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ACTUALIDAD - DOMINGO, 18 DE OCTUBRE DE 2009


Mustafa Mizzian. reduan.

análisis
 

“La pólvora política está servida”

Mizzian reconoce tener “conversaciones”
con representantes sociales y políticos de la comunidad árabo- musulmana para presentar una “alternativa política alrededor del PDSC”
a los grupos con representación
 

CEUTA
Gonzalo Testa

ceuta
@elpueblodeceuta.com

A un año y medio de las próximas elecciones el divorcio de IU y UDCE ha acelerado las “conversaciones informales” que desde hace tiempo se mantienen entre distintas entidades y representantes de la comunidad árabo-musulmana para presentar un proyecto político alternativo al de Mohamed Ali, que por primera vez en siete años no está entre los interlocutores. “El Gobierno no hace nada, la oposición está muerta y la gente pide un cambio”, justifica los movimientos Mizzian, de vuelta a la arena.

La confirmación, vía rueda de prensa, del divorcio entre la Unión Demócrata Ceutí (UDCE) e Izquierda Unida (IU) de Ceuta no ha hecho sino agitar las tradicionalmente revueltas aguas de la política localista ceutí que gravita fundamentalmente, PSPC aparte, alrededor de la comunidad árabo-musulmana. El conglomerado de partidos, líderes políticos, entidades socials con tirón popular y siglas en letargo que lo forman al margen de la mayoritaria UDCE late con más fuerza, si cabe, desde que Mohamed Haddu Musa le dio el portazo definitivo a Ali y anunció que a partir de ese mismo día pasaba a ser diputado no adscrito en la Asamblea.

“Ahora tienen las manos libres”, anunció el ya ex secretario general de IU-Ceuta, “para pactar con Aróstegui”. A preguntas de los periodistas, Musa no descartó que de aquí a 18 meses, cuando llegue la próxima cita con las urnas, su nombre esté vinculado a algún otro proyecto político.

Conseguir una entente total o prácticamente unánime de partidos cuyo mensaje está dirigido fundamentalmente a la segunda comunidad cultural más numerosa de la ciudad es un sueño antiguo de prácticamente todos los líderes que se mueven en ese entorno. No hace falta volver la vista muy atrás para comprobarlo, pues antes de cada comicio se reproduce un escenario muy similar.

Hace exactamente dos años y medio, el 10 de abril de 2007, La Vanguardia dio cuenta de la reunión que mantuvieron Mustafa Mizzian, entonces todavía diputado autonómico del Partido Demócrata y Social de Ceuta (PDSC); Abdeslam Hakim, de la Federación Ceutí (FC); Mohamed Ahmed Ali, de la Unión de Musulmanes de Ceuta (UMC), y Juan Carlos Llodra, del Partido Ceutí.

Quedaron al margen Mohamed Ali, siempre reacio en sus declaraciones a contribuir a crear “dos bloques políticos de cristianos y musulmanes respectivamente”, y el propio Musa, entonces ya coaligado con el anterior, que juntos habían fracasado un mes antes en sus conversaciones para concurrir en una lista conjunta con Mizzian.

La rueda ha vuelto a girar


“La pólvora está servida”, aseguró ayer el líder del PDSC a este periódico tras reconocer que sí, que se está pensando volver a la arena electoral y tras asumir que sí, que hay “conversaciones informales” tendentes a construir una plataforma “alternativa” a los grupos políticos con representación institucional en la Asamblea.

“Tenemos más de 9.000 parados en esta ciudad, el Gobierno del PP no hace nada, la oposición está muerta y la gente pide un cambio”, diagnostica la realidad Mizzian, que dice recibir multitud de peticiones en la calle para que no desperdicie su bagaje y su experiencia y para que vuelva a dar un paso al frente.

¿Hacia dónde? Con Llodra, el primero que se bajó del barco de la coalición UDCE-IU, en Nigeria; y Hakim, ex vicepresidente de la Asamblea, desconectado desde hace años de la cosa pública (“habrá que preguntarle”, dijo ayer Mizzian), todas las miradas se dirigen hacia el conglomerado de lo que queda de IU y el entorno de la FEERI de Mohamed Ahmed Ali, declarado ‘non grato’ hace años por su promarroquinidad, y Luna Blanca.

