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sociedad - LUNES, 4 DE ENERO DE 2010


El pasaje de González de la Vega. cedida.

malestar
 

El ‘botellón’ en el pasaje de
González de la Vega causa
hastío a los vecinos

Las lluvias de Nochebuena y Nochevieja
hicieron que centenares de jóvenes usaran estos soportales para guarecerse y celebrar la fiesta a la puerta de las viviendas
 

CEUTA
José García

ceuta
@elpueblodeceuta.com

La ‘movida’ juvenil en Ceuta tiene otro punto de encuentro en el centro de la ciudad que está causando pavor entre los residentes: el pasaje de González de la Vega. Las molestias han llegado a extremos insospechables durante la Nochebuena y la Nochevieja, cuando los jóvenes eligieron de manera masiva estos soportales para guarecerse de las inclemencias del tiempo sin tener que renunciar a la parranda, dejando tras de sí un rastro de vómitos, orines y pintadas en las paredes.

Un botellón muy concurrido y en pleno centro de Ceuta. Los vecinos del pasaje que une la calle González de la Vega con la Plaza de España dicen no poder soportar más las incomodidades y molestias que vienen padeciendo desde hace más de un año: centenares de jóvenes que se concentran a las puertas de sus casas cada fin de semana para beber y que tampoco se privan de orinar, vomitar o hacer grafitis en las paredes ante la estupefacción de los residentes.

El incordio ha llegado al paroxismo durante estas fiestas, cuando el pasaje se convirtió en el enclave perfecto para guarecerse de la lluvia sin tener que alejarse del centro para disfrutar de la Nochebuena y la Nochevieja.

“El 31 subí a casa a las tres y era impresionante la cantidad de jóvenes que estaba celebrando la fiesta en el pasaje. Era prácticamente imposible acceder hasta el portal del edificio”, explicó un vecino a EL PUEBLO.

De hecho, continuó relatando el mismo testigo, los jóvenes tuvieron menos problemas y se llegaron a adentrar en el vestíbulo de uno de los dos edificios de viviendas situados en el pasaje, que se encuentran rodeados de comercios. Los jóvenes tuvieron que ser desalojados por los vecinos y continuar la parranda en la vía pública.

La presidenta de la Asociación de Vecinos del Centro, Blanca Vallejo, apuntó que la entidad lleva recibiendo denuncias de los residentes de este pasaje desde hace más de un año, que se ha puesto en conocimiento de la Ciudad y que esta se ha comprometido a disponer medios para evitar la situación. Pero ninguno de ellos se ha hecho notar para los perjudicados.

“Las paredes del pasaje se han pintado hace poco y ya tiene varios grafitis”, apuntó la presidenta de los vecinos. “Deberían hacer algo, como poner carteles informando de que se les puede multar si continúan dibujando en las paredes. Pero nada de esto ocurre”, apostilló Vallejo.

Además de la suciedad, otro efecto indeseable pero también inevitable de este tipo de concentraciones juveniles es el ruido. “El techo del pasaje está hueco. Todo el ruido que se hace aquí sube directamente para las casas”, apuntó otro residente.

Los habitantes del pasaje están temerosos de asumir ningún protagonismo en la denuncia del problema y han depositado toda la capacidad de interlocución con la Ciudad en la asociación de vecinos. “Sí, aquí se padecen muchas molestias cada fin de semana, pero de esta casa no ha partido ninguna denuncia”, contesta a través del portero automático, con cierto recelo, una de las vecinas del inmueble.

Y lo peor es que pasaran la fiestas y, a menos que se remedie, el botellón seguirá celebrándose bajo sus camas.
 

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