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sucesos - VIERNES, 2 DE OCTUBRE DE 2009


Los afectados en las puertas del centro.

medidas
 

El Ingesa pondrá pulsadores y un vigilante por la situación en Tarajal

El director territorial del Instituto se
acercó ayer hasta el centro de salud
para calmar los ánimos del personal,
con medidas de seguridad contra las agresiones de pacientes ex toxicómanos

CEUTA
Redacción

ceuta
@elpueblodeceuta.com

El Ingesa trató ayer con la Consejería de Salud la necesidad de reubicar el punto de dispensación de metadona cercano al centro de salud Tarajal para evitar las agresiones y alteraciones del orden público. Mientras tanto, se contratará un vigilante y se instalarán pulsadores antipánico en todas las consultas.

El director territorial del Intituto de Gestión Sanitaria (Ingesa), Jesús Lopera, se acercó ayer junto con el gerente, José Carlos Querol, al centro de salud de Tarajal, donde los médicos y otro personal sanitario se concentraban por las agresiones padecidas en los últimos días por parte de enfermos psiquiátricos y ex toxicómanos.

Lopera cinscunscribió los problemas a la actitud de un único paciente, que ha sido la gota que colmaba el vaso, y a la proximidad del punto de dispensación de metadona, dependiente de la Consejería de Sanidad de la Ciudad Autónoma, con el referido centro de salud.

“Me he puesto en contacto con la consejera Adela Nieto para que la dispensación de la metadona que se efectúa a las seis de la tarde no esté tan cerca del centro de salud”, apuntó Lopera.

Mientras tanto no se reubica la unidad de dispensación, Lopera ha arbitrado distintos sistemas para garantizar la seguridad de los profesionales que ejercen en este centro, entre ellos la contratación de un vigilante exclusivo mientras dura la entrega de la metadona.

Además, Lopera anunció que se va a instalar en todas las consultas un pulsador antipánico que dé el aviso ante cualquier situación de alarma. También anunció otras medidas de seguridad de refuerzo que, sin embargo, no concretó.

“No es lógico que pacientes que vienen a un centro de salud a sanarse alteren el orden de esta manera”, continúo el director territorial del Ingesa.

Respecto a la persona en concreto a que se refería, que zarandeó a una doctora, recordó que ya había sido puesta a disposición judicial para un juicio rápido en el que el Ingesa se ha presentado como acusación, e indicó que el juzgado había aceptado su petición para que el asunto se tramitase como atentado y no como falta.

“Lo más probable es que esta persona acabe en prisión. Porque siempre actuaremos ante estos acontecimientos con contundencia”, argumentó Lopera por la mañana.

Eso sí, el máximo responsable del Ingesa en la ciudad también puntualizó el que el vigilante se suprimiría casi con toda seguridad cuando la unidad de dispensación de metadona cambie de ubicación.

También ilustró que los pulsadores antipánico no son muy comunes en otras localidades del Sistema Nacional de Salud, pero que tampoco en los hospitales de estas poblaciones existen medidas de seguridad tan importantes como las que existen en el ceutí Hospital de la Cruz Roja, pues se habla de una ciudad con unas peculiaridades demográficas y sociológicas importantes. “No es que haya muchos problemas, pero los que hay resultan muy llamativos”, matizó.

El portavoz de los afectados, el doctor Juan Carlos Mata, consideró “insuficientes” las medidas anunciadas por el Ingesa. Su visión sobre el problema le atribuía mayor alcance: “Denunciamos que lo que está ocurriendo en este centro es un estado de agresividad muy intenso provocado por la enorme presión asisentencial”. El facultativo puntualizó, no obstante, que este clima de trabajo era provocado por una “minoría de pacientes”.

Mata se refirió al paciente más conflictivo explicando que se trataba de un individuo que venía dos días seguidos reclamando un mismo medicamento, que no se le prescribió, y puso contra la pared a una doctora, sin que el vigilante pudiera contenerlo porque “era un animal”.
 


El agresor es condenado a ocho meses de cárcel

E Jugado de Instrucción número 1 condenó ayer a la persona que agredió el miércoles a una facultativa del centro de salud. M. T. A., condenado por un delito de atentado, soporta una pena de ocho meses de prisión y una orden de alejamiento de la doctora por dos años. Precisamente, por la mañana, el portavoz de los afectos insistió en que hay que mejorar muchas circunstancias en el centro de salud para acabar con situaciones tan surrealistas como las vividas y entre ellas destacaba la presión asistencial. “En estos momentos faltan dos médicos de una plantilla de nueve porque están de vacaciones. Esta situación deriva en un incremento de la presión asisitencial, y si a ello se le une la presencia de energúmenos como el que agredió al a doctora...”, ilustró Juan Carlos Mata. “Por eso, abogó por dar un “cambio brusco a la sanidad” porque los pacientes deben saber que “estamos aquí para curarlos, no para enfrentar situaciones de ansiedad”. El portavoz ilustró ampliamente hasta que punto el cúmulo de circunstancias estaba afectando a la vida personal de los sanitarios. De las medidas adoptadas por el Ingesa el doctor sólo alabó que se vaya a elaborar una relación de los diez pacientes más conflictos para interponer una denuncia colectiva, e insistió en que los problemas no se producen sólo en el horario en que se dispensa metadona. Por otra parte, CCOO, que aseguró haber comunicado la situación del centro al Ingesa el 30 del pasado mes de agosto, exigió ayer un arco detector de metales, pulsadores de alarmas y un agente de seguridad en la segunda planta. UGT también manifestó ayer su más “enérgica protesta”y exigió al Ingesa y atodas las autoridades con competencia en seguridad que pongan todos los medios necesarios para evitar dichas agresiones. vuelvan a ocurrir.
 

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