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sociedad - JUEVES, 31 DE DICIEMBRE DE 2009


‘El Rincón del Gourmet’. reduan.

fiestas
 

Ilusión y buenos deseos para el
Año Nuevo con las campanadas

En los hogares ceutíes se celebrará esta noche la Nochevieja entre ritos, uvas y buenos propósitos para el año que entra
 

CEUTA
Irina Jiménez Rodero

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Tras la cena de Nochevieja, partir de las 00:00 horas de esta noche, la mayoría de los ceutíes pondrán en marcha, como cada año, el tradicional ritual de comer las doce uvas al ritmo de las doce campanadas retransmitidas televisivamente que marque el reloj de la Puerta del Sol. Acto seguido, en busca de la mejor suerte para el año que entra, comenzarán a practicarse el resto de ritos mágicos que se estilan.

Esta especial noche, como cada año, la mayoría de hogares ceutíes se impregnará de un ambiente festivo y familiar que rodeará una mesa repleta de manjares típicos de estas fechas, culminando en un peculiar postre de Nochevieja, las doce uvas mágicas.

Si alguien pensaba que esta tradición se implantó en su día por motivos religiosos o culturales se equivoca. La tradición de tomar las doce uvas se remonta tan sólo a principios del siglo XX. La implantación de esta costumbre, que por cierto, es exclusivamente española se debe a meros intereses económicos. En la Nochevieja de 1909, los cosecheros, en un esfuerzo desesperado de imaginación, consiguieron desembarazarse del excedente de uvas de ese año inventando el rito de tomar las uvas de la suerte en la última noche del año.

La tradición nacional marca tomar las doce uvas a los pies del reloj de la Puerta del Sol, pero la misma provocó tanto interés que en poco tiempo se fue ampliando al resto de España,utilizando uvas frescas, por ser la variedad más consumida la uva del Vinalopó, en Alicante.

En otros países, como en Argentina, se comen doce uvas pasas. Aunque el porqué de ser doce no se tiene claro si es por los «doce meses», una uva por cada mes, o si es por las ‘doce campanadas’, evidentemente, una uva por cada toque de campana.

Según la tradición, se cree que el que se coma las doce uvas al compás de las campanadas tendrá un año próspero.

Ciertas casas comerciales vieron en esta tradición una buena oportunidad y a principios del año 2000 comenzaron a comercializar botes individuales con doce uvas, peladas y sin pepitas, facilitando así la labor a los consumidores y evitándoles los desagradables e innecesarios ahogos.

En nuestra ciudad, a pesar de seguir la tradición propia de Nochevieja, los ceutíes, más acomodados, reciben el Año Nuevo, desde sus hogares o en restaurantes y mediante la retransmisión en las diferentes cadenas de televisión de las doce campanadas.

La retransmisión de las doce campanadas comenzó en Televisión Española en el año 1962, anteriormente se seguía únicamente por radio. Durante muchos años, sobre todo cuando sólo existían las dos cadenas de televisión pública, se televisaban desde la Puerta del Sol de Madrid. Por este reloj, 35 segundos antes de las doce, una bola en lo alto del reloj baja, sonando un carrillón. Después suenan cuatro campanas dobles representando los cuatro cuartos, y por último, a las doce en punto comienzan las doce campanadas, una cada tres segundos aproximadamente.

Con el paso de los años, la metodología de Nochevieja se ha adornado con rituales más o menos inventados, pasados de boca a oreja, con el fin de atraer más suerte.

Entre los rituales ‘mágicos’ para recibir el año y atraer con él salud, dinero y amor, está en una buena posición el hecho de estrenar alguna prenda de ropa, sobre todo si de ropa interior se trata, ya que eso ayuda a propiciar cosas. Si lo que se desea es amor, es indispensable que sea roja, y si lo que deseado es dinero, tiene que ser amarilla.

El hogar debe estar muy limpio esa noche, aunque no se vaya a cenar en él, muy en especial los rincones, donde se acumula polvo. Y hay que procurar deshacerse de todo lo que esté roto o quebrado, para sacar del hogar todo lo desagradable y asegurar que habrá cosas mejores y nuevas en el próximo año.

Según otras creencias, en la decoración de la mesa tiene que haber algo dorado para que no falte el dinero en casa ese año.

De bebida es necesario que haya un vino espumoso, porque se cree que las burbujas que se forman al momento de servirlas son las de la felicidad. El momento de brindar tras las campanadas es también importante, aconsejando poner un anillo de oro en la copa para favorecer la economía personal.
 

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