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OPINIÓN - MARTES, 5 DE ENERO DE 2010

 

OPINIÓN / EL OASIS

Los feos no tienen futuro en el PP
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Dicen que Mariano Rajoy no disimula su satisfacción cuando mira a su alrededor y se ve rodeado de dirigentes treintañeros y cuarentones, guapos y formados. Y que tanto él como Javier Arenas, todopoderoso actualmente en el PP, disfrutan de lo lindo cuando comprueban cómo la derecha se va nutriendo de jóvenes cada vez más perfeccionados físicamente.

Cierto es que no han hablado de eugenesia. Ni mucho menos han recordado lo que decía el doctor Marañón: “La necesidad que había de que médicos, educadores y padres de familia pensasen en los peligros de un matrimonio a ciegas”. Ni tampoco han decidido poner anuncios en los periódicos para captar a los más guapos e inteligentes. Y a ser posible que hayan hecho doctorados y máster de carrerilla. Mas es bien sabido que las personas poco agraciadas lo tendrán más que difícil para ocupar cargos relevantes en el partido a escala nacional.

En la calle Génova están eufóricos debido a lo mucho que las cámaras quieren a María Dolores de Cospedal y a Soraya Sáenz de Santamaría; a Jorge Moragas y a Antonio Basagoiti, entre otros más. Y sueñan con que entre lo más selecto de sus filas la calvicie sea excepción y primen las melenas ondeando al viento.

La mujer deseada por los barandas del PP es ojizarca, de tez muy blanca y mirada fresca. Me imagino que ya le habrán dicho a Ana Mato que evite exponerse tanto a los rayos ultravioleta, porque de seguir así se le puede poner la cara como una pasa. Y ella ha de predicar con el ejemplo.

Las féminas que ambicionen pertenecer a la cúpula del partido y hasta postularse como ministrables, aparte de mostrar un alto nivel cultural y de conocimientos, deberán aprender a sonreír con frecuencia pero procurando no abrir la boca. Pues ese detalle sería interpretado como un gesto sexy. Y no es bueno que se las compare con Bibiana Aido. Una chavala de pueblo, sin apenas estudios, y que cuando sonríe se lleva de calle a los viejos verdes.

Los hombres y las mujeres, nacidos entre los setenta y los ochenta, y que ambicionen abrirse paso en el PP, han de cuidarse mucho. Así que tendrán que esforzarse en el gimnasio hasta hacerse con unos abdominales marca José María Aznar. Han de lucir cuerpos vigorosos. Lo bastante fuertes para despertar entre los votantes un deseo irrefrenable de poseerlos para revolcarse y poder forcejear con ellos. Eso sí, se les perdonará, por el bien de la causa, exhibirse como objetos deseados.

Tampoco tales aspirantes a acceder al poder podrán vestir de cualquier manera. De ningún modo. Han de ir a la última moda. Y cuidar hasta el menor detalle. Los hombres han de lucir, a ser posible, zapatos italianos. Y sería error casi imperdonable, hacerlo sin abrillantar o con los talones mínimamente gastados. Puesto que semejante descuido no lo toleraría Javier Arenas. Quien sabe de sobra que un hombre con los zapatos sucios o deteriorados los tacones es, sin duda, un bulto sospechoso.

Me imagino que Rajoy, que no ha tenido más remedio que aceptar las ideas de Arenas, que sabe que la eugenesia sigue vigente, se habrá percatado de que él, si hubiera tenido que competir ahora, con su sonrisa conejil, vaga e indefinida, habría fracasado rotundamente. En Ceuta, sin embargo, Márquez y Bel están en condiciones para, al menos, no desentonar como diputados.
 

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