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ACTUALIDAD - LUNES, 21 DE SEPTIEMBRE DE 2009


autoridades asistentes al acto. f. raso.

aniversario
 

La Legión Española celebra su 89 cumpleaños en la ciudad que la vio nacer por Orden Real

La parada celebrada en el patio de armas del acuertelamiento García Aldave estaba milimétricamente calculada y arrancó la ovación de todos los asistentes al acto

CEUTA
Redacción

ceuta
@elpueblodeceuta.com

La Legión Española celebró ayer su 89 aniversario con una parada militar en el patio militar del acuertelamiento García Aldave, en el que no faltó ni una sola de las autoridades civiles y militares de la Ciudad Autónoma de Ceuta. El acto se prolongó durante más de una hora y se cerró con aclamaciones de los familiares y vivas a España, La Legión y el Rey, sin que faltaran elementos tan emotivos como la distinción al Legionario de Honor, la participación en silla de ruedas del único superviviente que queda de la Batalla del Ebro y hasta un niño de cinco años que se sabía al dedillo la letra del “Novio de la muerte”.

Pasado el mediodía las autoridades civiles y militares de la ciudad, familiares y amigos de los homenajeados y otros ceutíes ya se encontraban colocados con apostura marcial en el acuertelamiento García Aldave, donde se celebraba ayer el 89º aniversario de La Legión Española.

Una unidad nacida precisamente en Ceuta por disposición de Alfonso XIII atendiendo a las especiales necesidades de la guerra que se libraba en África, y que desde entonces se ha convertido en uno de los actos castrenses de más relevancia en la hoy ciudad autónoma.

La parada militar celebrada ayer en el patio de armas del referido acuertelamiento comenzaba a las doce y media con puntualidad británica.

En las tribunas de uno de los laterales del patio se disponían los familiares de los oficiales, suboficiales y algunos invitados civiles. A la izquierda estaban ubicados los familiares de la Tropa e invitados del Tercio. En el centro, la tribunal principal estaba destinada para las autoridades civiles y militares de mayor rango: el presidente de la ciudad autónoma Juan Jesús Vivas, el delegado del Gobierno, José Fernández Chacón y el comandante general de Ceuta, Alfonso Vidal de Loño.

Flanqueando esta tribuna principal se encontraban las esposas de las autoridades, los generales, los legionarios de honor, la hermandad de veteranos de los tercios, los suboficiales, más autoridades civiles.... Todo estaba preparado para iniciar la conmeración bajo un sol refulgente.

El brigada José Antonio Ceballos, que asumió el papel de relator del acto, daba la bienvenida a los asistentes tras el toque de batallón y la llamada, que daba paso a las novedades y al puesto en formación del coronel jefe Alfonso Álvarez Gaumé, principal conductor del acto.

Adrián Mateo, un niño ceutí de cinco años ataviado de legionario, ponía la nota pintoresca a la parada militar.

Tras recibirse las novedades, la Escuadra de Gastadores de la IVª Bandera entronizaban al Cristo y los guiones de la unidad se incorporaban a la formación, mientras la banda de música tocaba una marcha lenta.

Entonces se producía uno de los momentos estelares del acto, la entrada de la bandera de España en el patio de armas, a la que las unidadades en formación rindieron honores de ordenanza bajo los acodes del Himno Nacional.

El comandante general hacía su entrada en el patio, pasaba revista a la fuerza, saludaba a los asistentes al acto y ocupaba la tribuna principal junto con el presidente Juan Jesús Vivas y el delegado Fernández Chacón.

Se daba entonces lectura al Real Decreto que permitió en 1920 la creación de La Legión y se pasaba a imponer las condecoraciones a casi medio centenar de militares, entre los que destacaba este año el nombramiento como legionario de honor del coronel Antonio Pintor Escobar.

Tras la retirada de la Enseña Nacional, comenzaba el homenaje a los caídos mientras los legionarios entonaban el “Novio de la muerte”, al tiempo que el caballero legionario Leonardo Lobato Morales, único superviviente hoy de la que fue la Batalla del Ebro, se dirigió en silla de ruedas hasta la cripta para realizar la ofrenda floral. Sonetos, oraciones y desfile cerraron el acto.
 


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