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cultura - VIERNES, 11 DE DICIEMBRE DE 2009


antonio santana. reduan.

presidente del instituto marchioni
 

«A un niño no le educa sólo un profesor durante ocho horas al día
y nueve meses al año»

El presidente del Instituto Marco Marchioni recuerda que “todo es multicausal” y defiende los métodos de trabajo de los procesos comunitarios y sus tres protagonistas: la Administración, la ciudadanía y los técnicos
 

CEUTA
Gonzalo Testa

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Autor de textos tan sugestivos como ‘Violencia social y juventud. Comunidad y cambio social: teoría y praxis de la acción comunitaria’, el presidente del Instituto Marco Marchioni (IMM), Antonio Santana (Las Palmas, 1967) no es un teórico al uso. Chupa con tachuelas y pelo largo con coleta, una decena de “procesos comunitarios” en marcha repartidos por toda España a sus espaldas, se confiesa “encantado” con Ceuta, una ciudad a la que llegó por primera vez de la mano de la Consejería de Bienestar Social hace casi dos años y a la que ayer retornó por cuarta vez para ayudar a construir la primera dinámica comunitaria del país impulsada por dos centros educativos y la que volverá en enero con Marchioni.

Pregunta.- ¿Cómo le explicamos a la gente lo que es un “proceso comunitario” para que se anime a involucrarse?


Respuesta.- Es un proceso socioeducativo que se pone en marcha en una comunidad, en un barrio, con el propósito de mejorar su calidad de vida a través de la organización comunitaria y de la participación de la ciudadanía implicando en él a quienes viven, trabajan y la administran.

P.- Aparentemente ese proceso de consenso no sigue ninguna pauta fija ni tiene un director que ejerza como tal. ¿Cómo se ordena, entonces, para que no caiga en el caos?

R.- No se trata de atajar directamente las consecuencias o lo que los agentes entienden que funciona mal. Todo es multicausal y, por lo tanto, la idea es actuar sobre las causas de los conflictos para, así atajar múltiples consecuencias al mismo tiempo. En esos espacios de participación es en los que se define la forma y el contenido de lo que se puede hacer.

P.- Su exposición remite al concepto político de la decisión asamblearia. ¿Es válido el símil?

R.- Es más complejo porque no todos los implicados desempeñan el mismo papel ni tienen la misma responsabilidad. En los procesos comunitarios de los que hablamos hay tres protagonistas: la Administración, que administra, que decide; los ciudadanos, que participan y los técnicos, que trabajan. Va más allá de lo que sería una asamblea ciudadana porque no olvidamos que son las instituciones las que deciden en último término.

P.- ¿En cuántos procesos comunitarios actúa el Instituto Marco Marchioni en toda España actualmente?

R.- En una decena aproximadamente, con distintos ámbitos de actuación y diferentes impulsores. Trabajamos en muchos centros educativos, en espacios educativos no formales, con los núcleos familiares...

P.- ¿El proyecto ‘El Patio’ es el emblema del trabajo del Instituto?

R.- ‘El Patio’ es quizá el más desarrollado, en el que ya tenemos equipos de cinco personas que trabajan en cada espacio, con mucha labor de calle, institutos que abren por la tarde gestionados por los propios jóvenes, alternativas de ocio... Pero también trabajamos en el Casco Viejo de Pamplona en una iniciativa impulsada básicamente por la ciudadanía; en Badajoz con la Administración como motor... Cada uno es distinto. La particularidad del proceso ceutí es que lo encabezan los centros educativos.

P.- ¿Por dónde empieza el trabajo?

R.- Existe una cuestión fundamental que es la de definir los procesos de relación entre los protagonistas para elaborar un conocimiento compartido en espacios de encuentro de los que pueda salir un diagnóstico comunitario, pero no existe una metodología ni una estrategia única. Es la comunidad la que debe definirlas también.

P.- ¿El horizonte temporal de ‘Soñando con una escuela para todos, entre todos’ es el próximo verano?

R.- El año académico marca cualquier proceso vital, pero esta iniciativa debe trascenderlo. A un niño no le educa sólo un profesor o un colectivo docente durante ocho horas al día y nueve meses al año. Se trata de un trabajo más amplio y a largo plazo.

P.- Por su experiencia, ¿por qué fracasan este tipo de procesos?

R.- Ahora esperamos que los claustros debatan y, en enero, poder definir una propuesta más concreta de actuación. Este es un proceso complejo, con altibajos, que como todos te llevan a un sitio en función de cómo lo pongas en práctica. El fracaso suele venir cuando se apaga o no se alimenta el trabajo.
 

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