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OPINIÓN - LUNES, 12 DE ABRIL DE 2010

 

OPINIÓN / ESPAÑA CAÑÍ

 ¡Salvemos el Cabanyal!
 


Nuria Van Den Berghe
nuriavandenberghe
@elpueblodeceuta.com
 

Permiten las normas constitucionales majar a palos a los ciudadanos? Estamos solos.

Si. Si lo permiten. Porque ningún juez ni ningún fiscal de Valencia ha puesto los huevos sobre la mesa y ha imputado a los culpables de ordenar a la policía la carga sobre los vecinos. Majar a palos a hombres y mujeres de todas las edades, sentados ante las casas del otrora precioso y marinero barrio de El Cabanyal valenciano, legado del patrimonio cultural de la ciudad levantina y apetitoso bocado para las faraónicas, innecesarias y carísimas “obras públicas” municipales, golpear con crueldad a personas indefensas que se tapaban la cabeza, aterradas y llorosas, esa brutalidad repugnante e infame, entra dentro de “la normalidad democrática”.

Es “normalidad democrática” el que ustedes o servidoras votemos a un tipo o a una tipa, para solucionarle la vida, a costa de la teta del Estado, nutrida con nuestro sudor y nuestras fatigas, durante cuatro años y que esa-esa mismo mangurrino ordene apalear a aquellos que “osen” a oponerse a sus órdenes. ¿A que resulta absolutamente asqueroso?.

Y nadie puede sospechar que, dado mi conservadurismo ideológico, no suela respaldar la labor policial, en absoluto, yo, como la abrumadora mayoría de los españoles, admiro a quienes defienden el orden. Y eso hace que me horrorice aún más cuando, esos servidores de la ley, son obligados a atacar al pueblo soberano. El Poderoso de turno “entiende” que los vecinos y vecinas que ven destruir su corazón junto a su barriada son “elementos peligrosos” y “levantiscos”. Los de la kale borroka, años y años incendiando, atacando y destruyendo, nunca han merecido tamaña contundencia y no digamos al chusma de greñudos y gandules antisistema cuando, utilizando alegremente el terrorismo urbano, destrozan las calles, rompen escaparates de los comercios, incendian coches, siembran el terror y detienen a cuatro de cuatrocientos.

¿Sale gratis por lo tanto cuando, los políticos, ensoberbecidos y borrachos de poder, ordenan desde sus despachos que las “fuerzas de orden” golpeen sin piedad a ciudadanos indefensos? Esta letrado contemplaba con angustia el miedo de los vecinos, las porras de goma, dale que te pego, majando a personas que estaban sentadas… No estaban quemando contenedores. Ni reventando escaparates de comercios. Ni incendiando coches. Ni llevaban armas de guerrilla callejera. Ni las caras tapadas con trapos negros. Estaban allí, acurrucados, defendiendo lo suyo y yo hubiera estado con ellos. Y sin duda ustedes también. Como esas señoras a las que metían en las ambulancias, negritas de golpes y desmayadas, como las mujeres jóvenes arrastradas por los pelos, como los hombres desmayados por los impactos. Sangre de nuestra sangre, pueblo de España que late con nuestro latir y siente con nuestro sentir.

Pero eso es pura mierda. Lo que importa es si el Bárcenas sigue agarrado al escaño en el senado en lugar de hacer correr la lista, las quejas de Jaume Matas por verse él y su señora, tan finos y con tanta clase, imputados como la gente vulgar. ¡Y eso que la policía-fiscalía, no les han hecho esposar y dar el paseíllo! Eso sí, para paseíllo público y con el rostro demudado el del ex alcalde socialista de Estepona, el doctor Barrientos ¡que risa! ¡Se la saltaban las lágrimas de la vergüenza! ¿Y cuando salieron las empleadas del bufete del abogado Del Valle, todas engrilletadas y llorando como magdalenas? ¡Para mearse! Bueno, vale que luego no las imputaran. Bueno, vale que al juez que las mandó detener y pasear no se le cayera el pelo, a Ellos nunca se les cae el pelo porque, por ahora, no hemos conseguido que los delitos perpetrados por funcionarios sean juzgados por jurados populares del Pueblo Español (ya vendrá el PP a enmendar la plana).

Y mi viejo esposo y servidora, asustaditos ante el televisor, viendo llover palos contra la multitud indefensa y agazapada. Ese era el sentimiento : sencillamente miedo . Tal vez si, entre los desdichados vecinos, hubiera habido algún empresario o algo por el estilo al que se pudiera imputar “blanqueo” la fiscalía hubiera actuado. Preguntaban en un foro de internet, con angustia, ¿a quienes podemos recurrir para que nos defienda ante la injusticia si no creemos en la justicia? A nadie. Estamos solos .Solos. Para muestra los palos de El Cabanyal.
 

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