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OPINIÓN - MIÉRCOLES, 9 DE DICIEMBRE DE 2009

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

Como he dicho que voy a ser una jartá de bueno, en estas fiestas navideñas, sigamos volviendo la mirada a tiempos pasados, recordando aquellas cosas que se hacían, en estas fiestas, cuando uno era joven. No digo cuando era uno mas pequeño porque, la verdad sea dicha, tampoco he crecido mucho más desde mi niñez. Las cosas claras.

Y hablando de las cosas claras. Muchas personas, amigos y conocidos, que vivieron en aquella época de hambre, miseria y cartilla de racionamiento, me han parado para agradecerme el artículo del pollo, que les ha llevado a recordar aquellos momentos, donde en todos los hogares de “los capitalistas” se vivía la misma odisea, matar o no matar al pollo. “It is the questión” que diría el Shakespeare ese.

Por cierto que incluso ha habido alguno de esos “capitalistas”, que han disfrutado con el artículo al hacerles recordar tiempos pasados, me han llegado a decir que a ciertos personajillos de aquellas fechas no les ha hecho mucha gracia que les haya recordado esa parte de la historia, donde ellos también pertenecían a los “capitalistas de las alpargatas” pero que, hoy día, al haberles cambiado la cosa por esa suerte de tocarles en la tómbola de la vida la gorra y el pito con mando, no quieren que nadie sepa que aún tienen el aro del cubo marcado en el culo, a pesar de llevar corbata y chaqueta y tener que ponerle el don antes del nombre.

Tranquilo, criaturitas mías, no voy a dar nombre, nunca acostumbro a darlos, a no ser que se me toquen mucho los cataplinez. Además necesitaría un par de periódicos para esas solas listas y, eso, no me lo va a permitir el editor. Los periódicos no se hacen para realizar las listas de los “capitalistas de las alpargatas”, que hoy se hacen llamar don mengano o don fulano, olvidándose de quienes son, cuando aquí, en esta tierra, todos nos conocemos y sabemos del pie que cojeamos.

Dicho esto volvamos, por qué no, al asunto de las cosas de aquellas navidades que han quedado en el recuerdo de quienes las vivimos. Y aunque muchos opinen que tiempos pasados nunca fueron mejores, nadie puede borrarlos de la historia y, mucho menos de las mentes de los pobres que las vivimos.

Hoy las navidades son otra cosa, que duda cabe, donde ya no se hacen los “borrachuelos” dulces típicos ceutíes, que se hacían en las casas el día anterior a la navidad. Hoy no hace falta hacer nada, se va a las grandes superficies y se compra con toda la facilidad del mundo.

Pero, sin lugar a dudas, le quita el encanto y la enorme felicidad que nos producía, a todos los chavales, ayudar al padre a hacer aquellos dulces, a los que había que echar miel, pero que los pobres nos conformábamos con echarle azúcar diluida con agua y puesta al fuego, que hacía la misma función que la miel. O al menos eso nos creíamos los que apenas conocíamos el producto de las abejas.

A decir verdad, teníamos el mismo conocimiento de la miel que del jamón. O sea que eran dos perfectos desconocidos para los ”capitalistas de las alpargatas”. Ni falta que nos hacía conocerlos.
 

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