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OPINIÓN - SÁBADO, 20 DE FEBRERO DE 2010

 
OPINIÓN / CARTAS AL DIRECTOR

Antes de salir revisen sus pasaruedas....

Por Anabel Benítez García


Hace un par de semanas destriparon mi coche en un taller de poniente, de cuyo nombre no quiero acordarme, y la intervención sin anestesia costó 952 euros. Apenas dolió, porque estaba en buenas manos, pensaba.

Busqué un taller de confianza, el más cercano, al que acude la familia, y el trasplante múltiple de embrague y volante de motor apenas duró unas horas y con éxito. Una vida perfectamente normal....me dijeron.

Pagué renunciando a las rebajas, claro, pero con una sonrisa y el soniquete agradable de uno de los encargados:”si tienes algún problema me lo traes enseguida ¿vale?”. Qué tranquilidad la de poder irme unos días de vacaciones con el enfermo ya recuperado y la confianza de un trabajo bien hecho y bien pagado, pensé.

No fue enseguida, pero una semana después lo llevé, cuando volví a Ceuta después de mi particular odisea...

Autovía A-381, dirección Jerez, kilómetro 62, estruendo en los bajos de mi coche a 120 kilómetros hora. Quizás sean los puntos de la intervención, pensé, puede que no esperara la suficiente convalecencia....joder! los puntos...Pieza de grandes dimensiones golpeando la calzada violentamente....Gracias Dios!! no hay turismos ni motocicletas detrás...

Detengo el coche en un minúsculo arcén, los camiones a un palmo de mí. Me apeo, ojeo los bajos...no sangra...ni supura...creo que puedo continuar despacio. Llamo a la Guardia Civil y emergencias 112...¡peligro! obstáculo en la calzada.

Llego a Sevilla dos horas después de lo previsto y en un taller me dicen que se ha desprendido el pasaruedas delantero derecho. Allí mismo le aplican varios puntos de sutura para ocultar los cables sueltos y respiro tranquila...no es de gravedad, puedo volver a Ceuta mañana.

Regreso a mi taller de confianza para explicarles lo que me pasó y que considero que lo sucedido está relacionado con la reciente reparación; o bien lo han manipulado y dejado suelto, o si no han tocado esa pieza, sí han debido observar que estaba suelta durante la intervención y no la han fijado, y eso para mi se llama falta de cuidado en el trabajo. Vamos, que sólo quiero que me pongan un cacho de plástico en la rueda!! Los gastos por estrés post-traumático derivados del percance, ya les expliqué que corrían de mi cuenta.

Me explican que no se hacen cargo porque no creen que haya sido responsabilidad suya y me parece perfecto. Les pido que me lo pongan por escrito con la idea de adjuntarlo a la reclamación y regreso por la tarde para recogerlo. ¡Sorpresa! Les pido el libro de reclamaciones y NO TIENEN. Les digo que están obligados a tenerlo a disposición del consumidor en cualquier momento y entonces comienza el nerviosismo, las malas palabras, los aspavientos intimidatorios de uno de los encargados...Qué desagradable y bochornosa sensación. Hasta que el mismo encargado, como encargado que es a todos los efectos, decide poner punto y final a la conversación, deja de hablarme, me da la espalda y me manda a paseo, bueno a Consumo, con estas palabras.”Se acabó, váyase a Consumo y aquí no hay más que hablar”.

Señores encargados del taller de poniente, los consumidores tienen derechos y obligaciones, es así en el mundo civilizado. Así de simple, sin acritud. El consumidor quiere presentar una queja, pues se le facilita el libro de reclamaciones como obligación suya que es, y tan amigos. Eso es ser civilizado y saber atender al público debidamente, lo mínimo que se despacha, vamos. Dios, quiero pensar que es una piedra en el camino. No me resigno a creer que Ceuta, la ciudad en la que nací, sea especial, también en eso.

Pero por favor, a los consumidores que reciban un trato incorrecto tanto personal como de servicio, a los que elogian la pereza y se refugian en “¿para qué voy a reclamar, si no va a ninguna parte?. Háganlo, porque es la única forma de castigar a los incivilizados, a los que desconocen sus obligaciones y se niegan a conocerlas, en definitiva a los que nos hacen a todos la vida más difícil.
 

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