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OPINIÓN - MARTES, 19 DE ENERO DE 2010

 

OPINIÓN / LAS NOTAS DEL QUIM

¿Pueblos que se levantan o
dictadores que los destruyen?

 


Quim Sarriá
quimsarria@elpueblodeceuta.com

 

Fiesta familiar, con los nietos rodando alrededor de los abuelos pero sin prestarle atención.

Generación de nietos más pendientes de las “play station” que del cariño o las historias de los abuelos.

Nietos que sólo se dirigen a los abuelos para pedirles consolas PS2 o PS3 y DVD’s de juegos con nombres indescifrables para aquellos.

Los abuelos, los de hoy en día, miran con horror a través de la luminosa ventana de la TDT a esos otros “nietos” abandonados a su suerte y heridos en un remoto país donde el libertinaje campa a lo ancho y largo del mismo, sin ningún pudor, desde tiempos atrás.

La destrucción de Haití, parte de ese país, no ha sido, en realidad, por causa del terremoto. Lo ha sido por la atroz codicia humana desde que asumió la independencia.

Un país que podría ser un paraíso turístico de primer orden, el exotismo de su nombre así lo haría posible, se ha convertido en un estercolero humano y no precisamente por el terremoto.

Si no bastaba con la destrucción política y física de un país caribeño, va y sale el dictador venezolano, Hugo Chávez, con que es marxista y cristiano.

Semejante cóctel de vanidades no puede resultar nada bueno, ni para el mundo ni para los venezolanos.

Mientras suelta, el dictador venezolano, diatribas contra el capitalismo se va montando su propio capital con el oro negro del país.

El cuento de nacionalizar todo lo que encuentra a su paso no es otra cosa que la de amasar capital personal ante la voluntaria ignorancia de su propio pueblo. La historia se repite.

¿Cómo quiere levantar a su pueblo con el marxismo cuando éste ha demostrado que es totalmente inoperante?

Para empezar, el marxismo ha dejado, deja y dejará a su pueblo a oscuras durante cuatro horas al día.

Ni una palabra ha soltado, ese dictador, en referencia a Haití. Se pasa el terremoto y la desgracia del pueblo haitiano por los morros, por no escribir otra palabra más fea como su rostro.

El continente americano se está convirtiendo en sinónimo de voluntarias desgracias, a la par que parte del continente asiático (zona de Palestina a Irán y de Malasia a Corea del Norte)

Desde las matanzas de México hasta la destrucción política y física de Haití.

Cuba, la patria revolucionaria de los Castros, deja morir a un montón de seres humanos por no abrigarlos bien durante una extraña fase de frío polar. Menos bocas que alimentar a costa del empobrecido erario del país.

El erario de ese país caribeño está alimentado por las drogas. No lo duden.

Honduras revive el fascio estilo bananero con nombramiento vitalicio del dictador, tal como Chile en su momento.

Venezuela va camino de la perdición al insistir su dictador, que está influenciado por SImón Bolívar y César Augusto Sandino, en que la suya es “la propuesta más avanzada (el marxismo) hacia el mundo que Cristo vino a anunciar aquí en la Tierra”. ¿Qué dice el Papa a esto?

El Papa no dirá nada. Perder a 28 millones y medio de sumisos y supuestos cristianos mestizos no le viene a cuenta. Más todavía cuando están aterrorizados por su propio jefe. Con lo que los tendrá atados y bien atados a la cruz.

En fin, el avance cultural, económico y social de los europeos queda profundamente contrastado con el retroceso de un continente que poco a poco está cambiando su faz y no precisamente por las placas tectónicas.

Nos vamos a convertir, los europeos, en la zona del medio entre los fanáticos musulmanes del este y los fanáticos marxistas del oeste.

Los nietos siguen jugando con sus “play station” totalmente ajenos al drama. Mejor.
 

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