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OPINIÓN - VIERNES, 14 DE AGOSTO DE 2009

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

La Naturaleza sabia y mucho más inteligente que el ser humano, acabará venciendo al hombre en la lucha entablada para acabar con ella. Nada ni nadie podrá jamás con la Naturaleza que, siempre, seguirá siendo muy superior a todos los seres vivos y sobre todo a su principal enemigo, el hombre.

El hombre siempre ha luchado por dominar a quien, precisamente, le da todo lo necesario para que siga vivo. En esa lucha entablada por dominar a la Naturaleza, mostrándole su predomino sobre todo lo creado, el hombre ha ido destruyendo todo cuanto ha encontrado a su paso, bosques, ríos, mares, montañas. En una palabra todo cuanto se le ha puesto enfrente y que limitaba su enorme y desmedida ambición de su poder dominante sobre todas las cosas.

Pero a la vez de esa lucha entablada para el dominio de todo lo creado, el hombre es el peor enemigo del hombre, luchando unos contra otros para hacerse con el poder. Una vez vencido el enemigo, este pasa a ser esclavo del dictador de turno, que le impone unas condiciones imposibles de cumplir, entre ellas acabar con lo más sagrado que tiene el hombre, su libertad.

Sin embargo, en su lucha contra la Naturaleza, el hombre va de fracaso en fracaso pues a la Naturaleza, sólo le vale, de tarde en tarde, demostrar que ella es el primer ser dominante que existe, y que cualquier lucha contra ella, está de antemano perdida.

Les bastan unas riadas, un terremoto o cualquiera de las mil estrategias que puede poner en marcha, para demostrarle al hombre, quién es en realidad quien manda en este mundo.

Con las lluvias torrenciales los ríos que estaban secos se desbordan, pero teniendo el cause por el que siempre discurrió sus aguas. No busca un nuevo cause, tiene el suyo y nadie podrá desviarlo del mismo. Cada año, cuando se enfada, se muestra tal cuales es, y se lleva por delante, desgraciadamente, a miles de vidas.

Miles de esas personas que, día a día, no le agradecen todo cuanto les reporta para poder seguir viviendo pero, por lo contario, lucha contra ella, para querer dominarla y seguir su avance ambicioso destruyendo todo cuanto se encuentra a su paso, siempre que esto sea un handicap para lograr el fin de sus intereses.

No serán las guerras, ni las bombas de último grito, capaces de matar a millones de personas la que un día acabe con la Humanidad. Será la Naturaleza, la que cansada de la ambición desmedida del hombre y de su desagradecimiento por todo cuanto le da sin recibir nada a cambio, a no ser su intento de destrucción la que ponga punto final a todo cuanto nos rodea.

A ver quién está, entre los seres humanos, lo suficientemente preparado para enfrentarse a la Naturaleza, el día que esta esté dispuesta a acabar con todo, lazando todo su poder contra los que intentan destruirla, si somos incapaces ha de hacerle frente a una lluvia torrencial.

Le echaremos todas las culpas a la Naturaleza, por la destrucción que vamos a recibir de ella cuando, en realidad, somos nosotros, los seres humanos, por nuestra desmedida ambición, los que hemos llevado al mundo a su destrucción.
 

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