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sociedad - LUNES, 12 DE ABRIL DE 2010


observación de la luna. CEDIDA

BIOLOGÍA / ORNITOLOGÍA
 

El rastro de las aves
en el disco lunar

La Fundación Migres ha iniciado en el Estrecho un ambicioso estudio de la migración nocturna en España a través de la técnica del ‘moonwatching’ para desentrañar las principales rutas ornitológicas
 

CEUTA
José García

ceuta
@elpueblodeceuta.com

En época de migración atraviesa el disco lunar un ave cada dos minutos, aunque hay días en los que el tránsito nocturno resulta extraordinario y se puede registrar un ave cada dos segundos. Esto supone flujos de 1.000 a 1.500 aves por kilómetro de cielo y hora, con cifras récord de 8.000 a 10.000 aves por kilómetro de cielo y hora. Es una de las principales conclusiones del estudio iniciado en el Estrecho por la Fundación Migres, con la colaboración de la Fundación Biodiversidad y la participación del Instituto Ornitológico Suizo y la Asociación de Astronomía Hubble sobre la migración nocturna por la Península Ibérica, Baleares y Canarias mediante la observación del disco lunar, siendo la primera vez que se aborda un proyecto de estas dimensiones en España.

Este estudio a gran escala se desarrollará a lo largo de 2010. A partir de la observación del disco lunar, moonwatching, se desentrañarán las principales rutas migratorias de las aves migrantes por la Península Ibérica y se cuantificará la importancia de este importante flujo migratorio, tanto en primavera como en otoño.

Según apuntaron desde la Fundación Migres, la Península Ibérica constituye uno de los corredores migratorios más importantes del mundo y se encuentra en una posición estratégica en el contexto Paleártico-Africano. Sin embargo, aproximadamente las dos terceras partes de las aves migratorias se desplazan durante la noche, lo cual dificulta notablemente su estudio. Por esta razón, la información disponible sobre la migración a través de la Península presenta todavía notables lagunas e incógnitas por resolver, como las rutas, intensidad migratoria, alturas de vuelo, etc.

En las últimas décadas se han desarrollado nuevas técnicas de estudio de la migración, a la vez que se han puesto a punto algunas de las ya existentes. La observación del disco lunar o moonwatching es una técnica de estudio de la migración nocturna que se puso en práctica hacia 1950; sin embargo, gracias al calibrado con técnicas modernas de radar y al desarrollo de métodos recientes de análisis de los datos, se ha confirmado su validez y fiabilidad. Actualmente, constituye una de las técnicas más baratas y eficientes de estudio de la migración nocturna.

Básicamente, la técnica del moonwatching consiste en la observación del disco lunar en noches de luna llena y el registro de las aves que cruzan el disco. El número de aves contadas durante un periodo de tiempo concreto es proporcional a la intensidad de la migración ocurrida en ese periodo. Teniendo en cuenta determinadas variables, como la distribución vertical de las aves, la visibilidad en relación a la distancia y la posición de la luna, se pueden estimar los flujos migratorios nocturnos y las direcciones de estos.

Se han seleccionado una veintena de emplazamientos distribuidos adecuadamente por la geografía española desde los que trabajar de forma simultánea las noches de luna llena. Se seleccionarán las noches de plenilunio (de dos a tres días antes y después de la luna llena) y se registrarán las aves que atraviesan el disco lunar durante un mínimo de dos horas (preferentemente las dos primeras horas de la noche), en intervalos de diez minutos, anotando el número de individuos, la dirección de vuelo (punto de entrada y salida del disco lunar) y tamaño relativo de la silueta. A partir de esa información, se podrá estimar la intensidad de migración (número de aves por kilómetro de cielo y hora), las direcciones de migración y las alturas relativas de vuelo.

Migración prenupcial

Por otro lado, la Fundación Migres también ha iniciado el seguimiento de la migración prenupcial de aves planeadoras. El Estrecho de Gibraltar es un lugar idóneo para el estudio de la migración de muchos grupos de animales. Debido a su estratégica situación, separando dos continentes y conectando dos grandes masas de agua, el Estrecho funciona como puerta de enlace para muchas especies de aves migratorias.

Las aves migratorias de Europa Occidental que tras criar comienzan su viaje hacía el sur se encuentran con una barrera difícil superar, el mar. De la misma manera, una vez finalizada la época invernal, aquellas supervivientes que retornan a sus zonas de cría deben afrontar de nuevo el gran salto en una zona donde el continente europeo y el africano llegan prácticamente a tocarse.

La migración postnupcial de las aves planeadoras en el Estrecho de Gibraltar ha sido objeto de estudio con más dedicación y esfuerzo que la migración prenupcial. Esto se debe a que la migración otoñal de aves planeadoras concentra en la cara norte del Estrecho gran cantidad de aves en el espacio y en el tiempo. Esta particularidad es la que hace que esta zona sea de tanta importancia para el estudio de sus migraciones.

Sin embargo, la migración prenupcial, siendo menos numerosa en aves y más dilatada en el tiempo en la orilla peninsular, puede ofrecer información muy valiosa. Por una parte, permite conocer mejor de manera global la migración general de las aves (tales como fenología, patrones horarios, etc.) y, por otra, proporciona información más fiable sobre el número de aves (en términos absolutos) que cruzan el Estrecho, tiempo de residencia en sus cuarteles de invernada, rutas de entrada a la Península Ibérica, etc.

En la primavera de 2007, la Fundación Migres puso en marcha la fase de diseño del seguimiento de esta migración primaveral.
 


Ocho especies de aves planeadoras dominan la migración primaveral

Los datos obtenidos hasta ahora muestran que son ocho las especies que dominan la migración prenupcial en el grupo de aves planeadoras, con más del 98% de los registros (milano negro Milvus migrans, abejero europeo Pernis apivorus, cigüeña blanca Ciconia ciconia, culebrera europea Circaetus gallicus, aguililla calzada Aquila pennata, buitre leonado Gyps fulvus, cigüeña negra Ciconia nigra y alimoche común Neophron pernocterus).Durante la fase inicial se testaron distintos observatorios y distintos horarios. Tras el análisis de los datos de tres años, se constató que el seguimiento a largo plazo es suficiente desde dos puestos (Cazalla, en la parte occidental del Estrecho, y Punta Secreta, en la oriental). El seguimiento seguirá hasta el 31 de mayo.
 

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