PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura
Melilla

Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - DOMINGO, 6 DE SEPTIEMBRE DE 2009

 

OPINIÓN / LAS NOTAS DEL QUIM

Inmersión en nuevos mundos
 


Quim Sarriá
quimsarria@elpueblodeceuta.com

 

Me adentro en el corazón de la Ciudad Condal, en una especie de aventura doméstica llena de bastante peligro urbano.

He recorrido las Ramblas de punta a rabo, no como ruta de mi andar sino por estar en el camino de retorno a mi casa, distante 30 kms.

Ciertamente,.estas Ramblas no son lo que eran cuando llegué a Barcelona por primera vez. De hecho residí largos años en un edificio situado al principio, o final, de las mismas. Más bien en la Puerta de la Paz, frente al monumento de Colón. Por cierto que aquella estatua que descubrí por primera vez, la de Colón en lo alto de la enorme columna que configura su ornamentadísimo pedestal, tenía el dedo índice que señalaba supuestamente a América (en realidad apunta hacía Mallorca) un poco torcido. La primera falange del mencionado dedo presentaba una torcedura de 20 grados más a la derecha, como si una despistada gaviota hubiera tropezado con él.

Hoy en día, al parecer, se ha estabilizado el mencionado dedo y apunta bien derecho hacía el Mare Nostrum y, más concretamente, a Mallorca.

Lo que nunca he comprendido es que el pedestal esté ornamentado con figuras de enormes y fieros leones… ¿en Sudamérica habían leones? ¿Colón descubrió África?, creo que son estatuas representativas de pumas melenudos y el escultor o escultores se les fueron las manos.

Otras estatuas, estas de carne y hueso, pueblan la selva urbana en que se han convertido las Ramblas. Seres humanos disfrazados con toda clase y tipo de indumentaria, maquillados totalmente a excepción de los ojos. Impávidos esperan el compasivo donativo ciudadano.

Otras estatuas, también humanas y más móviles, pueblan las partes baja y central de las Ramblas asentadas en sus zapatos de tacones altos. No sólo esperan la compasiva aportación ciudadana sino que saltan sobre cualquier hombre que ose acercarse a su área de influencia, como fieras leonas hambrientas de sexo. Aunque esos hombres vayan acompañados por su pareja.

Son las putas que invaden esta zona de Barcelona. Muestran sus atributos sexuales, algunos demasiado exuberantes, con total descaro. Algunas suelen satisfacer las necesidades fisiológicas, de quienes consiguen atrapar, en la mismísima calle o en callejones que arrancan en ambos lados de las Ramblas, sobre todo en el famoso mercado de La Boquería… el hambre ciega las razones de esas mujeres, la total mayoría inmigrantes,

Algunos raterillos campan a sus anchas por los alrededores de las bocas del Metro. De pronto toda esa fauna humana desaparece de la vista. Ha llegado la policía. Pero también de pronto vuelven a donde estaban cuando la policía se va. La noria no para.

Los vecinos protestan por esta situación… ¿serán voyeurs? Ya han hecho una redada que se ha convertido en macrorrredada policial con detención de numerosas ciudadanas extranjeros en situación irregular…

Esto me hace recordar, aunque en menor medida, a las tres putas que merodeaban en la plaza de los Reyes de Ceuta, se paseaban, ¿se pasean?, entre la calle Real y Beatriz de Silva. Las tres naturales del país vecino. La diferencia está en que lo hacían, ¿lo hacen?, desde la tarde-noche hasta la medianoche, con niños y niñas por los alrededores.

Entramos en unos nuevos mundos, nuevos mundos que sin embargo tienen viejas faunas, viejas profesiones aún vigentes. Se ha confundido al país con un enorme puti-club de imprevisibles consecuencias en el futuro.

Entretanto, el Gobierno estatal comienza a repartir gratuitamente ordenadores portátiles entre los alumnos y la Generalitat catalana pretende cobrarles a los padres 300 euros… otro tipo de prostitución, pero prostitución al fin y al cabo. Por algo son catalanes. La pasta primero.

Sigo andando, con las manos en los bolsillos en actitud de desconfianza. No sea que se acerquen unos raterillos y raterazos y me cacheen, no con intenciones de hacerme pasar precisamente un buen rato. No volveré a esa zona urbana de la macrociudad.
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto