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sociedad - MARTES, 9 DE MARZO DE 2010


escolares con síndrome de Down. cedida.

datos
 

La integración en el colegio alcanza sólo al 27% de los niños con Down

El contacto con escolares que no padecen el
síndrome favorece la imitación de conductas normalizadas
 

CEUTA
José García

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Sólo poco más de la cuarta parte de los niños ceutíes con síndrome de Down en edad escolar se educa en un centro de integración, mientras que el resto sigue dependiendo del colegio de educación especial para personas con discapacidad de San Antonio. Para los padres es muy importante que los colegios tengan recursos y acogan niños con este síndrome porque favorece la imitación de conductas normalizadas.

La situación de las personas con síndrome de Down ha mejorado ostensiblemente en la ciudad durante los últimos años, sin embargo, la batalla de sus familias para que se sean educados de manera integrada en otros colegios con niños sin discapacidad todavía continúa. Según informaron a este periódico Marina López y Ángela Agulló, pedagoga y logopeda de la Asociación Síndrome de Down, respectivamente, sólo un 27 por ciento de los escolares que padecen este retraso cognitivo son educados en centros de integración, mientras el resto lo es en el centro específico para personas con discapacidad de San Antonio, propiedad del Ministerio de Educación.

Los niños con síndrome de Down que reciben una educación integrada están escolarizados en el colegio concertado de Las Adoratrices y en el público José Acosta. En teoría, todos los centros escolares deberían contar con profesorado de educación especial, logopeda, pedagogo terapéutico y menos niños en las aulas, pero sólo los referidos acogen a escolares con esta discapacidad psíquica.

Las especialistas de la Asociación Síndrome de Down explicaron que los centros de integración son muy importantes para la educación de estos pequeños porque tienden a las conductas imitativas.

Hasta la fecha, todos se han quedado en Educación Secundaria y ninguno ha accedido al Bachillerato, cuando comienzan a enseñarse conceptos abstractos y empieza a notarse más fehacientemente la distancia de nivel entre unos escolares y otros. No ostante, en la asociación también se dan casos de nivel cognitivo alto, como el de un adolescente que ha conseguido acceder a un módulo formativo de alfarería.

Los mayores, hasta los 21 años, pueden estudiar jardinería. Después de esta edad comienza el temor de los padres porque pueden deteriorarse en casa sin actividad. En todo caso, también existen los talleres de los FEAPS y los servicios de la propia asociación, de la lectoescritura a los talleres de manualidades y el cálculo, pasando por la hipoterapia y la hidroterapia.
 

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