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OPINIÓN - VIERNES, 22 DE ENERO DE 2010

 

OPINIÓN / EL OASIS

Un chaval pudo perder la vida
por negligencia federativa

 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Ha sido Antonio Gómez, director de este medio, el que me ha informado de la desgracia que pudo ocurrir el domingo pasado en el Polideportivo Díaz-Flor, cuando se jugaba un partido de fútbol perteneciente a la categoría de cadete.

Resulta que un chaval pudo perder la vida, cuando cayó en redondo al suelo y se salvó, según me dice, porque había un médico entre los aficionados, dado que allí estaba jugando su hijo. Así que a él le debemos que no hayamos tenido que escribir sobre la muerte de Adán Rojas. Cuyo padre, Pedro, que ama el fútbol por encima de todos los deportes, está que se sube por las paredes.

Pedro Rojas, que es también técnico del combinado juvenil de la ADC, rezuma ira, no es para menos, cada vez que se acuerda de que su hijo pudo fallecer porque en el recinto deportivo no había asistencia sanitaria.

Pedro Rojas presenta un cuadro clínico, que los especialistas llaman ‘ansiedad de gran evaluación’, no es para menos, debido a que no deja de pensar en el momento en que su hijo, tendido en la pista, perdía la vida a chorros sin que hubiera en el pabellón nadie con conocimientos suficientes para atenderle.

Menos mal que la buena suerte, en forma de médico espectador, se hizo presente. Para evitar una muerte que estaba a punto de producirse. Lo ocurrido viene a demostrar que innumerables niños se juegan la vida todos los días que compiten. Y que los padres de los chavales, por más que disfruten del hecho, han de protestar enérgicamente.

Y lo primero que han de hacer es mirar hacia la Federación de Fútbol de Ceuta. Encarar al presidente, Antonio García Gaona, que es el encargado de proteger, mediante cuidados médicos, la vida de los chavales cuando juegan partidos oficiales.

De García Gaona he escrito ya muchas veces. Y no me he cansado de decir que, a pesar de que me cae bien como persona, está perdiendo el tiempo como presidente de la federación. En principio, ya tendría que ir olvidándose de alimentar esa leyenda urbana acerca de que el anterior presidente era muy honrado pero tan mal gestor que dejó un agujero negro en la economía del organismo.

A García Gaona le he pedido cantidad de veces, desde este espacio y desde la miscelánea semanal, que haga una auditoría de las cuentas de la federación y que la oree. Pero sus más cercanos, que andan ocupando cargos y poniendo la mano, dicen que bastante tiene el presidente de la federación con tratar de cobrar los muchos dineros que ésta le adeuda.

Y, claro, uno, que piensa porque existe, ¿verdad Descarte?, se pregunta lo siguiente: ¿Por qué le debe tanto dinero la Federación de Fútbol de Ceuta a García Gaona? Si a él, como cargo principal del organismo, le está prohibido facturarle.

En fin, que habré de recurrir al sicólogo de la ADC. Primero, para ver si éste me explica la situación de García Gaona. Y luego para que me haga el favor de aclararle a su amigo, el toro suelto que suele rajarse en cuanto recibe la primera vara, qué es un incesto. Y así, de una vez por toda, se entere de que en cualquier momento se le puede venir el edificio encima con la fea, feísima de la muerte, dentro; el sablista, y él oliendo a zorruno.

En fin, Pedro Rojas, perdona que me haya desviado del tema principal. Pero que sepas que estoy contigo.
 

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