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OPINIÓN - DOMINGO, 18 DE ABRIL DE 2010

 
OPINIÓN / COLABORACIÓN

Salvador Niebla: «El éxito se alcanza
al crear una historia en la piscina»

Por Antonio Martín


Desde pequeño tenía muy claro que quería ser músico. Era su vocación, y lo consiguió. Salvador Niebla (Ceuta, 1960) se marchó a tierras catalanas con tan sólo tres años, aunque ha seguido ligado a su ciudad natal, en la que permanecen sus raíces familiares.

Lleva más de cuarenta años en la música, un mundo siempre complicado, pero en el que ha obtenido el reconocimiento popular y profesional. Una dilatada carrera musical, avalada por sus numerosos trabajos en el cine, televisión o teatro. Desde hace ocho años es el compositor del equipo Nacional de Natación Sincronizada, que tantos éxitos ha cosechado para el deporte español.

Ha compartido escenario con grandes grupos o artistas de la talla de Joan Manuel Serrat, Hilario Camacho, Lola Flores, Ana Belén, Rocío Jurado, Miguel Ríos o Rocío Dúrcal, entre otros muchos.

Ha compuesto o participado en la grabación de importantes anuncios publicitarios para marcas tan conocidas como Adidas, Seat, Honda, Campsa, Freixenet, o el spot de ISDOL, que se alzó con el ‘León de Oro’ de Cannes y el ‘Sol de Plata’ en San Sebastián. Está considerado uno de los mejores bateristas del país.

Pregunta.- ¿Cómo se introduce en el mundo de la música?

Respuesta.- Somos una familia bastante grande, y tuve la suerte de que mis hermanos ya estaban metidos en el mundo artístico. Tengo hermanos pintores, otro es escultor, otro es guitarrista… Tuve la suerte de nacer en el seno de una familia donde había una tradición artística. A los siete años vi una batería y me enamoré de ella. Fue como un flechazo. Por el gran sacrificio que hay que hacer, creo mucho en la actitud vocacional cuando te dedicas al arte. Dominar cualquier instrumento requiere muchos años y si no hay una vocación detrás es muy difícil mantenerlo. Mis inicios fueron como los de otros muchos chicos que se acercan a este mundo, y se quedan totalmente asombrados de lo que es la música en sí. Estudié en el conservatorio de Gerona, y así di mis primeros pasos en la música.

P.- Desde el año 1975 y hasta 2009, dentro de su amplia y variada faceta musical, ha participado y grabado más 150 CD’s…

R.- Soy muy inquieto y eso me ha llevado a querer aprender de mucha gente. He tenido la opción de tocar con músicos increíbles y aprender de ellos, y todo esto me ha permitido tener un importante listado de trabajos.

P.- Una inquietud musical que le ha generado interés por diferentes estilos: jazz, flamenco, rock o música comercial. Incluso ha realizado incursiones en el mundo del teatro, ballet y cine…

R.- Llevo más de cuarenta años en esta profesión y sigo siendo igual de inquieto. En los últimos años me estoy especializando en musicología para investigar folclores de todo el mundo. Soy muy curioso y me gusta aprender. Siempre digo que soy un estudiante perpetuo.

P.- En su camino se ha encontrado con grandes músicos. ¿Algún artista que le haya marcado?

R.- Ha habido cuatro personas que han sido muy importantes en mi carrera, y que han marcado mi camino. Primero fue mi hermano Eduardo, guitarrista excepcional y que me ayudó a abrirme camino en este mundo. Después Mario Lecaros, un pianista chileno que estuvo en Barcelona a finales de los años 70 y principios de los 80, y que depuró mi manera de tocar y me ayudó a acercarme a otros estilos. El siguiente fue Max Suñé, guitarrista muy conocido en España, guitarrista de un grupo histórico como fue Iceberg, y que me ayudó muchísimo en mi aprendizaje. Y por último destacar a John Albert Margó, artista con el cual llevo más de veinticinco años trabajando, del que no he dejado de aprender y aún hoy me sigue sorprendiendo.

