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OPINIÓN - DOMINGO, 30 DE AGOSTO DE 2009

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

En esta tierra nuestra somos muy dados a etiquetar a todo aquel que pensamos, sin razón alguna, que es merecedor de una etiqueta, que le colocaremos de por vida, para diferenciarlo del resto del personal.

A mí, esto de las etiquetas, me la trae al fresco de poniente porque soy incapaz de etiquetar a nadie, para evitar confusiones que me lleven a creer algo que no es.

Las etiquetas favoritas del personal etiquetero, son las de “franquistas” o “facha”, cuando “franquista” sólo fue Franco y “·facha” es una palabra equivocada, empleada por todos aquellos cuyos conocimientos dejan mucho que desear.

La historia está hay, para lo bueno y para lo malo, sin que nada ni nadie la pueda cambiar, inventándose historias, en la mayoría de los ocasiones, para no dormir. Le dan vueltas a la historia, contándola como a ellos les hubiese gustado que fuese, sin darse cuenta que su desconocimiento, de la misma, les lleva a cometer errores de bulto que, en la mayoría de las ocasiones, sólo sirven para demostrar su alto grado de analfabeto.

Personalmente y en persona, las únicas etiquetas que me gustan son dos: La etiqueta de un buen Rioja, a poder ser un Vega Sicilia, y la celebrada chirigota de Jaramillo, “Las Etiquetas”, que me hicieron pasar un rato agradable: ¡¡Whisky, Coca Cola, ponle hielo!!. El resto de las etiquetas, esas que somos tan dados a colocar, me aburren por la gran mentira que encierran.

Me hace una gracia enorme, el poder comprobar, que los etiqueteros de siempre, ven la paja en el ojo ajeno y con incapaces de ver la viga en el suyo.

Jamás he conocido, a lo largo de mi vida, personal más falso y más hipócritas que todos esos etiqueteros, especialistas en colocar esa papelina sobre un personaje cuando, en realidad, ellos jamás se pudieron desprender de la misma.

Estos ilustres especialistas en etiquetar al personal, llamándoles “franquistas” o “fachas” son, precisamente, todos aquellos que durante la época de Franco vivieron como dioses del régimen y se cambiaron de chaqueta de forma rápida para declararse enemigo del mismo, más demócratas y de izquierdas que nadie en el mundo mundial.

Nada de extrañar porque era la única forma que tenían, todos estos parásitos, de no abandonar los puestos que tenían y seguir chupando de la teta de la vaca sin dar un golpe al agua.

Aunque algunos puedan dudar de que lo que estoy diciendo no se ajusta a la verdad, sólo tienen que echar una mirada al mundo de la política, comprobando la cantidad de chaqueteros que existen.

Todos estos demócratas de pacotillas, se subían al carro que le dejaban. Qué en el PSOE no les querían, se apuntaban al PP. Qué era el PP el que nos los quería se apuntaban al PSOE. La cosa era seguir chupando de la teta de la vaca.

Y todos, sin que faltase nadie a la cita, en cuanto ganaba uno de estos partidos, se manifestaban delante de la sede dando vivas y aplausos. Si perdían no eran de los suyos. Los suyos eran los ganadores. ¡Que asco de tantos falsos e hipócritas!
 

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