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sociedad - LUNES, 22 DE FEBRERO DE 2010


personas disfrazas. cedida.

casa de ceuta en barcelona
 

Crónica de un Carnaval

Suele ser, el Carnaval, un periodo de fiestas
en la que destaca la permisividad y un cierto descontrol
 

CEUTA
Quim Sarriá

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Como a estas alturas de la edad tardía todos sabéis que el Carnaval es una celebración pública que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana, y por ello se ha de ubicar en una fecha variable cada año que suele ser desde finales de enero hasta principios de marzo, también sabréis que suele celebrarse con disfraces, desfiles, bailes y fiestas, tanto en la calle como en los locales sociales.

Suele ser, el Carnaval, un período de fiestas en la que destaca una característica común como es la permisividad y un cierto descontrol.

Tal vez provenga el origen del Carnaval de aquellas fiestas paganas en honor a Baco, el dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas o de las que se realizaban en honor del buey Apis en el antiguo Egipto.

No podemos afirmar que el Carnaval que organizó la Casa de Ceuta en Barcelona, el pasado sábado día 13 de frebrero, pueda compararse al más grande del mundo como es el de Río de Janeiro (Brasil), pero ganas e ilusión no faltaban y ello compensa las malditas comparaciones con orgullo y participación.

Pues bien, dentro de las celebraciones generalizadas en todo el mundo, excepto en países islámicos creo, la Casa de Ceuta en Barcelona no podía ser menos y, liándose la Junta Directiva la manta a la cabeza organizó el correspondiente Carnaval en un ambiente tan cariñoso y cercano como es el familiar.

Un sábado de febrero, con Eolo reinando sobre las despeinadas cabezas de la gente y llevando el frío, tremendo frío, a lomos de sus corrientes aéreas hasta el más recóndito rincón de la enorme y populosa urbe, incluso colándose en el local social de la Casa que tuvieron que tirar de calefacciones, no resultó óbice para impedir que los pequeños participantes, con sus disfraces y maquillajes, acudieran sobre las 6 de la tarde para participar en el Carnaval organizado por la entidad catalano-caballa.

Sobre las 8 de la tarde empieza el concurso infantil, con la algarabía propia de la prole, y sobre la tarima comenzaron a desfilar los chavales con sus disfraces y una enorme ilusión pintada en sus rostros.

Al término de la presentación y desfiles de chavales y chavalas disfrazados, el severo jurado presidido por el rey Carnestoltes otorgó los premios que se citan a continuación:

Categoría de 0 a 3 años:

1er. Premio: Aurora Gordillo, disfrazada de Reina del Hielo.

2º. Premio: Inés Mª Huskisson , disfrazada de Cenicienta.

Categoría de 4 a 8 años

1er. Premio: Ian Vera Gilabert, disfrazado de JelBoy

2º. Premio: Lucía Gordillo, disfrazada de Dama de Charleston

Categoría de 9 a 14 años

1er. Premio: Paola Llaudet y Ana Valls, disfrazadas de Damas de Cherlestón

2º Premio: Crsitina y Daniel Quiles Núñez, disfrazados de Algo

Una vez acabado el concurso de disfraces infantil se procedió a celebrar la cena de Carnaval que duró hasta las 22,30 horas.

Al cabo de la misma se procedió a leer el Pregón Carnavalesco, escrito por el socio Manuel Lago, a cargo de la portentosa voz de Loli Contero.

Este acto dio ocasión a que se abriera el Concurso de Disfraces reservado a los adultos, que participaron en buen número y a los cuales el rey Carnestoltes, con su Jurado, revisó severamente antes de conceder los premios que fueron a parar como sigue:

Categoría Individual

1er. Premio: María Isabel Herrera Clavero, disfrazada de colegiala

2º Premio: Isabel Borja Vilche, disfrazada de Picapiedra

Categoría Parejas

Ünico Premio:Esperanza Borja Vilche y José Vera Rodrígues, disfrazados de época.

Categoría Grupos:

Único Premio: Grupo de Indias, formado por Mercedes Teresa Muñoz, Dolores Bernal y Pepi Medina.

Al finalizar el concurso de adultos, todos procedieron a participar en el grandioso baile que se desarrolló hasta altas horas de la madrugada, momento en que este cronista se tumba en su amada cama en intentos de mantenerse sereno ante tanta bacanal de cuerpos disfrazados.
 

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