P.- Da la sensación que la música para un spot publicitario o la sintonía de un programa televisión no obtienen el reconocimiento del público…


R.- La tecnología ha simplificado mucho las cosas, y la calidad de la música ha bajado sensiblemente, pero la década de los 80 o 90 se hacían anuncios increíbles. Explicar una historia en veinte segundos y transmitirla con una armonía es muy difícil y requiere una capacidad de síntesis increíble. Tuve la suerte de trabajar en el campo publicitario y hacer anuncios muy importantes para Seat, Honda, Freixenet. Fue un terreno que me ayudó mucho a la hora de componer músicas con mucha fuerza, y que en muy poco tiempo logren conectar con el público.

P.- Uno de sus grandes éxitos está ligado a la Selección Española de Natación Sincronizada porque usted compone los temas para el equipo nacional liderado por Gemma Mengual…


R.- Estoy trabajando actualmente junto a Anna Tarrés en la preparación de la música para los campeonatos del Mundo y las próximas Olimpiadas de Londres. Es un ballet acuático. Cuando comencé a colaborar con ellos hace más de ocho años, intenté crear historias dentro de la piscina. La natación sincronizada está en esa línea entre el deporte y el arte, por ello es importante explicar una historia y que cuando la gente se siente a verlo, disfrute de un espectáculo. En los últimos años se han conseguido grandes éxitos con temas muy peculiares como por ejemplo el homenaje a Dalí o con ‘África’. Estamos trabajando en el próximo ballet acuático que es ‘Alicia en el país de las maravillas’, y lo que se está buscando es que esa historia, que es muy conocida, poder desarrollarla en la piscina.

P.- ¿Se adapta la música a las nadadoras o viceversa?…


R.- Lo primero que se hace es crear un tema. Una vez está decidido, desarrollo una serie de estructuras rítmicas, armónicas y melódicas y se van adaptando a los ejercicios en la piscina. A veces me dicen que necesitan más compases, y es como realizar un traje a medida. La única diferencia es que en ocasiones, el personaje que se pone el traje te pide que la manga sea más larga de lo normal, y poco inusual, pero es cuestión de acostumbrarse a trabajar con esas perspectivas. Para mí era un mundo totalmente desconocido, pero llevo más de ochos años, y acabas acostumbrándote. Es un placer trabajar con ellas, que ha demostrado que son unas número uno en el mundo.

P.- Ha recibido varias distinciones y premios que reconocen su trayectoria musical y profesional. Incluso está considerado uno de los mejores bateristas a nivel nacional…


R.- Eso dicen, pero yo nunca me creo estas cosas. Para mí evidentemente es un gran honor que la gente o las revistas especializadas a través de sus votaciones populares me consideren uno de los mejores del país, pero hay otros muchos bateristas que están realizando trabajos a nivel instrumental de mucho mayor nivel. De todas formas uno se siente muy orgulloso cuando te dicen algo así.

P.- Desde 1999 viene trabajando en un proyecto denominado Virtual Drummer School. Se trata de la primera escuela virtual de ámbito mundial dedicada al estudio de la batería y la percusión. Un proyecto pionero, ya consolidado, y al que se han sumado como profesores grandes bateristas…

R.- Tengo una hija de seis años, y la Virtual School es como mi segundo hijo de diez años. Cuando yo comencé a estudiar batería, había muy poca metodología, y era muy difícil tener acceso a información sobre este instrumento. Se me ocurrió, después de estudiar en Estados Unidos, unir mi pasión por la tecnología o Internet con el intentar transmitir los conocimientos de grandes bateristas a jóvenes de todo el mundo, que a veces tenían dificultades para obtener información, y que con este proyecto se les ofrecía la posibilidad de estudiar con grandes maestros. Yo he sido el que he tirado de las riendas, pero hay otra mucha gente que ha colaborado, y que ha hecho que este proyecto sea un referente mundial porque no hay otra escuela como la nuestra en todo el mundo.

P.- ¿Cuántos alumnos pueden tener ahora?