Los responsables de la oenegé son los primeros en quitarse del medio. “No estamos en ningún proyecto político ni tenemos ningún interés en estarlo porque hemos recibido multitud de propuestas desde todos los lados y siempre hemos dicho que no; nuestro trabajo es otro”, quiere dejar claro su presidente, Mustafa Abdelkader. “Nuestro apoyo logístico a la FEERI en la organización de la Musal-la de final de Ramadán no debe confundirse ni prolongarse a ningún otro ámbito”, avisa.

Abdelkader demuestra tenerlo muy claro, pero algo no debe estarlo tanto cuando el último en sondear la disposición de la entidad sin ánimo de lucro o de sus responsables a involucrarse en un proyecto político fue, muy recientemente, el propio Mizzian. “Conversaciones informales”, matiza este.

El secretario de Organización de IU, Mustafa Hassen, el más firme partidario en esa formación, desde hace muchos meses, de romper con UDCE tampoco quiere que se interprete en clave política su estrecha afinidad con Luna Blanca y la FEERI. El que fuera candidato al Congreso en 2008 dice no querer mezclar “de ninguna manera” política y religión y afirma que con la oenegé habla “de asuntos humanitarios”.

Musa, que en 2007 se tiró los trastos a la cabeza con Mizzian y que anteayer decía en Radio Ceuta ser “muy amigo” del líder del PDSC, rechaza estar cocinando ningún nuevo proyecto político con nadie. “Yo hablo todos los días con Mustafa, pero no de una candidatura, de eso no hay nada”, afirma insistiendo en que lo que ahora quiere es estar “tranquilo” en su nueva condición de diputado no adscrito.

Pero no lo dejan, ni aquí ni fuera. IU Antequera constituyó ayer un foro en la red social Facebook en el que, tras criticar las actitudes de UDCE, le piden que renuncie al acta de diputado. “Él seguro que montará una nueva opción política para las elecciones del 2011, aprovechándose del esfuerzo y trabajo de todos los compañeros y compañeras de su antigua Asamblea” teorizan, sin base alguna según su versión, sobre el futuro del ex coordinador.

Mi partido primero


“No hay nada porque ahora lo que toca es trabajar en IU”, zanja Hassen a pesar de que a su alrededor no todos dan exactamente la misma versión. En la defensa de sus siglas y de su identidad política coincide con Mizzian, que también supedita cualquier posible candidatura plural en 2011 a que esta se constituya alrededor del PDSC y, dan por hecho todos los consultados, con él como líder. “Tenemos un partido vivo y fuerte”, resalta cuando se le plantea la posibilidad de aparecer con otras letras sobre su cara.

Desde Marruecos, Ahmed Ali sí reconoce estar al tanto, desde una segunda línea, de “contactos” políticos de esta naturaleza, aunque asegura no plantearse colocarse, consciente tal vez de su mal cartel en la ciudad, al frente de ellos. Al teléfono el presidente nacional de la FEERI y la UMC, que en 2003 reitró a última hora su candidatura para respaldar a Mizzian, lo atribuye a la experiencia: “Yo he intentado varias veces formar coaliciones y nunca han prosperado, pero a veces las circunstancias obligan y ahora parece que se reclama una alternativa a lo que hay; todo cabe”, desliza antes de buscar la sombra: “Las personas cuando maduran cambian y dejar de tener afán de protagonismo; es momento de dejar pasar a gente buena que quiere trabajar por el colectivo”, reflexiona sobre sí mismo.

“¿Marejadilla? No, marejada”, responde cuando se le pregunta por estos contactos Abselam Hamadi, que si bien no quiere saber “nada” de política sí reconoce estar al tanto de los “múltiples contactos” que se han establecido entre algunos de los citados”.

Todas las fuentes mencionadas previamente y otras, incluso en UDCE, coinciden en que el hecho de que Mohamed Ali no esté ahora en las conversaciones hace pensar que puede ser más fácil llegar a un acuerdo. Entre otras cosas porque a todos les mueve la convicción de que el líder de la oposición se ha desgastado mucho durante los dos últimos años.

“La gente no está con él como antes”, aseguran. Su figura cohesiona a los adversarios políticos que se disputan su electorado. Y están las rencillas pendientes. Las de IU que todavía sangran, pero también las de Mizzian, que tiene la convicción de que, inconscientemente, Ali le hizo el trabajo al PP para quitárselo del medio y no ponerle al frente de la coordinación del Plan del Príncipe, como le habían prometido. “Conmigo”, dice el ex diputado, “el PP sabía que iba a exigir las inversiones prometidas para la barriada, que acabaría siendo incómodo”.
 


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