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OPINIÓN - LUNES, 15 DE MARZO DE 2010

 

OPINIÓN / EL ESQUINAZO

Las letras están de luto
 


Jesús Carretero
jesuscarretero@elpueblodeceuta.com

 

Y Castilla – León, todavía, más, por el fallecimiento, al final de la pasada semana, de uno de los grandes de nuestra literatura, el vallisoletano Miguel Delibes.

Con Miguel Delibes se ha ido el hombre que mejor ha descrito lo que es Castilla-León , él ha “retratado” como nadie al hombre castellano del siglo XX y ha dejado en sus obras una descripción imposible de superar, de lo que es su tierra, la tierra castellana.

Vallisoletano de nacimiento, también Valladolid le ha visto morir en su ciudad, como le ha visto pasear hasta hace muy pocos días, por la propia capital castellano-leonesa.

En estos días hemos visto como se le ha tildado de ser uno de los grandes maestros de la narrativa del siglo XX, sobre lo que yo diría que ha sido el grande, con seguridad el más grande de ese género, del que parecía imposible que estuviera separado.

Conoce y vive la tierra castellana como nadie y plasma en sus escritos el paisaje y al hombre que vive en ese paisaje. Es imposible, al menos hasta hoy lo ha sido, meterse más, identificarse más que lo que se identifica con sus personajes, con lo que es la Castilla de la posguerra. Es imposible vivirla más, desde dentro y sufrirla como él la ha sabido sufrir, con cuyo sentimiento, más bien sufrimiento, nos la ha trasmitido.

El hombre sencillo, que ama el periodismo, que es un periodista más, que, incluso, llega a dirigir el periódico más representativo de Castilla-León, el Norte de Castilla, sabe vivir desde ese medio, mientras estuvo en él, la realidad del momento, las dificultades por las que el medio y la propia tierra castellana están pasando, pero, al mismo tiempo, esas dificultades las plasma con una soltura y una elegancia que no trasmiten ninguna tragedia al lector. Trasmitía lo que había, vivía la España y su Castilla del momento, pero lo trasmitía no para herir, ni para zaherir, sino para educar y para que el lector supiera por donde se podía ir y por donde el camino era más complicado.

Académico de la Lengua, nos ha dejado un auténtico arsenal de la Lengua Castellana que él y muy pocos más conocían. Y es que para conocer, de verdad, la Lengua Española, tal como era en Castilla en la época de posguerra, es imprescindible leer sus obras, vivirlas y con esos términos que se utilizaban en muy pocos lugares, aprender a vivir y a conocer cada rincón de Castilla.

Cazador, amante de la caza y de la pesca, viajero y amante de la naturaleza. Nadie como él ha sido capaz de conjugar ese amor por la naturaleza y ese pacer y serenidad por la caza o la pesca que en Miguel Delibes no tienen por qué ser elementos discordantes y mucho menos opuestos.

A los 89 años, Miguel Delibes ha terminado sus días en Valladolid, pero en su último viaje ha estado rodeado, más que nunca, por sus vecinos, por sus paisanos, por toda Castilla y por una gran parte del resto de España.

Con su muerte se ha ido un hombre grande que logró “casi” todo lo que puede conseguir un hombre de las letras, pero que no sabemos por qué motivo, con su obra no ha logrado el Premio Nóbel. Yo estoy seguro de que su sencillez no le hizo pensar, jamás, en algo parecido, pero no hace falta más que recorrer los personajes que lo han recibido, en los últimos 30 años, para hacer una reflexión en voz alta y decir ¿Por qué Miguel Delibes no ha logrado ese galardón que honra a aquellos que han destacado en este campo?. Algo inexplicable.
 

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