R.- Tenemos actualmente más de 57.000 estudiantes registrados de 120 países, y contamos con un elenco de profesionales y bateristas de fama internacional como Luís Conte, percusionista de Madonna. Cuando comencé hice un listado del que podría ser el ‘dream team’, y de esos quince bateristas que incluí en la lista, doce forman parte de la escuela.

P.- Quizás ahora no, pero en su día este proyecto fue muy arriesgado…


R.- Ahora mismo ver vídeos en Internet es algo muy normal, pero en el año 2000 no lo era tanto, y cuando le hablabas a la gente de este proyecto, me decían que era una locura. Siempre me han gustado los retos, y en esto quizás influyó mucho mi padre que era corredor de maratón. Me gustan los grandes retos y enfrentarme a cosas de largo plazo. Comparando los retos con el atletismo, prefiero un maratón de cuarenta y dos kilómetros a una carera de cien metros.

P.- ¿Qué le queda por hacer en el mundo de la música?


R.- Muchísimo. Espero seguir teniendo esta actitud curiosa y que me siga interesando por el aprendizaje. Hay una frase que me gusta mucho y que dice: “daría todo lo que tengo por saber la mitad de lo que no sé”, y creo que hay muchas cosas por aprender. Ahora que estoy estudiando folclores del mundo, escucho sonidos de cualquier país, y me doy cuenta que hay instrumentos, que para nosotros pueden ser extraños, pero que te permite seguir aprendiendo de este lenguaje universal que es la música.

P.- Después de que la industria discográfica haya experimentado las consecuencias de la piratería, ¿cómo definiría el momento en el que se encuentra la música en nuestro país?

R.- Es imposible hablar de la situación del panorama musical nacional, y hacerlo de forma diferente del panorama global del mundo. Hay que generalizar porque la crisis es a nivel mundial. Viajo mucho por varios países; y en Estados Unidos, Francia o Inglaterra la situación es prácticamente la misma. En Francia, el Estado apoya mucho la música, y aquí en España, la industria musical nunca ha tenido el apoyo por parte de los Gobiernos y sólo les interesa para hacerse una fotografía con un artista conocido. Un ejemplo muy claro de la situación actual es que no hay un solo programa de música en directo, y desde hace años, ni siquiera un programa de música enlatada. Esto es impensable en Inglaterra o en Francia. Pienso que estamos en una época de gran crisis dentro de la música, y que está afectando mucho a la industria.

P.- ¿Cree que esta situación actual ha provocado, quizás obligada por la piratería, a que la industria se preocupe menos por el producto final?


R.- Las nuevas tecnologías han tenido mucho que ver en la situación que vivimos actualmente. La gente joven suele escuchar una música muy popular, y que tristemente tiene un nivel de calidad bajísimo. Desde la creación del fonógrafo hasta nuestros días, siempre se ha ido buscando la máxima calidad: la gramola, los discos de vinilo, etc… Sin embargo, en los últimos años con el nacimiento del reproductor mp3, se antepone la cantidad a la calidad. Lo importante es tener diez mil canciones aunque suenen peor, y esto dice mucho de la situación actual de la música.

P.- ¿Qué piensa de la SGAE (Sociedad General de Autores Españoles)?


R.- Soy socio de la SGAE, pero no un defensor a ultranza, y últimamente está recibiendo muchas críticas, pero hay que reconocer que ha hecho mucho. El gran problema que tiene la SGAE es que no sabe explicar cuál es su labor dentro de la sociedad. Pero la música necesita ahora más que nunca mucho apoyo, porque si no va a quedar para una minoría.

P.- ¿En que proyecto o proyectos está trabajando ahora mismo?


R.- Estoy centrado en varias cosas. Por un lado estoy trabajando con un bajista camerunés, Armand Sabal-Lecco, que ahora mismo está de gira con Alejandro Sanz, y que pretendemos formar un grupo. Otro proyecto es la grabación del nuevo trabajo discográfico con uno de mis hermanos, en Inglaterra. En el plano didáctico estoy desarrollando un método global de la batería en el que llevo trabajando desde hace tres años. He acabado recientemente la música de dos películas que se van estrenar en TV3. Son proyectos muy diferentes.
 

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