PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura
Melilla

Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - DOMINGO, 2 DE AGOSTO DE 2009

 
OPINIÓN / COLABORACIÓN

SocialCeuta

Por Abdelmalik Mohamed


El edificio social de Ceuta tiene deficiencias en su estructura, cerramientos, paredes con fisuras y grietas, techos con goteras, su color no es más que simple recuerdo, el ancho de puerta no es el adecuado; menos aún, sus ventanas, siempre estrechas, siempre opacas. Muebles de otras eras que no de épocas en sus cuartos, ya desvencijados, que nadie quita ni tira por amor de nostalgia. Culpa de centinelas con estandartes que no bajan guardia, pero ya a punto de retiro y a menor gobierno. Tiene también algunas luces, sobre todo en sus esquinas y puentes, allí donde grupos constreñidos por mejor pasado y faltos de valor ante futuro se tienen como dueños de torres y firmamento, aun sin haberlo, aunque sí para ellos, tan altivos siempre, tan señores ellos, herederos de santidad, mil ensueños y mil más y otras mil por mil, así sus cabezas y así las cosas, así la ciudad, superficial y con trampa, de futuro olvidado, inquieto e incierto, por no acometerlo quienes debieran, aunque viendo sus fondos, así como sus vídeos de gasto y relax poco fruto podría darse de tan mala siembra; rebuzno malicioso de quienes sólo saben recibir en los rellanos de su ya mutilada y desgajada soberanía, calco de hombres, que no de hombre, segmentos vilipendiados por limpia conciencia, prácticas antisociales de arrojo y valentía que hacen tambalear cielos y tierras, motivo para existencia de cálidos infiernos. Allí los tuesten.

Lejos andan estos virtuales centuriones de cuentas ajenas de aquel otro pastor de cuentas que tan afanado estaba en tenerlas limpias que olvidó ver a su madre, siendo ella quien le buscara y visitara, hasta encontrarle, y cuando tenerle delante tuvo, observó que a la luz de un candil trabajaba, levantándose para saludarla y prepararle asiento, en ese trance y con un soplo apagó el candil, a oscuras quedando, diciéndole ella: “tantos días sin verme y ahora que vengo a buscarte apagas la luz…”, él estaba intentando encender otro candil, hasta conseguirlo, respondiendo: “El que he apagado es de la Comunidad y como he parado de trabajar para estar contigo no debo hacerle gasto. En cambio, el que he encendido es mío…”.

Otro de sus problemas son sus cimientos, que en vez de estar aderezados en pura diversidad, aquella de real y de justa esencia, son de compuestos malavenidos, aquellos de dudosa valía, tan distintos entre si, tan antagónicos al acercarlos, tan intemporales ambos, tan ciertos ellos. Pero mejor como cimiento Montesquiu. Hacerlo al revés es darle la espalda a lo cierto, es cerrar los cuartos al aire fresco, es asignarle una función ajena a su esencia.

El mundo moderno exige la eliminación de instituciones pseudo religiosas, y mientras eso no se consiga, nos pareceremos a esas sociedades antiguas, de valles sociales angostos, irreductibles e irrecuperables, en las cuales los derechos se vuelven favor, y donde dar por justicia se vuelve gracia de quien manda, en donde solicitar se vuelve pedir, en donde se inculca miseria, en donde todo y todos es de quien da, de quien manda, es volver a las velas y al incienso, es volver a fomentar castas sociales, es volver a la injusticia.

Ceuta es una ciudad en la que sería necesaria mucha pedagogía para conseguir desasociar algunos de los conceptos que tan oportunistamente han estado asociando de forma interesada algunos políticos de la Ciudad y que, lamentablemente, han acabado calando en una buena parte de la sociedad.

De este modo, perverso en su fondo y forma, vemos como una sociedad que en esencia debería definirse como plural y equitativa, revierte tal condición hacia vías excluyentes y antisociales, cuando menos.

Viva el futuro.
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto