolística en el Murube. Ahí comenzó mi amistad con un hombre bueno. Ganado por el fútbol para que los niños pudieran aprovecharse de sus consejos y vivieran una vida sana a edades donde desviarse del buen camino principiaba a extenderse. Nunca me he cansado de decir que la labor hecha por Antonati, durante tantos años, jamás podrá ser apreciada en todo su valor. Y es que mi amigo ha sido, sin duda, un ‘ángel de la guarda’, por más que suene a cursilería, de infinidad de chavales
 

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