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OPINIÓN - VIERNES, 18 DE DICIEMBRE DE 2009

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

Lo voy a tener que explicar otra vez, para que el personal se entere de qué va la cosa, ante la insistencia de algunos que alegan me río de la crisis que estamos atravesando. Para mejor entendernos y no faltar a la verdad lo que, realmente, me dicen algunos que me estoy tomado la crisis a broma.

Todos estos se basan en algunos de mis escritos en los que al hablar de la crisis que venimos padeciendo y lo que te rondaré morena, según los entendidos en el asunto como es el gobernador del Banco de España,, he alegado que yo no he notado la crisis por ninguna parte, por la sencilla razón, que desde que nací he estado en crisis.

O sea que desde el día que mí madre tuvo a bien traerme a este mundo, he seguido en crisis permanentemente. Por tanto, no es que me lo tome a bromas, es que como nunca he salido de ella, pues no me afecta para nada.

Claro que si a mí papá, por esas cosas que tiene la vida, le hubiesen dado algún carguito de esos que se reparten por el asunto del dedo, y gracias a el, hubiésemos ido de vacaciones cada año, incluso a visitar algún que otro país extranjero, comiendo y bebiendo en los mejores restaurantes del mundo mundial sin que, jamás, hubiese faltado nada en mi casa, seguramente que cuando las cosas han venido mal, y empezábamos a tener ciertas carencias en casa y, por supuesto, de vacaciones nada de nada, con toda seguridad que notaria mucho la crisis que estamos padeciendo.

Lo que pasa es que, milagro tenía que hacer papá, no para ir a esquiar a Sierra Nevada si no para buscar los dos duros par poder llevarnos algo a la boca. Y ni te cuento lo de las vacaciones, ni a la puerta de la calle. Vamos, tengo que decir, que lo único que sabía era que Algeciras era esa otra orilla que se ve, desde, Ceuta, con tiempo de poniente. Eso sí, sabía que había un barco que, cada día, hacía la travesía entre ambas ciudades.

El jamón no lo conocí hasta que fui mayor de edad. Me lo presentaron un día mientras miraba, en Casa Marcelino, unas cosas que había colgadas metidas en unas fundas por la que asomaban unas pezuñas negras. Lo de comerlo, eso fue otra cosa. Tuvo que pasar algún tiempo desde que me presentaron hasta que pude comprar, si mal no recuerdo, cien gramos con los que nos dimos todo un festín en casa.

Miren, queridos míos, no es que me tome a broma el asunto de la crisis que estamos padeciendo. Es, simple y llanamente, que me gusta tomarme las cosas con cierto optimismo e ir por la vida sonriente, porque como decía la sabia de mí abuela: “No es más rico el que más tiene, si no el que menos necesita”. Y la verdad, necesito lo justo para vivir.

Es más, recuerdo que publiqué un artículo, dando unas reglas o unos consejos para salir de la crisis, empleando pocos millones de euros y, a pesar de que algunos gabinetes peninsulares de economía estudiaron el mismo, me llamaron y me mostraron su conformidad, me pusieron la pega de no se qué de la macro economía. Si embargo, sigo insistiendo que mí fórmula era la mejor para salir de la crisis. Por cierto, antes de que se me olvide. coincidía mucho con la del premio Nobel de Economía.
 

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